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ANALES

DE

HISTORIA NATURAL

ae NAwES

DE LA SOCIEDAD ESPANOLA

DE HISTORIA NATURAL

TIO IMEOrs Or. TAGs ©

MADRID

DON 8S. DE UHAGON, TESORERO

CALLE DE JOVELLANOS, 7, TERCERO

1879

6 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2)

Ademas se observa que es tendencia muy comun en las nu- merosas fallas que surcan el Continente, y con especialidad en las regiones montanosas, que se encuentren los contactos normales en la escala ascendente marchando de Sur a Norte con mayor frecuencia que vice-versa.

Siendo hecho tambien bastante general que en dos segmen- tos inmediatos que hayan experimentado oscilaciones en la vertical, la parte superior del mas meridional se halla en anor- mal contacto contra la parte mas profunda del segmento in- mediato.

Considerada esta série de fendmenos en su gran generalidad, y prescindiendo de todos aquellos que puedan enmascararlo, paréceme ver con Suéss y otros observadores el resultado de una tendencia general en el continente europeo de caer mar- cadamente hacia el Norte.

Efectivamente; si recorremos a rasgos tan grandes como los limites de este trabajo lo requiere, la estructura dominante en algunas de las montanas que lo surcan, se vera con toda evi- dencia cuan general es esta particularidad de su estructura.

Si fijamos primeramente nuestra atencion en la gigantesca cordillera que puede considerarse como la verdadera columna vertebral del Continente , y que conocida con el nombre gene- ral de los Alpes se extiende sin interrupcion desde la Provenza hasta Viena, se vera con marcada constancia que los terrenos mas antiguos que forman su parte mas elevada parece como si avanzaran hacia el Norte y atropellaran en su camino a los terrenos mas recientes que forman la zona exterior de esa masa montanosa.

Conocido es de todos los gedlogos el notable eje sinclinal que la Molasa terciaria describe al pié de los Alpes, desde el Rodano 4 Baviera, hecho que nadie habra dejado de ver al atravesar, por ejemplo, las bellas montanas que forman la margen oriental del lago de los Cuatro Cantones, viéndose alli en toda su gigantesca magnitud esa notable inversion de los estratos, apareciendo los depdositos mas antiguos que for- man el Hohfiuh, reposando sobre los recientes conglomerados del Rigi Kulm.

Clasica es tambien la inversion de los terrenos secundarios que forman el fondo del valle de Chamounix, apareciendo éstos cual si penetraran por debajo de la colosal masa del Mont-

(3) Mac-Pherson.—ESTRUCTURA DE LA PENINSULA IBERICA. 7

Blanc, asi como otros numerosos hechos, tales como las in- versiones de la Jungfrau que seria prolijo enumerar.

Si fijamos la atencion en el notable corte de Alfonso Favre, desde la Pointe Percée, en las cercanias de Sallanches, a las de Bonneville, el cual puede decirse que sintetiza en si la estructura que estoy describiendo, se observa que marchando de Sur 4 Norte se encuentran a media ladera de la Pointe Per- cée los depdsitos jurasicos con buzamiento al Norte, desapa- reciendo éstos por debajo de la Creta, que con analogo buza- miento forma la cumbre de la montana.

En la vertiente opuesta de la Pointe Percée indica el corte retazos de terrenos numuliticos y terciarios medios, que con idéntica caida vienen 4 chocar en anormal contacto en el fondo del valle contra el Trias, que forma la base de la mon- tana del Reposoir en la opuesta ladera.

Formada la cumbre de esta montana por los depdsitos del

Jura, se observa que desde ese punto, en union con los cre- taceos y terciarios, forman estos terrenos una série de plie- gues cuyos ejes anticlinales presentan todos la particularidad de caer visiblemente hacia el Norte, miéntras que los terrenos terciarios, aprisionados en los sinclinales, buzan constante- mente hacia el interior de la masa del Mont-Blanc. - Patentiza con evidencia este corte que los pliegues no sdélo tienen la tendencia de inclinarse marcadamente hacia el Norte, sino que en el caso de fracturarse el terreno, como evidente- mente ha sucedido al Norte de la Pointe Percée, se observa que miéntras la sucesion de depdsitos es perfectamente normal marchando de Sur 4 Norte, en el contacto anormal de estos depdsitos esta la parte superior del segmento que forma la Pointe Percée, adosada 4 lo mas profundo del segmento inme- diato, cual si todo el sistema hubiera tenido la tendencia de bascular hacia el Norte.

Si de este corte relativamente parcial se pasa 4 estudiar el general de M. Lory, que corta los Alpes del Delfinado, desde los anos del Piamonte, en Avigliana, hasta el macizo de la Grande Chartreuse, se observara que en toda su extension domina una estructura semejante.

A primera vista aparece éste dividido en tres porciones dis- tintas, pero que en ultimo resultado son simplemente la exacta repeticion la una de la otra.

8 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4)

Considerado en su conjunto, y prescindiendo de detalles de secundaria importancia, aparece la Cordillera Alpina en este sitio como constituida por tres grandes fragmentos desgaja- dos por fallas de colosal magnitud y que han ejecutado diver- sos movimientos en la vertical.

Estos tres fragmentos estan constituidos en su parte mas profunda por terrenos estrato-cristalinos y soportan una série mas 6 ménos completa de sedimentos de diversas épocas, y es de notar que vienen invariablemente en su borde Norte, cons- tituido por los depdésitos mas recientes de cada fragmento a chocar en anormal contacto contra la parte mas profunda del segmento inmediato.

Estas tres porciones en que a grandes rasgos queda dividido el corte, son marchando de Sura Norte, primeramente la parte comprendida entre el llano del Piamonte y Médane, abrazando la segunda la linea de aguas vertientes entre este pueblo y Saint Jean de Maurienne, miéntras que la tercera da la sec- cion vertical del pais entre este Ultimo pueblo y el macizo de la Grande Chartreuse.

Los primeros depositos que afloran en los Manos del Pia- monte son los estrato-cristalinos atravesados por serpentinas, série de rocas que soporta un gran espesor de materiales del Trias, cuyo conjunto viene a chocar por falla en el puerto de la Chaviere contra el otro segmento que constituye la parte central de la Cordillera, y que constituido en su base por ter- renos estrato-cristalinos, soporta un considerable espesor de depositos carboniferos.

Estos en su borde Norte vienen en contacto con una série de depdsitos mas recientes hasta el numulitico inclusive, los que 4 su vez vienen a estar en anormal contacto contra la masa de terrenos cristalinos que forman el tercer segmento, que dominado por el Pic de Frene, viene a estar cubierto en la vertiente opuesta por el espeso manto de terrenos estratifi- cados que en su gran desarrollo forman el macizo de la Grande Chartreuse, y los que por una série de fallas escalonadas des- cienden a los terrenos bajos del Delfinado.

Como se ve, considerada 4 grandes rasgos la Cordillera Al- pina, presenta en este sitio una sencillez de estructura verda- deramente notable, pues al parecer todos sus accidentes son el resultado de una série de pliegues y fracturas en el terreno

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que pueden reducirse a sdlo tres grandes fallas, observandose que los tres grandes segmentos resultantes , ademas de haber experimentado notables movimientos en la vertical, han su- frido tambien un notable movimiento de bascula en direccion al Norte.

Estructura analoga puede verse en todos los cortes de esta parte de los Alpes, sobre la que tan brillante luz han vertido los trabajos de M. Lory, pues tanto en su corte desde los Alpes occidentales al Mont Thabor, como desde éstos al Dent de Borzin 6 en los del Mont Cenis, en todos queda evidenciada esa marcada tendencia en los segmentos resultantes de las numerosas fallas que atraviesan el pais, de experimentar un notable movimiento de oscilacion hacia el Norte.

Si de los Alpes pasamos 4 la cadena del Jura, se ve tambien que los pliegues, esencia de esas montanas, tienen idéntica tendencia de inclinarse hacia el Norte, apareciendo con fre- cuencia los estratos que los constituyen, como si tambien pe- netraran hacia el interior de la masa alpina.

Tanto en el corte entre Courchapoix y Lommyswyl publi- cado por Vagt en su excelente Manual de Geologia, 6 en los que acompanan a la noticia sobre la orografia del Jura Do- lois de M. Jourdy, se ve a esta zona montanosa constituida por una série de pliegues y fallas en las que se observa la tenden- cia, cuando no existen plegues que lo enmascaran, de caer toda la masa en su conjunto hacia el Norte.

Tanto Hochstetter como Gumbel consideran al Bohemer- wald y 4 las montanas orientales de Baviera como el resul- tado de un empuje lateral que ha arrollado esas masas en direccion al Nordeste.

Fenémenos semejantes observan Beyrich y otros observa- dores en el Reisen Gebirge y otras montanas alemanas, y Gosselet y Darmoy han demostrado tambien la manera como los depdésitos hulleros de Lieja y Namur se encuentran in- vertidos y cubiertos en su borde Sur por los terrenos devo- nianos.

Abandonando la Europa central, y fijandonos en los intere- santes cortes del Mont Lozére por G. Fabre, vemos que tam-— bien la meseta central francesa participa de una estructura semejante.

Prescindiendo en estos cortes de depdsitos relativamente re-

10 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6)

cientes, y fijandonos sdlo en las relaciones que los terrenos estrato-cristalinos guardan entre si, se observa que desgajado el terreno por numerosas fallas presenta siempre la circuns- tancia de buzar estos estratos hacia el Norte, y miéntras que de Sur 4 Norte se presenta un contacto normal entre el gra- nito y el gneiss, por el lado opuesto chocan las micacitas con- tra el granito, por debajo del cual parecen penetrar.

Si nos acercamos 4 la gran mole de la Peninsula Ibérica se vera que en el Pirineo domina idéntica estructura que se ha visto dominar en la Europa central.

Como esta cadena montafosa tiene ya un interés directo en la particularidad de estructura que la Peninsula Ibérica pre- senta, voy a parar sobre ella brevemente la atencion, para que pueda verse el contraste que en sus extremos presenta este término final del Continente.

La cadena Pirenaica puede considerarse como extendiéndose por todo el Norte de la Peninsula, desde el extremo occidental de las costas de Galicia a las de Cataluna.

Esta masa montanosa, al igual de todas las cordilleras, esta formada por una série de accidentes relativamente de poca ex- tension, que se manifiestan por una série de afloramientos de rocas profundas y que como han tenido lugar a corta dis- tancia los unos de los otros, dan la idea de un eje continuo y cristalino.

Sin embargo, nada hay mas distante de lo que se ha enten- dido por un eje cristalino, que las aisladas manchas graniti- cas de la Maladetta, del Nouvielle, de Cauterets, de Aguas Ca- lientes, de Luchon 6 de Ilhet-Sarrancolin y otras, repartidas con cierta irregularidad por toda la anchura de la Cordillera Pirenaica.

Tanto Magnan como Leymeric en sus interesantes trabajos sobre esta cadena, han demostrado que su constitucion es el resultado de numerosos plegues en los estratos, hasta el eoceno inclusive, estando el terreno desgajado por fallas de considerable magnitud.

En todos los cortes de estos autores se ve tambien la general tendencia de encontrarse con mucha mayor frecuencia los contactos normales marchando de Sur a Norte, que en el sen- tido inverso, apareciendo la Cordillera en su conjunto como si hubiera experimentado una caida hacia el Norte.

(7) Mac-Pherson.—ESTRUCTURA DE LA PENINSULA IBERICA. 11

Efectivamente, por cualquier lado que se estudie la cadena Pirenaica, por todas partes se descubren indicios que revelan una estructura semejante.

Si, por ejemplo, paramos la atencion en el Alto Garona, y se- guimos la perfecta sucesion de depdsitos paleozdicos que se observan entre el Pont du Roi y Saint Béat, se ve que mar- chando de Sur 4 Norte, se va caminando cada vez sobre ter- renos mas recientes, hasta que 4 corta distancia de Saint Béat vienen las calizas lidsicas, segun Leymeric, y carboniferas, segun Magnan, a chocar en anormal contacto, contra las masas graniticas que afloran al Norte de este pueblo.

Idéntica estructura se observa en los valles adyacentes de Aure y de Luchon.

Si se sigue el Gave de Pau, desde Saint Sauveur 4 Gavarnie, se observa que el granito que afiora en las cercanias de Gedre, por debajo de las pizarras antiguas, llega hasta casi el mismo fondo del Circo de Gavarnie, en donde viene toda la série de terrenos antiguos a chocar aparentemente contra las masas de calizas cretaceas del Taillon y el Marbore.

Entre Cauterets y la Railliére se observa un contacto perfec- tamente normal entre el granito y las pizarras antiguas con buzamiento general hacia el Norte, miéntras que en la ver- tiente opuesta es notable, por mas de un concepto, el anormal contacto entre las calizas silurianas y el granito en el Escalar de Panticosa, viniendo éstas aparentemente & penetrar hacia el interior de la masa granitica al Norte de Panticosa.

Idéntica estructura se observa, tanto en la parte de cordi- llera que corresponde al valle de Ossau, como en la opuesta vertiente espanola, que he tenido ocasion de recorrer con el Sr. Mallada.

Prescindiendo de las relaciones que pueda guardar el g¢ra- nito de Aguas Calientes, con los demas depdsitos estratifica-— dos, es realmente de interés el fijarse en la estructura de la cresta culminante del Pirineo en este sitio.

Miéntras que por el Norte parece cubrir la masa gran{- tica y porfidica del Pico del Mediodia, entre Gabas y la cum- bre, una faja de pizarras antiguas, en la opuesta vertiente viene todo el sistema devoniano, con retazos carboniferos : penetrar aparentemente hacia el interior de la masa cristalina, miéntras que bajando por el valle de Sallent, reaparece la for-

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macion siluriana por debajo del devoniano, apareciendo todo el sistema cual si penetrara por debajo de la parte mas elevada de la Cordillera, miéntras que por el Sur viene la parte infe- rior de estos depdsitos 4 estar en contacto, unas veces contra los depésitos devonianos y otras contra las masas cretaceas que forman las altas cumbres, entre el valle de Tena y el de Canfranc.

Tambien en este valle se descubren indicios de esta especial estructura.

Constituida su parte mas elevada por los depdsitos del Trias y aun cretaceos, en las vecindades del Somport aparece 4 poco el devoniano en gran potencia, en direccion al Sur y saliendo cada vez partes mas profundas de esta formacion, vienen estos depdsitos cerca de Canfranc, 4 estar en contacto con las masas cretaceas, que en su parte mas elevada forman la Petia Colla- rada y otras alturas.

Si de esta parte del Pirineo, propiamente dicho, pasamos a su prolongacion, que con el nombre de Cordillera Cantabrica se extiende hasta las costas de Galicia, veremos que tambien alli su estructura responde 4 una norma semejante, y aunque ménos pronunciados los trastornos; no por eso son ménos elo- cuentes los accidentes que la determinan.

Si se corta la Cordillera Cantabrica desde el mar al valle del Ebro, como he tenido ocasion de hacer en compania de mi buen amigo el Sr. Linares, se vera que su estructura, conside- rada a grandes rasgos, obedece tambien a la dominante en toda la cadena Pirendica.

Si se abandona, por ejemplo, la costa, algun tanto al Este de San Vicente de la Barquera, y cortando el Escudo de Cabuér- niga se sigue el curso del Saja hasta su divisoria de aguas con el Ebro, se observara la siguiente disposicion de los terrenos.

Abandonando los depdésitos numuliticos y cretaceos que bordean la costa, se penetra en los liasicos que reposan sobre la masa triasica que a corta distancia forma el Escudo de Ca- buérniga.

Forman los depdsitos del Lias, al Norte de esta montana, un pliegue, cuyo eje anticlinal pasa por las cercanias de la Venta del Turujal, y levantada en el Escudo toda la série triasica con buzamiento al Norte, afloran en su base por la vertiente meridional, sezun me ha dicho el mencionado Sr. Linares, las

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calizas carboniferas de Celis y Carmona; miéntras que en anormal contacto y buzando aparentemente por debajo de la masa del Escudo, viene toda la potente série jurasica que forma la mayor parte de la alta cuenca del Saja, a buzar por debajo de la masa del Escudo.

Desde esta evidente falla obsérvanse plegados sobre si mis- mos en una série de violentos pliegues, los depdsitos jurasicos hasta que ya cerca de la linea de aguas vertientes vuelve a aflorar 4un en mayor desarrollo la potente série de depdsitos de la época triasica.

Forman las areniscas inferiores de esta formacion los mas pronunciados accidentes de la cresta en este sitio, y aflorando en la opuesta vertiente y en direccion al Oeste los depdsi- tos carboniferos, van haciéndose cada vez mas pronunciados los accidentes, hasta dominar casi por completo los depdsitos de esa época en la parte occidental de la Cordillera.

Traspuesto el Puerto de Palombera, repitese el fendmeno que se observa en la base meridional del Escudo de Cabuérniga, y deprimiéndose el terreno en la vertical, vienen las margas irisadas y depdsitos liasicos que las cubren, a buzar en mu- chos sitios aparentemente, por debajo de las areniscas infe- riores del Trias.

Por consiguiente, la Cordillera Cantabrica en este sitio pa- . rece el resultado de dos fallas principales, y cuyos segmentos resultantes caen de una manera en extremo marcada hacia el Norte; repitiéndose una vez mas el hecho de estar la parte su- perior de cada segmento en su borde Norte. en contacto con lo mas profundo del segmento inmediato.

Si se corta la Cordillera atin mas al Occidente, vemos en el detallado corte del Sr. D. Guillermo Schulz desde el Puerto de Pajares 4 Avilés, que su estructura en este sitio parece ser una perfecta repeticion de lo que se acaba de describir, aunque repre - sentada en partes alin mas profundas de la corteza terrestre.

Formada la cresta de la Cordillera en el Puerto de Pajares por los depdsitos devonianos, desaparecen éstos 4 poco por debajo de los carboniferos, que despues de describir una série de pliegues vienen 4 chocar por su borde Norte, 4 semejanza de lo que sucede en el valle de Cabuérniga, entre el Jura y el Trias, contra el devoniano que soporta la creta sobre que esta edificada la ciudad de Oviedo.

VM ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10)

Al Sur de la sierra de Naranco vuelven a aparecer los depdé- sitos carboniferos que cubiertos por los triasicos y liasicos vienen otra vez a estar en aparente anormal contacto por su borde Norte contra el devoniano que forma la costa al Norte de Avilés.

Como se ve, tambien en este sitio existe la idéntica estruc- tura que domina en toda la Cordillera Pirenaica, y puede de- cirse que prescindiendo de trastornos de secundaria impor- tancia, toda esta cadena, 4 semejanza de lo que sucede en la mayor parte de Europa, tiene tambien una marcada tendencia de inclinarse toda ella hacia el Norte.

Pero si de esta parte del Continente pasamos 4 examinar la estructura dominante en las montanas que accidentan el suelo de la Peninsula Ibérica, veremos, por el contrario, que en gran parte de ellas domina una estructura perfectamente inversa a la dominante en todo el continente europeo.

Asi como en las montanas de esta gran region existe una marcada tendencia de caer el terreno, en su conjunto, cons- tantemente hacia el Norte, en la estructura de la Peninsula, parece, por el contrario, descubrirse una tendencia inversa, pues en todas las zonas montanosas que he tenido ocasion de estudiar se observa con idéntica generalidad que en la Europa central, una tendencia 4 caer todo el sistema hacia el Sur.

Al ocuparme de los fendmenos dinamicos que han contri- buido al relieve de la Serrania de Ronda, tuve ocasion de in- dicar la estructura dominante en este extremo meridional del Continente.

En el corte que acompafia a ese trabajo se observa que no sdlo el terreno se ha plegado para acomodarse en el menor espacio posible, sino que todo él tiene la tendencia de incli- narse en su conjunto hacia el Sur, presentando 4 la inversa de las demas montafias europeas con mucha mayor frecuen- cia los contactos normales en la escala ascendente, marchando de Norte a Sur, que vice-versa.

Descompuesto este corte en los varios elementos que lo cons- tituyen, puede considerarse como una série de segmentos en que prescindiendo de los diversos pliegues que los diferentes estratos han experimentado, puede representarse en el ad- junto esquema, en donde se ven no sdlo los movimientos que

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Mac-Pherson.—rstrocrura DE LA PENINSULA IBERICA.

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16 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12)

los diversos segmentos han ejecutado en !a vertical, sino que se percibe ademas el movimiento de caida que todo el sistema ha experimentado en direccion al Sur.

Cértese la Serrania de Ronda por donde se quiera, y siempre se observara, cuando se la considere 4 grandes ras@os, idéntica estructura.

Bien se la corte por el valle del Burgo y la Hoya de Malaga, 6 por el del Genal, 6 por la cresta culminante, siempre se hara visible de una manera mas 6 ménos marcada esa especial constitucion que presta caracter a toda esta comarca.

Si cortamos la Cordillera Bética mas al Oriente, por ejemplo, por los Tajos del Gaitan, como he tenido ocasion de hacer en compania de mi amigo el Sr. Orueta, a quien debo parte de estos datos, veremos que tambien alli domina una estructura semejante.

Siguiendo la via férrea de Cordoba a Malaga, de Norte a Sur, se observa que al abandonar los terrenos terciarios al Sur de Gobantes, afloran los marmoles rojos del Jura superior, cuyos estratos, despues de describir dos grandes pliegues que se encuentran inclinados hacia el Sur, vienen en su parte superior en anormal contacto contra las calizas probablemente pertenecientes a la série liasica que se encuentran en la base de toda la formacion secundaria de esa parte del pais.

Cubriendo a estas calizas por el Sur, se descubre una suce- sion de terrenos perfectamente normales, y que pasando por los marmoles ooliticos, se llega 4 los rojos de la parte superior de la formacion, los que vuelven otra vez 4 estar por su borde Sur en anormal contacto con las calizas inferiores.

Recubiertas éstas a su vez por los marmoles ooliticos, se observa que todo el sistema con buzamiento al Sur viene a pe- -netrar aparentemente por debajo de las pizarras antiguas que con idéntico buzamiento se ven @ la salida de este profundo desfiladero, y que parecen reposar sobre el total de la forma- cion secundaria.

Si de esta parte de la provincia de Malaga nos. trasladamos a la porcion limitrofe con la de Granada, se vera que una es- tructura andloga sigue tambien dominando en esta parte de la Cordillera Bética.

Si nos fijamos en las elevadas cumbres al Sur de Alhama de Granada, que separan las aguas mediterraneas de las que van

(13) Mac-Pherson.—krSTRUCTURA DE LA PEN{NSULA IBERICA. Vy

& verterse en el Genil, veremos que la Cordillera esta consti- tuida en este sitio por una série de pliegues en el terreno orientados préximamente de N. E. a 8S. O., y formados por la série de calizas y pizarras antiguas de esta parte del pais.

Si se corta el terreno precisamente por su punto culminante en Sierra Tejeda, se ve que 4 grandes rasgos puede considerarse su estructura como semejante 4 la observada en el extremo occidental de la Cordillera.

Cuando se abandonan los depdésitos secundarios al Norte de la Aleaiceria, aparecen las pizarras antiguas, cuya série de depdsitos forman dos grandes pliegues desde aqui hasta mas alla de Sedella, y uno de los cuales forma en su eje sinclinal la masa de Sierra Tejeda.

Constituida esta Sierra en su casi totalidad por las potentes calizas magnesianas que ocupan un lugar bastante elevado en toda la série estratificada de esta parte de Andalucia, apa- recen las pizarras cloriticas y anfibdlicas de la base en el eje anticlinal, entre Sedella y la cumbre, y despues de volver a formar el sinclinal las calizas en el mismo Sedella, viene todo el sistema 4 estar en contacto por el Sur con las pizarras gra- natiferas que en toda Sierra Nevada ocupan al parecer la base de la formacion estrato-cristalina.

Desde aqui, en direccion de Velez-Malaga, desaparecen las calizas, y las pizarras cloriticas y anfibdlicas de su base, aflo- rando las pizarras granatiferas por debajo de un gran espesor de pizarras micaceas con gran desarrollo al Sur, y que a su vez desaparecen bajo el nivel del mar 6 de los terrenos tercia- rios de la costa; no volviéndose a ver los estratos de la parte superior de la formacion; disposicion de terrenos que en mi juicio corresponde 4 una estructura andloga 4 la senalada en el resto de la Cordillera Bética.

Ain es muy escaso el caudal de necesarios datos que poseo para poder darme cuenta de la estructura de Sierra Nevada; sin embargo, no deja de llamar la atencion el contraste que presenta la regularidad de los pliegues de los estratos de esta Sierra desde la Vega de Granada hasta mas alld de la cresta culminante, con la série de fallas que parecen existir en la vertiente mediterranea.

Es probable, sin embargo, que cuando mi amigo el senor Botella publique los numerosos datos que sobre esa comarca

ANALES DE HIST. NATe VIII. 2

18 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (14)

posee, pueda enténces formarse un juicio exacto acerca de su verdadera constitucion.

Pero alin mas al Oriente nos es permitido ver indicios de esta especial estructura de la Cordillera bética, gracias al in- teresante corte del Sr. Cortazar, desde Arboleas al Cerro Gordo, en la provincia de Almeria, pasando por las sierras Maria y de las Hstancias, en el cual se ve que por una série de fallas esca- lonadas vienen los depésitos secundarios que forman la Sierra Maria a chocar por falla contra el borde Norte de la masa mas antigua de la Sierra de las Estancias.

Si de este reborde meridional de la Peninsula pasamos a estudiar la estructura dominante en todo el Sudoeste de este inmenso promontorio, se vera que por todas partes se des- cubre idéntica tendencia, cuando los trastornos han sido de alguna intensidad, de caer todo el territorio visiblemente hacia el Sur.

Al ocuparme de la estructura geoldgica dominante en el Norte de la provincia de Sevilla me extiendo en algunas con- sideraciones acerca de la que en mi juicio domina en Sierra Morena y gran parte de la meseta central espanola.

Alli digo que la Sierra Morena me parece el resultado de una série de accidentes que se han sucedido durante los remotos tiempos paleozdicos, y que con notable constancia se encuen- tran orientados alrededor de la direccion de N. 0. aS. E.

Con posterioridad y probablemente al iniciarse la época triasica, se produjo una evidente falla en direccion de O. 8S. O. ak. N.E., & la cual parece ajustarse el cauce del Guadal- quivir.

Ksta quiebra ha dado por resultado que miéntras los trastor- nos de la region de la Sierra Morena estan orientados de N. O. aS. E., a cuya direccion se ajustan la mayor parte de sus in- numerables eslabones, la linea de aguas vertientes de la cordi- llera Marianica se encuentra cortando 4 un gran Angulo todos estos accidentes, y que ésta se halle casi invariablemente en los bordes de los grandes llanos de Extremadura y la Mancha, descendiendo el terreno desde alli & la vaguada del Guadal- quivir por una série de barrancos de rapida pendiente.

Esta especial estructura lleva necesariamente 4 considerar esta cordillera como simplemente el desgajado borde de la me- seta central espanola, que gracias 4 la gran quiebra por donde

5) Mac-Pherson.—kESTRUCTURA DE LA PENINSULA IBERICA. 19

corre el Guadalquivir, deja en la actualidad al descubierto la intima estructura de esa verdadera ruina de cordillera, con- trastando con su prolongacion al N. O. en Extremadura y la Mancha, tan por igual deprimida, y cubierta en muy gran parte por depdésitos recientes.

Prescindiendo ahora de detalles en que ya he entrado al ocuparme de la provincia de Sevilla, sendlare algunas de las coincidencias que en su conjunto estos terrenos presentan.

Al descender de las grandes llanuras de la Mancha 4 Anda- lucia por el conocido paso de Despefiaperros, se observa que las cuarcitas que describen numerosos pliegues en la entrada Norte de este paso vienen a chocar por el Sur contra la masa granitica que aflora en Santa Elena, masa que en su borde Sur se halla cubierta por pizarras antiguas, desapareciendo en este sitio el gran espesor de cuarcitas silurianas que se encuentran en su borde Norte en tan inmensa potencia.

Cortada la Sierra Morena atin mas al Occidente, siguiendo, por ejemplo, el ferro-carril de las Ventas de Almorchon 4&4 Bel- mez, se observa que miéntras las cuarcitas silurianas de las cercanias de Belalcazar vienen a estar en la préxima vecindad del borde Norte de la masa granitica de los Pedroches; ésta desaparece por el Sur por debajo de un inmenso espesor de pizarras antiguas, las que ya cerca de Valsequillo estan do- minadas por las cuarcitas silurianas, las que 4 su vez lo estan por los depdsitos carboniferos, viniendo todo este sistema en anormal contacto por su borde Sur contra la masa cristalina de la Sierra de los Santos.

Esta masa se halla @ su vez cubierta al Sudoeste por las pizarras antiguas que forman el subsuelo, sobre el que se ha depositado la potente série de calizas y pizarras pertenecientes al cambriano superior 6 siluriano inferior de la provincia de Sevilla, viniendo toda esta série de rocas 4 repetir el idéntico fendmeno de la Sierra de los Santos, a orillas del Huesna y del San Pedro, contra cuya masa granitica parece chocar todo el sistema, pudiéndose seguir este fendmeno hasta los limites casi de la provincia de Sevilla, como ya he tenido ocasion de indicar.

Por consiguiente, tambien en esta parte de la Peninsula se observa una série de contactos anormales, y al Sur de los cua- les es la sucesion de depdsitos relativamente normal, obser-

20 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16)

vandose en esta disposicion la idéntica tendencia de caer en su conjunto todo el territorio hacia el Sur.

Pero alin mas léjos puede trazarse esta estructura; si pene- tramos hacia el interior de la meseta central y se examina la constitucion de la Cordillera Carpeto-Vetonica, se vera que tambien aqui se observa idéntica tendencia.

Si nos fijamos en la estructura de la Sierra de Guadarrama, se vera que esta sierra parece casi exclusivamente estar cons- tituida por granito y por gneiss, y considerada en su con- junto, presenta una estructura, aunque perfectamente inversa en un todo, semejante 4 la que G. Fabre sefala como domi- nante en la parte de la meseta central francesa que abraza el Mont-Lozere.

Desde Segovia a Pefialara, por ejemplo, la disposicion del terreno parece ser la siguiente:

Edificado este pueblo en los bordes del terreno cretaceo, en su contacto con el granito, se ve 4 la salida del pueblo, camino de San Ildefonso, cubierto el granito por el gneiss, con bu- zamiento al SE., siendo notable el contacto de estas rocas por el tamano de los cristales de feldespato que se encuentran en el eneiss.

Sigue el eneiss dominando hasta un par de kilémetros al Sur de Quitapesares, en donde reaparece el granito atrave- sado por algunos diques de pérfidos, especialmente en las cercanias del contacto con el gneiss.

Ya cerca de Quitapesares reaparece otra vez el gneiss, que hacia el Sudoeste parece formar parte de la cresta culminante en Monton de Trigo y otras alturas.

Continua esta roca buzando en su conjunto hacia el SE., hasta que prdximo al puente sobre el Balsain, ya cerca de San Ildefonso, vuelve a aparecer el granito atravesado igualmente por diversos diques de porfidos en el contacto.

Adquiere desde aqui esta roca un gran desarrollo, y mién- tras al NE. desaparece & poco, hacia el Sudoeste, por el con- trario, llega 4 formar las grandes masas de los Siete Picos y alturas proximas.

A media ladera de Penalara vuelve otra vez a desaparecer el granito bajo un gran espesor de gneiss, con idénticos gran- des cristales de feldespato que pueden verse ‘en el contacto en Segovia.

(17) Mac-Pherson.—rsTRUCTURA DE LA PENINSULA IBERICA. 2]

Forma desde aqui el gneiss y siempre con buzamiento al SE. las cumbres de Penalara, y con rapidez descienden al valle del Lozoya, ya en la vertiente del Tajo; y aflorando otra vez el granito en el fondo del valle, segun el ilustre Prado, vuelve otra vez el gneiss 4 formar las cumbres en Cabeza de Hierro, y asi sucesivamente, hasta desaparecer la Sierra por debajo del espeso manto de terreno cuaternario de la provincia de Madrid.

Esta disposicion del terreno parece, en mi juicio, ser el re- sultado de una série de fallas; cuyos segmentos resultantes han efectuado uma parcial rotacion sobre su eje, cayendo todos ellos hacia el Sur, dando razon del por que, cuando se marcha de Norte a Sur, se encuentra primero el contacto normal entre el granito y el gneiss, caracterizado por la presencia de los grandes cristales de feldespato, y luégo el anormal que coincide con la presencia de las grandes masas porfidicas, cual si éstas hubieran aprovechado en su salida las grandes fallas que atraviesan el pais, pareciendo el gneiss en estos sitios cual si penetrara hacia el interior de las masas graniticas.

sta estructura de la Sierra de Guadarrama parece comun a una gran parte de la Cordillera, pues segun el Sr. Donayre, en la de Gredos se observa una constitucion semejante.

Hacia el Sur de ésta parece tambien verse una estructura analoga en el corte de los Sres. Egozcue y Mallada, desde Pla- sencia a Trujillo; pero atin mas léjos puede seguirse esta espe- cial disposicion del terreno, pues segun me ha dicho el senor Delgado, la formidable posicion de Torres Vedras parece el re- sultado de una estructura parecida, debida a una série de fallas que atraviesan el pais, ocurriendo que miéntras los bor- des septentrionales de los fragmentos resultantes caen rapida- mente al Norte, por el Sur es esta caida mucho mas suave, dis- posicion cuya ventaja no es necesario encarecer para un ejér- cito que domine la costa, como acontecid en la ocasion en que esta posicion adquiriéd su celebridad.

Parece , por consiguiente, que en una gran parte de la Pe- ninsula Ibérica existe una tendencia perfectamente inversa a la que rige en el resto del continente europeo.

Asi como en éste se observa, en sus varios accidentes geold- gicos, una tendencia 4 inclinarse marcadamente hacia el Norte, en la Peninsula se observa una tendencia andloga, de caer todos sus accidentes hacia un punto determinado, pero

22 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18)

que en vez de ser la caida en esa direccion, se descubre, por el contrario, la tendencia de inclinarse hacia el Sur, cOinci- diendo este fendmeno con el gradual descenso que en su con- junto el promontorio Ibérico presenta desde la Cordillera Cel- tibérica al Océano Atlantico y 4 cuya direccion se ajustan sus grandes rios.

Contraste es este, notable bajo mas de un concepto y que me parece intimamente ligado al gran problema, de las fuer- zas que han dado su relieve a la actual superficie de nuestro planeta. °

Cualesquicra que sean las divergencias que en las ultimas conclusiones puedan dividir a los pensadores que han tra- tado de este asunto, en el punto de partida parecen coincidir todos los pareceres, refiriéndose sin excepcion los grandes trastornos de la superficie del esferdide terrestre al enfria— miento secular de nuestro globo.

Por consiguiente, prescindiendo ahora de si hay que consi- derar al planeta como una masa en estado de fusion en lo inte- rior y cubierta por una pelicula de mayor 6 menor espesor, 6 si todo él debe de considerarse como una masa perfectamente solida, puede sostenerse que el diametro absoluto del globo terrestre ha disminuido en la sucesion del tiempo.

Es hecho tambien, por todos reconocido, que desde los mas remotos tiempos paleozdicos, ya la vida existia en el globo, desde el Polo al Ecuador, y como con toda probabilidad, ésta no puede desarrollarse sino en estrechos limites de tempera- tura, es de suponer que las condiciones del planeta, con rela- cion al caso que estoy tratando, no pueden ya en esos remotos tiempos haberse separado en gran manera de las dominantes en la actualidad.

De aqui logicamente se deduce, que desde aquellos remotos tiempos existia un estado de equilibrio en la costra exterior del planeta, entre el calor que perdia por radiacion y el que recibia directamente del foco solar, pudiendo para este caso especial considerarse la superficie exterior del planeta como si hubiera permanecido casi a una temperatura constante, desde los primeros albores de la vida en el globo.

Como ademas se observa que las grandes dislocaciones que han trastornado su suelo son en gran parte de época pos- terior 4 la aparicion de la vida en el globo, debe ldgicamente

9) Mac-Pherson.—rstrucrura DE LA PENINSULA IBERICA. 23

deducirse que la costra que en un momento dado, y cuya tem- peratura ha permanecido casi constante, formaba la superficie de un globo cuyo diametro podia representarse por @, al aco- modarse 4 un globo cuyo diametro era 0, y que necesariamente tenia que ser menor que @, ha tenido forzosamente que ple- garse y acomodarse en el menor espacio superficial que por su contraccion la masa planetaria le iba dejando.

Como deduccion légica se presenta el problema en los tér- minos en que Mallet lo ha planteado, siendo evidente en este caso que la contraccion debe manifestarse en su superficie por fuerzas que obren en la direccion de la tanjente, como natural consecuencia del movimiento de contraccion que toda la masa ha experimentado en la direccion radial.

Al considerar el arco de circulo que las montafas del con- tinente europeo describen, y cuya concavidad mira al Sur, y al ver la constante tendencia de todos sus accidentes de incli- narse hacia el Norte, parecia verse en este doble fendmeno la natural consecuencia de la contraccion secular del globo, que en este sitio se ejercia de Sur 4 Norte, tumbandose, si se me permite la frase, la masa continental ante el empuje lateral que por todas partes se ejercia.

Pero cuando se considera a la Peninsula Ibérica, se observa que miéntras por su parte Norte parece obedecer por completo a esta circunstancia, por el Sur sucede precisamente lo con- trario, pareciendo existir una linea hacia la cual se inclinan en sentido inverso todos los accidentes geoldgicos del pais, que posee en su conjunto una verdadera forma de abanico.

Esta especial constitucion hace ver que si efectivamente es la masa mas resistente la que en el sentido del movimiento atropella 4 la que menor resistencia opone, cual si tendiera 4 invertirla, en la Peninsula Ibérica se hace de dificil aplicacion este principio, pues si fuera, por ejemplo, la parte mas ele- vada del promontorio en la Cordillera Celtibérica la que atro- pellara al Pirineo, en la opuesta vertiente no se observaria el fendmeno en sentido inverso; y no necesito encarecer la fuerza de esta contradiccion. |

Sreo, por lo tanto, que es necesario buscar la solucion de esta especial estructuraen una formula mas general, y que cuenta de la insuperable contradiccion que la Peninsula Ibérica pre- senta; y me parece que sin salirse de las premisas sentadas al

2k ANALES DE HISTORIA NATURAL. (29)

ocuparme de la contraccion secular de la masa planetaria, pueden logicamente deducirse las condiciones bajo las cuales esa estructura se hace forzosamente necesaria.

Si la costra exterior de nuestro planeta fuera de una sustan- cia homogénea, es muy probable que la forma que por su con- traccion afectara, entrara dentro de esas leyes que por su sencillez relativa amamos leyes geométricas.

Sin embargo, como la costra exterior del globo esta léjos de responder a esta condicion, pues miéntras unos lugares estan formados de materiales dtctiles, de pequena densidad y aun blandos, en otros vemos dominar rocas de gran tenacidad y resistencia, estando por consiguiente el globo terrestre muy léjos de responder a esas condiciones de sencillez relativa, siendo légico, por lo tanto, suponer que existen partes en su costra exterior que oponen distinta resistencia al acomodarse a la masa interior que se contrae.

Si suponemos, para simplificar el problema, una sola de esas partes ménos resistentes de la corteza terrestre, es evidente que toda ella tendra una tendencia a descender en la direc- cion radial, y que teniendo al mismo tiempo su superficie que acomodarse @ un espacio de menores dimensiones, tiene que plegarse , comprimirse y romperse en todo género de formas, subiendo y bajando en la vertical los segmentos resultantes: pero en ultimo resultado, existiendo en la parte de corteza que se contrae un punto de maximo descenso en la direccion radial, punto que logicamente debe tambien de ser el de menor resis- tencia para toda la parte cuyo centro de gravedad se encuen- tre mas desviado del centro de la masa planetaria, siendo licito suponer que cuando la contraccion tangencial pase de cierto limite y venga en la direccion de donde viniere hacia esas lineas 6 puntos de menor resistencia, tenderan a incli- narse los diversos accidentes geolégicos, como parece obser- varse en todas las regiones conocidas de la tierra.

Llevando, por consiguiente, este principio a sus legitimas deducciones, me parece ver en el cambio-de direccion que se observa en la Peninsula Ibérica, la tendencia ainclinarse hacia el punto de menor resistencia, que miéntras para Ja Peninsula parece hallarse al Sur del promontorio, para el resto del Con- tinente por el contrario, se encuentra al Norte del mismo.

Efectivamente, si se deja contraer una banda de guta-

(21) Mac-Pherson.— ESTRUCTURA DE LA PENINSULA JBERICA. 25

percha préviamente estirada con dos masas resistentes adap- tadas en los dos extremos y entre ellas varios lechos horizon- tales de una sustancia plastica (betun de vidriero , por ejem- plo), y separados los lechos entre si por pliegos de papel para darles mayor consistencia, y en la parte central, por ejem- plo, de la masa que se contrae, se pone un pequeno peso que venga a sustituir la tendencia a descender en la direccion radial, se observan hechos sumamente interesantes.

Al comenzar la contraccion, se observa que se generan a ambos lados de las masas resistentes, uno 6 mas pliezues cuyos ejes anticlinales quedan perfectamente verticales; pero con- forme la contraccion aumenta y el empuje lateral se hace mas enérgico, invariablemente se observa que los ejes anticlina- les tienden a inclinarse en sentido inverso, y al parecer, cual si los estratos tendieran a penetrar hacia el interior de las masas resistentes, pero de hecho hacia el punto que ménos resistencia opone, que en este caso coincide con la parte que ha permanecido en reposo, efecto del peso que sobre ella gra- vitaba.

Por esta sencilla experiencia, se repite en pequeno el fend- meno que se observa en la Peninsula Ibérica de caer en sen- tido inverso y separados, por lo que puede considerarse como un plano todos los varios accidentes geolégicos del pais, que parecen cual si tendieran a penetrar por debajo de la masa re- sistente 4 ambos lados de la misma.

Por consiguiente, creo que el hecho que se observa en la Peninsula es simplemente un hecho particular y dependiente de la contraccion secular del esferdide terrestre y que puede formularse como la tendencia en la corteza terrestre de incli- narse hacia aquellos puntos que con mayor facilidad descien- (len en la direccion radial.

Fendmeno es este, que creo de trascendencia, pues al mismo tiempo que atestigua la magnitud de los fendémenos depen- dientes de la contraccion secular del globo, atestigua tambien que si grande es el fendmeno con relacion a las dimensiones del planeta, no es menor la magnitud del guarismo por que puede este fendmeno trazarse en la sucesion del tiempo.

Vemos, por ejemplo, que fendmenos que se han iniciado aun en los mas remotos tiempos paleozdicos, como sucede en la Peninsula en la Cordillera Carpeto-Veténica, 6 la Maridnica,

26 ANALES DE HISTORIA NATURAL. 22)

se les encuentra obedientes ya a esta tendencia, cual si fuera dependiente de los fundamentales rasgos del esferdide ter- restre.

Siendo, ademas, probable, que si al igual este principio de toda ley en la naturaleza que permanece vigente, cualquiera que sean las causas perturbadoras que la enmascaren, pueda dar razon de muchas anomalias, tales como la sefalada por Suéss en su importante trabajo Sobre el origen de los Alpes, al ocuparse del Val Sugana y los Alpes de la Istria, que en sentido inverso al Apenino tienden todas sus dislocaciones a inclinarse hacia el fondo de la depresion del Adriatico.

SCP NTA NOTE A

DE

UNA EXCURSION AL PICO DE TEIDE,

POR

DON RAMON MASFERRER Y ARQUIMBAU.

(Sesion del 6 de Noviembre de 1878.)

Creyendo de poco interés para la Sociedad la relacion deta- llada del viaje que en los dias 1 y 2 de Setiembre del presente ano hice al elevado Pico DE TIDE (el Heheyde de los Guanches), en compania del ilustrado ingeniero de minas de la provin- cia, Sr. Margarit, en virtud de los pocos datos cientificos que en él pude recoger por las malas condiciones en que lo hici- mos, héme decidido 4 redactar esta compendiada noticia con solo el objeto de dar 4 mis consocios una ligera idea del mismo, para que vean la facilidad con que se realiza una tan impor- tante excursion, tenida por muy penosa, dificil y arriesgada por gran numero de personas que no se atreven & empren- derla, & pesar de ver cuan sin cuidado la hacen los muchos extranjeros que desde remotos paises vienen en diversas épo- cas del ano 4 visitar este colosal monte, que tiene el honor de haber sustentado sobre su elevadisima cima 4 los més renom- brados viajeros y gedlogos de Europa (#dens, 1715.—P. Feui- Llée, 1724.— Lapeyrouse, 1791.— Humboldt, 1799 y 1804.— Cor- dier, 1803. Buch, 1815. Berthelot, 1825, 27 y 28.— Webb. 1828.—Saint Claire Deville, 1848.— Lyell, 1854. Hartung. 1854.—Frttsch, 1863, etc., etc.)

A las diez de la manana del dia 1.° de Setiembre salimos de la villa de la Orotava el Sr. Margarit y el que estas incorrectas lineas suscribe, montados en sendos caballos y con dos caba-

28 ANALES DE HISTORIA NATURAL. 2)

llerias mas, cargadas con las provisiones necesarias , acom— panados de un guia y un arriero. En el momento de la salida el termémetro centigrado, arrimado a la pared de la fonda, senalaba 23°, y la atmosfera se hallaba completamente oscu- recida por una espesa neblina que, agitada por ligera brisa, derramaba pequefisimas gotas de agua, siendo el dia caluroso y pesado.

Al poco de haber salido de la poblacion se empieza a subir una cuesta bastante pendiente por un camino no muy bueno, y entre nopales y vinas se llega ano tardar a la entrada del bosque. Hasta que a éste Hegamos parecia que la atmésfera se iba despejando, y por cortos intervalos pudimos ver desde diferentes alturas el Valle de la Orotava en su conjunto, ofre- ciendo golpes de vista variados, y todos 4 cual mas hermoso y atractivo. Sin detenerme en describirlos, y sin detallar las numerosas é importantes especies vegetales que en las orillas del camino y en los inmediatos barrancos observé, por no alargar esta sencilla nota mas alla de mi proposito, haré sdlo mencion de los agradables contrastes que el cambio sucesivo de vegetacion va ofreciendo a medida que nos vamos ele- vando (1).

Domina en el fondo del valle el cultivo de las ¢uneras 6 no- pales (Opuntia), y los pocos terrenos que por su aridez el agricultor abandona, se hallan poblados por una vegetacion, si interesantisima para el botanico, muy poco notable por su frondosidad y verdura, de modo que dan al conjunto cierto aspecto de pobreza; mas a medida que nos vamos elevando no sdlo va desapareciendo el triste cultivo del llano, que da a los campos un color garzo poco agradable y una inmovilidad mo- notona que cansa, para ser sustituido, primero por el alegre

SE SI SS Ss AE ee

(1) Sirvan como de ejemplo de las muchas plantas por mi observadas desde la salida de la villa (Region inferior 6 de las euforbias) hasta terminar el bosque (Re- gion de los pinos), las siguientes especies: Hypericum reflexum Hort. Kew.—Andro- semum Webbianum Spach.—Rhodocistus Berthelotianus Syach.—Viburnum rugo- sum Pers.—Senecio Kleinia Z.—Sonchus leptocephalus Cass.— Bystropogon Cana- riensis Z’Hert.—Leucophe macrostachys Webb et Berth.— Linaria greca Chav.—Mi- cromeria thymoides Wedd et Berth.—Globularia salicifolia Zamk.—Erica arborea Z. —Cedronella Canariensis Webb et Berth.—Bcehemeria arborea Willd.—Tolpis lago- poda C. Smith, ete , etc , y diez especies de helechos, entre ellos el Adiantum reni- forme Z., el Asplenium palmatum Zamk., la Davallia Canariensis Sev. y especies de los géneros Cystopteris, Pleris, Notochlena, Polystichum, etc.

(3) Masferrer. EXCURSION AL PICO DE TEIDE. 29

cultivo de la hermosa vid. y luégo por el de los ricos cereales y demas plantas que dan buenos productos en donde los raci- mos ya no madurarian, sino que ademas la vegetacion espon- tanea, cada vez mas abundante y siempre adquiriendo mas terreno hasta hacerse exclusiva, tal vigor y lozania alcanza, que da al paisaje un aspecto silvestre, alegre y animado. Pronto aparecen frondosos grupos de ZLauwreles (Laurus cana- riensis Webd et Berth._—Oreodaphne fretens Nees.— Persea in- dica Spreng.—Phcebe barbusana Wedd et Berth.) dominando sobre el monte bajo, que abundantes arbustos forman sobre el verde césped de las plantas herbaceas; y al poco rato los Cas- taios (Castanea vulgaris Lamk.) y luégo los Pinos (Pinus ca- nariensis DC.) son los principales representantes de la vege- tacion arborea.

De tal manera habia ido aumentando la niebla desde que en el bosque penetramos, que al poco tiempo sdélo distinguiamos los objetos mas inmediatos; y por mas que, segun el guia nos habia indicado, esperabamos salir de tan molesta atmosfera, que nos tenia ya completamente mojados, en cuanto saliése- mos de aquél, vimos con gran disgusto desaparecer detras de nosotros el ultimo arbol—y quedarnos sdlo acompafiados por el Hscobon (Cytisus proliferus Z. fil.), que no tardé en dejar- nos, y el Codezo del Pico (Adenocarpus viscosus, var. franke- nioides Wedd Berth.), que nos siguid hasta mas alla de donde encontramos al poco los primeros piés de Retama blanca (Spar- tocytisus (Cytisus) nubigenus Webd et Berth.) (1),—sin que nos viésemos libres de tan molesto meteoro, que nos impedia admirar un tan nuevo paisaje. Sezuimos todavia por entre las abundantes matas de Retama del pico y las no escasas de Co- dezo durante largo rato, cansados ya de un tan prolongado bano de vapor de agua; mas de repente, y cuando ya desespe- rabamos de ver el sol en toda la jornada, se nos aparece este

(1) Por lo muy adelantado de la estacion, solo pude recoger en fruto estas tres in- teresantes especies. La primera de ellas (el Hscobon) crece desde la region de los laure- les, y Aun mas abajo, hasta la parte baja de la region de las plantas alpinas (6.000 piés sobre el nivel del mar). El Codezo 6 Adenocarpo empieza 4 crecer un poco mis abajo que la Retama (Cytisus nubigenus W. B.) en la ultima referida region; pero la segunda de estas dos especies llega més arriba que la primera, pues se remonta hasta mas alla de 8.500 piés de elevacion, y la primera no alcanza tal altura. Crecen ademas en esta region otras especies que no pueden ya recogerse en esta época del afio.

30) ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4)

astro del dia, hermoso y radiante, siguiendo majestuosamente su camino en medio de un cielo azul, puro y didfano, mos- trandonos enfrente mismo de nosotros, y al parecer & poca distancia, sobre una extensa y desigual llanura, un esbelto y elevado monte, seco y arido, de figura casi geométrica, cénico- truncada, con otro cono menor, de color mas claro y mas re- cular todavia, sobre el plano de truncadura; teniendo el con- junto el aspecto de un colosal monton de tierra con regulari- dad formado, en el que se vieran atin los surcos longitudinales que en el acto de amontonarla se originan... Aquel monte era el Zeide; la llanura sobre que su base descansaba Zas Ca- jadas, y el punto donde nosotros habiamos llegado la #'stan- cia de la Cera.

Hicimos alto, descansamos un rato, comimos algo, vimos en el relé que eran las dos y media de la tarde y observamos que el termémetro centigrado sefalaba 20° 4 la sombra y 42° al sol (1), (notabilisima diferencia de 22°, que aqui no debo comentar). Despues de una hora de descanso emprendimos de nuevo la marcha, y a las cuatro y media habiamos atravesado las Cazadas y nos hallabamos al pié del Pico, dispuestos a emprender la subida de lo que los guias llaman el Monton de trigo 6 Montaia blanca, que viene & ser una especie de estri- bacion del Zeide. El termémetro marco en este punto 23° a la sombra y 36° al sol. Desde la cima del Monton de trigo ya puede uno formarse idea de lo que son las Cafadas (2); extensa lla- nura circular con depresiones y elevaciones varias del terreno, cubierta por una capa movediza y de un color claro de frag— mentos de piedra pomez, recorrida por algunas corrientes de negra lava y rodeada en gran parte de su circunferencia (que mide unas ocho 6 nueve leguas de extension) por desiguales y

(1) A las doce del dia, cuando no habiamos salido todavia de la niebla, pero que ya estaibamos en la region de las retamasen el punto llamado Barranco de los chargui- tos, el termémetro sefald 16°. :

(2) La mayoria de los gedlogos que han estudiado esta isla creen que las Canadas son un verdadero Crater de levantamiento; y Lyell lo compara 4 la Caldera de la isla de la Palma. Fritsch hace notar la analogia entre el Circulo de las Canadas y el Atrio del Caballo, que es el espacio comprendido entre el Vesubio y su antiguo cono llamado Somma. Segun Escolar, su diémetro es de cuatro 6 cinco leguas. Se hallan, segun Fritsch, 4 2.000 y 2.200 metros de altura.—Buch da como altura del Monton de trigo la de 6.103 piés sobre el nivel del mar, y la de 8.820 id. para Zos Azulejos, que es el punto mas elevado del Circulo de las Canadas.

(5) Masferrer.— EXCURSION AL PICO DE TEIDE. 31

escarpados montes de 150 a 300 metros de altura, teniendo en su centro el elevado cono del Zezde; lo que ha hecho decir a Von Buch que éste es un monte sobre otro monte.

Dejemos que los gedlogos estudien esta inmensa Caldera y extensisimo Adium, sobre los que tanto se ha discutido en afamadas academias cientificas de Europa, y fijémonos por un momento, antes de llegar 4 la Hstancia de los Ingleses, en esas imponentes corrientes de negra lava que sobre las escar- padas pendientes del Pico observamos, asi como en un gran numero de colosales cantos de forma ovoidea mas 6 ménos regular y de naturaleza y caractéres fisicos en un todo iguales a los materiales de aquéllas, que 4 la izquierda del camino se nos ofrecen (1). El hallarse algunos de éstos en puntos en que no se concibe hayan sido arrastrados por sdlo el impulso de la fuerza de la gravedad, ha obligado 4 algunos a considerarlos como verdaderas bombas volcdnicas arrojadas por la fuerza explosiva del volcan; al paso que otros creen que han sido originados por la separacion de determinadas cantidades de la materia fluida que constituia la corriente al salir del crater, las cuales vinieron a tomar el aspecto de monstruosas gotas, adquiriendo mayor velocidad que la corriente y llegando a puntos que aquélla no alcanzé; opinion que parece confirmar la posicion que entre si y con la corriente guardan, al paso que ofrece dificultades 4 la anterior el gran volumen y consi- derable peso de algunas de ellas, que harian suponer mayor potencia en las erupciones de la que los demas fendmenos coetaneos hacen sospechar.

Llegados 4 la Fstancia de los Ingleses (2) descansamos un momento para adquirir nuevas fuerzas y anotamos en la car- tera: «Seis horas de la tarde.—Termémetro centigrado 11°.— Envueltos por completo en la sombra del Pico, que se proyecta

(1) Las negras corrientes de lava que en todas direcciones surcan las pendientes del pico resaltan por su color sobre el fondo blanco que domina en el conjunto, el cual en opinion de mi respetable amigo, el sabio naturalista M. Berthelot, puede haber yalido 4 estaisla el nombre de Nivaria, con que los antiguos la designaban; pues la presencia de la nieve sobre el volcan es por mucho ménos tiempo de lo que algunos han creido,

(2) Situada, segun Buch, 48.673 piés. Se llama tambien WPstancia de Arriba, en contraposicion 4 lade Abajo, situada 47.756, segun el mismo autor. En todas estas estancias no hay absolutamente donde guarecerse, sin que se yea mds obra humana en ellas que algunas piedras reunidas,

32 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6)

sobre las Canadas.» Algunos viajeros pasan aqui la noche (antes casi todos, segun nos dijo el guia): mas nosotros tenta- mos el proposito de pasarla mas arriba en el punto que Ilaman Alta-Vista; de modo que emprendimos de nuevo el viaje por una rapida pendiente de terreno movedizo, en la que es tan dificultoso y pesado el camino que nos veiamos obligados 4 dejar parar los caballos cada cinco minutos para tomar aliento, y aun asi nos ibamos temiendo que no podrian soportar la fatiga hasta el fin de la jornada. A poco de salir de la #stancia de los Ingleses se pierde de vista el Ultimo pié de Retama blanca; de manera que el paisaje va siendo cada vez mas arido y desolado. La falta de vegetacion 4 mayor altura obliga a los arrieros 4 recoger lefia para hacer fuego durante la noche, vy no descuidando el que nos acompanaba tan necesaria precau- cion, llegé poco mas tarde que nosotros & Alta-Vista car- gado.con un tremendo haz de ramas secas de Retama (1).

A la llegada sefalaba el reld las siete. y el termémetro 9°.5: el cielo estaba despejado, y la atmdsfera del todo tranquila. Kl silencio sepulcral de aquella elevada region era verdadera- mente imponente. Parecia que uno se hallaba completamente aislado del mundo, y en relacion mas inmediata con los seres que pueblan los espacios siderales. En la béveda azul del fir- mamento, serena y pura, mostraba la luna con mas clara luz el pequefio segmento que 4 los cinco dias de nacida ostenta, y cuantos astros iban sucesivamente apareciendo, ofrecian mas intenso centelleo y resplandor mas vivo; siendo, por tanto, desde allé mas hermoso el cielo estrellado. Imponiasele verda- deramente al espiritu el sentimiento de lo sublime... Mas de- jemos toda consideracion filoséfica, impropia de este trabajo, y prosigamos la narracion. La noche fué verdaderamente tem- plada, pues el termdmetro sefialdé 4 las diez y media de la noche y a las dos de la madrugada, soplando por algunos

(1) Noes del todo exacto que mas arriba de la Hstancia no haya ya vegetacion, pues 4 mucha mis altura crece todavia algun musgo (Weissia verticillata Schus), al- gun liquen (Cladonia furcata Hof. var. nivea et var. pygmea Montag.) y alguna alga (Scytonema myochrous Ag.) Crece tambien 4 mayor altura que la Retama (Cyti- sus nubigenus W. B.), la Viola (Mnemion) cheirantifolia H. et B. que llega hasta de- bajo de Alta-Vista (9.753 piés}. Las tres plantas fanerogamas que llegan 4 mayor al- tura en la base del pico, son: el Cytisus y Viola referidos, y la Silene nocteolens Webb et Berth., que crece en la dntes nombrada Montana blanca 6 Monton de trigo.

(7) Masferrer.— EXCURSION AL PICO DE TEIDE. 33

intervalos una ligera y fresca brisa. Metidos entre las ruinas de cuatro paredones viejos, formados sin cemento ninguno y que se elevan sobre el piso ménos de un metro, encendimos fuego, cenamos luégo y nos dormimos mas tarde, acostados sobre una manta de lana tendida en el suelo y abrigados por otras dos, despertando antes de trascurrir dos horas y cuando el relé sefialaba las dos de la mafiana. Tomamos café, y acom- panados del guia solamente (pues las caballerias ya no legan mas arriba), emprendimos la marcha para llegar a la cima del Pico antes de la salida del sol.

Para evitar que este desalifiado escrito tome mayor extension de la que me he propuesto darle al empezarlo, procuraré re- sumir y condensar en pocas palabras lo que del viaje me falta narrar, por mas que sea la parte mas interesante del mismo. Precedidos por el guia, que abrigado en su capa blanca lle- vaba en la diestra mano con su brazo extendido un manojo de teas encendidas, y apoyados cada uno en un firme y largo palo de todo punto indispensable para el caso, empezamos a trepar por una moderna corriente de lava, que constituye lo que en estas islas se llama el MJal-pais, al poco rato de haber abandonado a Aléa-Vista. Imposible considero el dar una idea de las grandes dificultades y constantes peligros que esta parte del camino ofrece, y del siniestro aspecto que presenta iluminado por la rojiza y fumosa luz de la tea aquel ciimulo de negras y asperas piedras, algunas de las que se tambalean al fijar el pié sobre ellas. Nuestra marcha fué rapida y preci- pitada al través de ese camino sembrado de calcinadas ruinas; y sélo pudimos comprender el estado especial de agitacion y zozobra en que nuestro animo se hallaba por el involuntario suspiro que de nuestros pechos se escapéd, cuando al llegar al pié de la Ramdbleta oimos exclamar 4 nuestro guia, tirando los ultimos fragmentos de teas que le estaban ya quemando la mano: «; Hemos conseguido lo que no esperaba!... Pasar todo el Mal-pais en el corto tiempo que ha durado la luz del unico manojo de teas que teniamos; descansemos, que ya estamos arriba...!» Rendidos de fatiga nos echamos al suelo, moles- tandonos bien pronto un viento S. E. bastante frio y fuerte. Eran las tres, y el termémetro senalaba 7°.

Instigados por el guia, que se quejaba de frio, emprendimos a los pocos minutos la marcha, alcanzando bien pronto la

ANALES DE HIST. NAT.—VIII. 3

34 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8)

Rambleta, y Wegando a lo mas alto del Pico (a pesar de lo muy despacio que subimos y de las varias veces que descan- samos ) mucho antes de las cinco. La Rambleta (1) viene a ser un antiguo crater, relleno en su concavidad por los productos arrojados por el volcan, y convertido, por tanto, en una des- igual llanura circular, que tiene en su centro un pequeno montecito cénico, llamado (por su figura y color, sin duda) el Pan de azucar. La ascension de esta ultima parte tiene en este pais fama, & mi modo de ver exagerada, de ser la mas dificultosa y pesada de la jornada por lo movible del terreno que la constituye, pues casi toda ella se halla formada por pequenos fragmentos de escorias volcanicas y piedra pomez sin la menor coherencia entre si, y que, por tanto, resbalan unos sobre otros con la mayor facilidad; mas en ciertas direc- ciones hay (como si fueran aristas del cono, que se transfor- mara en piramide) verdaderas hileras de grandes piedras traquiticas fijas, que recorren 4 éste de arriba abajo en toda su extension, y por las cuales es mas facil el ascenso. Necesa- rio nos fué, al llegar al borde del crater, buscar un abrigado rincon en la parte NE. del mismo, para guarecernos y librar- nos del fuerte viento, frio y molesto, que del SO. soplaba, lo propio que de las emanaciones sulfurosas que de su interior se desprendian, durante la hora que debfamos esperar hasta la salida del sol. En todo este tiempo no bajé el termémetro a ménos de 4°,5 hallandose & las cinco y media y minutos, cuando el sol aparecia en el horizonte, 4 5°, elevandose antes de los 15 minutos y exponiéndole 4 sus rayos & 12° (2).

Ks verdaderamente uno de los espectaculos de la naturaleza mas grandiosos la salida del sol vista desde la cima del Pico; y por mas que nosotros tuvimos la desgracia de que las nubes cubrieran todo el Archipiélago (cuyas siete islas principales se

(1) Segun las observaciones y caleulos de D. Domingo Mesa, la altura absoluta de la Rambleta es de 10.992 piés, y la de la cima del Pico, segun la medida trigonométrica de Borda, de 11.430 piés, siendo las de las Cuzadas, segun Mesa, de 8.400 piés (en la base septentrional del Pico); de modo que el Pico levanta 3.030 piés sobre las Cazadas y el Pilon 438 piés sobre la Raméleta. Fristch fija la altura del Teide en 3.711 metros , y Buch en 11.206 piés en su tabla de alturas y 11.430 en su mapa.

(2) Humboldt que subid al Pico el 13 de Junio de 1799, determin6 el instante de la salida del sol, y hallé que sus rayos llegan al Picol1l’ 51!’ 3”, antes que al llano. La sombra del Pico en un dia claro se proyecta sobre la isla de la Gomera.

(9) Masferrer.— EXCURSION AL PICO DE TEIDE. 30

ven desde alli en un dia despejado), hubiera yo, con todo, dado por muy bien empleadas todas las fatigas del viaje, tan sdlo para admirar desde aquella inmensa altura este cotidiano fe- nomeno. Sobre ilimitado mar de nubes, que a gran distancia debajo de nuestros piés se movia y cambiaba de aspecto a cada momento, y del cual salia como elevadisimo pedestal el Teide, sostenido por un irregular pié que lo constituian las cumbres de todos los montes de la isla, vimos proyectarse la sombra del Pico; que aparecio primero, (alasomar como un globo de fuego rojizo el sol en el horizonte) poco clara y como un nuevo monte coénico, situado 4 gran distancia; acercése, crecid y se delined mejor, sucesiva y paulatinamente, reuniendo luégo su base con la del monte, para ir despues (4 medida que el sol se iba eleyando y adquiriendo su natural aspecto) disminuyendo y cambiando de forma hasta desvanecerse del todo. Si 4 este su- blime espectaculo se afiade el que todos los objetos vistos desde aquel elevado punto aparentan haber perdido las distancias que los separan, y todos los montes de la isla parecen cons— truidos en miniatura sobre un plano de relieve, se compren- dera que se sienta uno como anonadado al verse poco ménos que aislado en el espacio, y en contemplacion directa del in- menso poder de la naturaleza.

El Crater del Pico tiene en conjunto una figura eliptica con su diametro mayor (de NO. 4 SE.), de unos 300 piés y el menor de unos 200, siendo su profundidad de mas de 100; hallandose rodeado de grandes piedras traquiticas, de un color gris 6 amarillento-rojizo, que tienen en su conjunto el aspecto de un ciclépeo muro derruido, del que quedan ya apénas vestigios en la parte SO., siendo la parte mas alta la que va desde el O. al NE. Corriéndonos un poco hacia la pared O. del borde del crater, vimos muy claramente el Crater de Chahorra (1), mas generalmente llamado el Pico Viejo 6 Pico Quebrado, situado hacia el SO. y como & unos 2.000 piés mas bajo que nosotros,

(1) Segun Cordier, que es el primero que (en 1803) ha descrito este crater, al que considera como el principal del Teide, tiene una extension de legua y media en su circunferencia; y Buch, que sefiala su profundidad en 140 piés y sualtura absoluta en 9.276 piés, dice que no pudo darle Ja vuelta en una hora. Este volcan ha tenido en 1798 un periodo de tres meses de actividad, durante el cual se formaron cuatro cra teres hacia el SO. de su base 4 una altura de mas de 6.000 pies sobre el nivel del mare

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36 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10)

hallandose como arrimado y adherido al mismo Pico. Las di- mensiones de este crater son mucho mayores que las del que tenemos a nuestros piés, y en el que vamos 4 penetrar. Facilmente se baja al fondo del crater por una pendiente regular; hallandose todo su interior cubierto por un piso uni- forme blando, terroso, htimedo y caliente, de un color rojizo en conjunto, pero con abundantes eflorescencias de azufre en hermosos cristales en muchos puntos, y eflorescencias en otros de una sal blanca, cristalina, de un sabor Acido amargo, que forma en algunas partes costras de 12 y 15 milimetros de espesor, con caprichosas formas en su superficie; hallaéndose principalmente constituida por el sulfato de sosa mezclado, pro- bablemente, con un hiposulfito de la misma base alcalina (1). Levantando la capa superficial del terreno notamos ser exacta- mente igual @ ella la que le seguia, que estaba algo mas ca- liente y tenia mas azufre todavia, de modo que en algunos puntos formaba éste verdaderas costras. La poca resistencia del piso (que conserva las huellas de los piés) permite en mu- chos puntos introducir facilmente un palo en toda su exten- sion, y al retirarlo sale caliente y humedo, con cristales de azufre y granos de tierra adheridos en toda su superficie. Ob- sérvanse en diferentes puntos del mismo estrechas y pequefas grietas, por las que se desprenden vapores himedos, sulfuro- sos y calientes. Despues de haber recorrido el interior de esta Zolfatara, que le llamaria un italiano (azufral en espanol), 6 volcan medio apagado, emprendimos la bajada del cono supe- rior, Pan 6 pilon de azucar, que fué muy facil y rapida. Llegados a la Rambleta, nos detuvimos en observar lo que los guias llaman las Narices del Pico, que son unas grandes grietas del terreno por las que sale gran cantidad de vapor de agua, al parecer puro, & una muy alta temperatura (2). Sobre una de estas grietas, situada algunos pasos mas abajo

(1) Ademas de los caractéres fisicos, se ha observado que la disolueion de esta sustancia en agua destilada era acida (papel reactivo), y 2o daba precipitado por el sulfhidrico, los carbonatos alcalinos, el cloruro platinico, el oxalato aménico, el amo- niaco ni el nitrato de plata, y lo daba abundante por el cloruro barico; desprendiendo vapores sulfurosos al calentarla con potasa. Dada la composicion de las traqguitas y el vapor sulfuroso que por ellas filtra, es muy natural el origen de esta sustancia.

(2) En 1792 Labillardiére hallo la temperatura de estos vapores 4 53°,7; en 1804 Humboldt hallé que tenian 50°, y en 1834 Savifion los obsery6 4 56°,5.

(11) Masferrer. EXCURSION AL PICO DE TEIDE. 37

de la Rambleta en la pared vertical de un pequefio barranco, recogi un bonito musgo que sospecho sea la Weissia verti- cillata Schw. por mas que la falta de fructificacion en que lo hallé no me permitan determinarlo con certeza.

Emprendimos en seguida la bajada al través del mal-pais, de cuyo trecho de camino no quiero acordarme, pues al verle de dia me horrorizaba el pensar como sin conocer el peligro lo habiamos subido la noche anterior tan de prisa. La bajada duré doble tiempo, por lo ménos, que la subida. Antes de llegar de nuevo a A léavista torcimos un poco a mano izquierda para visitar la Cueva del hielo, espaciosa concavidad del ter- reno en forma de cueva, con una abertura superior por la que se baja al fondo, en la que se conserva todo el afio una gran cantidad de hielo, que se hallaba, cuando nosotros la vimos, cubierto por una capa de agua. Es esta cueva uno de los tantos fenomenos naturales sorprendentes que en este monte pueden estudiarse (1).

A las ocho y media de la manana llegamos 4 Altavista de retorno, marcando el termometro 13° 4 la sombra y 29° al sol; y despues de una hora de descanso y de haber almorzado, em- prendimos la bajada, que hasta la Estancia, sobre todo, se hace muy pesada, no siendo posible cabalgar (hasta alli por lo ménos) por el mucho declive y malas condiciones del terreno. No léjos de este punto recogimos varios ejemplares de odsi- diana, mineral no escaso en aquel sitio, en donde se presenta en variadas formas, siendo el de estructura compacta el que servia a los guanches para construir sus tadonas (instrumen- tos cortantes) (2). Desde la Estancia hasta encontrar el monte se hace tambien muy pesado el camino, sobre todo en el largo trayecto al través de las Cafadas; pues si, como nosotros, se pasa esta parte a la mitad del dia, el sol abrasa y quema ma- terialmente la piel, siendo el calor sofocante y la sed mo- lesta, produciendo ademas los rayos del sol reflejados sobre aquella inmensa y blanca lanura, tal cansancio y molestia ila vista, que al poco rato se siente uno como mareado y aturdido. Al llegar al bosque nos hallamos enyueltos en la

(1) Humboldt atribuye la congelacion del agua en este sitio 4 una evaporacion muy raépida, dependiente de las especiales circunstancias de la localidad. (2) No he dado detalles de las rocas recogidas, porque no las he estudiado todavia.

38 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12)

espesa niebla, que alli constantemente domina, recibiendo con verdadero placer en un principio la humedad de que nos iba impregnando; mas al Hegar a la Orotava estabamos ya cansados de tan triste compafia.

A las cuatro y media de la tarde nos apeabamos en la puerta de la fonda, rendido y abatido el cuerpo por la fatiga, pero con el animo entusiasmado en la contemplacion de las image- nes de los grandiosos espectaculos de la naturaleza, que los sentidos acababan de grabar en nuestra mente.

Despedimos al guia diciéndole: «hasta otro afio;» y yo al terminar estos incorrectos apuntes, y pedir vénia a la Socrepap, me atrevo a prometerle un mas completo y extenso trabajo, en otra forma redactado, sobre el mismo asunto, si, como deseo, puedo en repetidas y mejores ocasiones visitar y estudiar de- tenidamente este monte, que constituye uno de los mas ele- vados conos volecanicos del Globo (1).

(1) Por mds que no pretendo citar las obras que he tenido 4 la vista para anotar este desalinado trabajo, no puedo ménos, sin embargo, de poner aqui el titulo de la obra verdaderamente monumental de Webb y Berthelot, que es el de Histoire Natu- velle des Iles Canaries, por ser la que mas util me ha sido para el caso.

EXCURSION BOTANIGA

AL

PUIG DE TORRELLA (MALLORCA),

POR

DON JUAN JOAQUIN RODRIGUEZ.

(Sesion del 4 de Diciembre de 1878.)

En Junio del finido ano de 1877, tuve que pasar a la vecina isla de Mallorca, adonde me llamaban asuntos particulares. Salido de Mahon el miércoles 13 de Junio, en el vapor-correo, en la madrugada del dia siguiente desembarcaba en el muelle del puerto de la capital de la provincia; y las circunstancias me favorecieron de tal modo, que el mismo dia logré ver rea- lizado el objeto de mi viaje. El vapor, segun su itinerario, no debia emprender su regreso a Mahon hasta el lunes 18 por la tarde, y por tanto, podia destinar a la Botanica, mi pasion fa- vorita, tres dias completamente libres.

No queriendo desperdiciar la ocasion que se me presentaba, de hacer una excursion al interior de la Isla, sdlo quedaba por determinar el punto hacia el cual debia dirigirme, y la elec- cion no fué para mi dudosa. Habituado 4 herborizar en Me- norca, cuya vegetacion, por la carencia de elevadas montafias, reviste un caracter esencialmente meridional, y sus produc- ciones vegetales pertenecen todas 4 la region del olivo, tenia para mi singular atractivo una herborizacion en la cordillera de Mallorca, que me permitiese admirar una vegetacion dis- tinta, y recoger, por mi mismo, especies que hasta entdnces sélo me habia sido dado examinar en mi herbario. Asi es que me decidi a visitar el Puig de Torrella, montafia la mas alta de la Isla, situada en las inmediaciones de Sdller, cuya ascension

49 ANALES DE HISTORIA NATURAL.

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debia tener, para mi, el doble aliciente de IHenar mi objeto y de renovar los recuerdos de otra excursion verificada anos atras, cuando atin no me habia aficionado al estudio de los vegetales, en compania de un amigo intimo, M. du Colombier, Inspector de telégrafos de Francia, al que soy deudor del mayor agradecimiento, por haberme inclinado al cultivo de la Botanica y guiado mis primeros pasos en una Ciencia que tan- tos goces me habia de proporcionar despues.

Otros puntos de la sierra ofrecian sin duda mas probabili- dades de encontrar plantas desconocidas, en razon de que las inmediaciones de Soller, y en especial el Puig de Torrella, son sitios explorados ya y casi clasicos, por las herborizaciones de M. Marés en 1850 y 1852, de M. Bourgeau en 1869, y ultima- mente, del distinguido profesor Mr. Willkomm en 1873. Pero, precisamente esta circunstancia afirmé mas y mas mi propo- sito; porque si de un lado era dificil encontrar especies nuevas para la ciencia, de otro, tenia la casi seguridad de recoger las raras y peculiares a la flora balear que habian citado en aquella rica localidad dichos naturalistas.

E115 por la tarde tomé la diligencia que hace el servicio entre Palma y la villa de Soller. La carretera, despues de cru- zar la extensa y fértil Hanura que se extiende desde la capital hasta el pié de la sierra, asciende serpenteando para atravesar la garganta llamada Coll de Soller. Desde este punto, la via baja rapidamente hasta la villa, adonde Hegué cuando el sol queria ya ocultarse en el Occidente.

Apénas me apeé de la diligencia, vino a recibirme el amigo D. Antonio Crespi, joven farmacéutico establecido en Soller, que empieza a dedicarse a la recoleccion y estudio de las va- riadas plantas que crecen en aquellos alrededores, Yo habia préviamente avisado al Sr. Crespi de mi proyectada excursion, invitandole 4 acompanarme, y él no sdlo accedid a mi deseo, sino que no permitio que me quedase en la fonda y exigid que fuera su huésped.

Desde luégo, le consulté el itinerario que habia concebido para mejor utilizar los dos dias que podia dedicar a la excur- sion por la montana, y mereciendo su aprobacion, quedé conve- nido que partiriamos al amanecer del dia siguiente para el Puig de Torrella, perncctariamos en alguna casa de campo de la sierra, y regresariamos al otro dia por el Gorch blaw y bar-

(3) Rodriguez.—EXCURSION AL PUIG DE TORRELLA. tl

ranco de Séller. Mi deseo hubiera sido poder visitar tambien el puerto; pero distando préximamente media hora de la villa, y teniendo que dedicar el poco espacio que nos quedaba a buscar caballerias y arreglar las provisiones de boca para la expedicion, tuve que renunciar a mi deseo.

En la madrugada del 16 salimos de la villa de Soller mon- tados en dos magnificos mulos del pais y acompanados de un campesino, que al mismo tiempo que nos serviria de guia, de- bia cuidar de las caballerias. El camino que tomamos es tor- tuoso y atraviesa hermosos huertos de naranjos. Todo el valle de Soller, inmensamente fértil y abundante en aguas, esta cu- bierto de naranjales, y rodeado de altas montanas, que for- man una barrera natural 4 los fuertes vientos que pudieran perjudicar la produccion de aquel rico vegetal. Algunos anos hace que este arbol se ve atacado por la enfermedad que tam- bien se ha hecho sentir en las costas meridionales de la Penin- sula, y no dejé de sorprenderme que constituyendo el naranjo la principal riqueza de la localidad, ningun estudio serio y detenido se hubiera emprendido en averiguacion de la causa de la epidemia que tantos males causa, a fin de poder comba- tirla con mayores probabilidades de éxito. La creencia vulgar generalizada entre aquellos hortelanos, es que el gérmen de laenfermedad reside en la atmdsfera, y que por tanto, son intitiles todos los remedios y sistemas que se puedan adoptar: asi es, que se limitan 4 arrancar todos los piés que han sido victimas de la epidemia, y replantar otros mas jévenes, espe- rando que la Providencia les libre del azote que sobre ellos pesa.

Llegados a la pequena aldea de Rinidraix , dejamos a la de- recha el camino del barranco, por el cual debiamos regresar de nuestra excursion, y seguimos una vereda, llamada cami del Marrois, que serpentea al pié de la ladera casi vertical de la loma del mismo nombre. En cuanto acaban los naranjos, aparecen los olivos que se cultivan con esmero y cubren las rapidas vertientes de la sierra.

Poco despues, dejamos 4 nuestra izquierda el pequefo pue- blo de Fornalutx, y empezamos 4 subir empinadas cuestas, en que los mulos dieron pruebas de su agilidad y costumbre de trepar por aquellos escabrosos sitios. El aparejo en que ibamos montados, es sumamente cémodo: consiste en una

R ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4

especie de seron caminero, llamado en el pais bayasas, y cons- truido generalmente de esparto ti hojas de palmito que forma una doble bolsa y se halla sobrepuesto 4 un albardon. En cada una de las bolsas se introduce un grande y fuerte cesto, en que iban colocadas nuestras provisiones, y sobre los cestos se extienden varias pieles, formando todo un ancho y mullido asiento.

No tardamos en atravesar los olivares y penetrar en un bos- que de corpulentas encinas, que poco 4 poco fueron aclaran- dose, hasta desaparecer por completo junto a la finca rustica llamada Bonnave. Cerca de esta casa de campo hicimos el primer alto para almorzar junto 4 unaabundante fuente, cuyas aguas conducia una canal excavada en la pena y cubierta de verdes musgos. Nos hallabamos préximamente 4 unos 600 metros de altura, y descubriase desde aquel pintoresco sitio el ancho valle de Soller, cubierto de naranjos, del centro de los cuales se destacaban las blancas casas de la villa.

Por mas que el aire fresco de la manana habia despertado nuestro apetito, los primeros momentos de descanso se desti- naron a colocar en las prensas de alambre las plantas recogi- das, entre las cuales citaré como mas importantes: Hypericum balearicum, Sedum dasyphyliwm que es muy comun desde las inmediaciones de Soller hasta cerca de la cuspide del Puig de Torrella, Crucianella latifolia, C. angustifolia, Vincetoxicum nigrum, Sibthorpia africana y Teucrium subspinosum.

Terminado el almuerzo, volvimos &@ montar y proseguimos la ascension. Con las encinas desaparecié toda vegetacion ar- borea, viniendo a sustituirla varios arbustos, especialmente la Santolina Chamecyparissus, que es abundantisima, y cuyas flores amarillas tapizaban la ladera. Su presencia en sitio tan elevado no dejé de llamar mi atencion, acostumbrado como estaba a verla solo en Menorca, en el litoral de la Isla y casial nivel del mar, del que apénas se separa 100 6 200 metros. El Asphodelus microcarpus se hallaba en plena floracion, la que en la region inferior tiene lugar en Abril.

Llegados a la Coma den Arbona, el valle se estrecha, la su- bida se hace mas rapida, y el camino se abre paso entre enor- mes bloques calcareos, desprendidos sin duda en el trascurso de los siglos, de las dos enormes murallas casi verticales que se levantan 4 ambos lados. Enténces se presentaron a mi vista,

(5) Rodriguez.— EXCURSION AL PUIG DE TORRELLA. 43

casi 4 la vez, varias especies saxicolas, rarisimas 6 peculiares a la zona montafiosa de Mallorca, y de un salto bajé de la caba- lleria: alli realmente empezaba para mi la herborizacion. El Sr. Crespi siguid mi ejemplo, y recogimos con avidez: Avena- ria incrassata, Brassica balearica, en fruto no maduro todavia, pero desprovista ya de flores, Cephalaria balearica con cabe- zuelas no abiertas aun, Scabiosa cretica, Crepis balearica, Helichrysum Lamarchti, Digitalis dubia, Teucrium lancifolium. Junto a un antiguo hoyo destinado a nevera, me hizo observar el Sr. Crespi el Amelanchier vulgaris que parece escaso en la localidad.

Algo mas arriba, en las grietas de los penascos de la derecha, pudimos recoger, aunque con alguna dificultad por crecer ge- neralmente en sitios inaccesibles, el Thymus Richardit y la An- thyllis rosea Wk. Al pié de los mismos penascos, encontramos los Rhamnus lyciotdes, Smilax aspera var. balearica: esta varie- dad tiene un aspecto tan distinto del tipo, que a primera vista no reconoci siquiera la especie y fué necesario que encontrase algunos frutos para sacarme de dudas. Sin embargo, el senor Crespi me asegura que numerosas formas intermedias entre el tipo y esta notable variedad, se encuentran en el camino 4 me- dida que se eleva, acortandose gradualmente los tallos, des- apareciendo las hojas y zarcillos y disminuyendo el niimero de las flores.

En la misma localidad, y no léjos de los Rhamnus y Smilar, \lamd mi atencion una pequena labiada, para mi desconocida, que crecia entre las piedras que cubren el suelo. Desde luégo, vi que era una especie nueva para la flora balear, y llamé al Sr. Crespi para ensenarsela; pero desgraciadamente la planta era muy escasa y solo pudimos recoger tres 6 cuatro ejemplares en flor. Entodnces estaba distante de sospechar que esta planta resultaria ser una especie nueva para la ciencia, y uno de los hallazgos mas importantes de la excursion. Re- gresado a esta isla, la he estudiado detenidamente y he visto que era una Scuéellaria que no he podido asimilar 4 ninguna de las especies de este género, descritas en las obras que poseo.

Kl Sr. Crespi la comunicé al Sr. D. Francisco Barcelé y Combis, el cual la ha publicado recientemente con el nombre de &. dalearica.

Pasada la Coma den Arbona, se llega & una meseta inclinada,

i ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6)

sobre la que descaisa la cima del Puig de Torrella, conocido veneralmente en el pais por Puig major. Alcanzada la meseta, la escena cambia repentinamente: la vista, hasta entonces in- terceptada, puede extenderse y admirar un hermoso panorama, formado por el verde valle de Soller que se descubre al pié, y por las grises crestas de la sierra que se levantan alrededor, entre las cuales se destacan a4 la derecha la del Puig de Tor- rella, y a la izquierda la del Puig de Massanella.

Alli volvimos 4 montar y empezamos la ascension de la cima, de aspecto arido y denudado. Las especies que constituyen la base de su vegetacion son muy reducidas, viéndose sdlo entre las quebraduras de las rocas los Smilax aspera var. ba- learica y Teucrium subspinosum, en oscuras y apretadas matas, los Hypericum balearicum y Santolina Chamecyparissus, cuyas corolas amarillas son el mejor adorno de aquellos lugares, y aleuno que otro pié de Huphorbia Characias y Helleborus felidus.

Nos dirigimos hacia la vertiente Norte, en donde confiaba- mos recoger varias especies interesantes, y en especial el: Ranunculus Weyleri. EKchamos pié a tierra junto 4 una barraca que existe al lado de otros fosos destinadosadepositos de nieve, punto el mas elevado hasta donde el camino es practicable para caballerias. Dejando éstas al cuidado de nuestro guia, empezamos sin perder momento la exploracion de la vertiente. Ksta se halla alli cortada por pehascos, casi perpendiculares, de cuya cornisa pendian florecidos tallos de Lonécera pyre- naica, Acer opulifolium y Sorbus Aria. En la base de los pe- hascos y a la sombra de pequenos nichos, -encontramos el Ranunculus Weyleri en toda su floracion y con ecarpelos casi maduros, en consorcio con la Primula vulgaris var. balearica, cuya floracion terminaba ya. En aquellas inmediaciones cre- cia abundante la Arenaria balearica formando tupidos céspe- des, y de las grietas de las rocas, pendia su congénere mucho mas elegante, la Arenaria incrassata.

Con estas y otras especies, regresamos a la barraca para co- locarlas en prensa y etiquetarlas, y luégo despues tratamos de recuperar nuestras fuerzas. Sabido es, que el apetito y el buen humor son companeros inseparables de las excursiones bota- nicas: el primero producido por el ejercicio, y sostenido el se- gundo por continuas y agradables sorpresas.

(7) Rodriguez.—EXCURSION AL PUIG DE TORRELLA. 45

Terminada la comida, dimos drden al guia de que fuese con las caballerias 4 aguardarnos al lado opuesto de la cima, y nosotros nos pusimos en busca de mn paso que nos permitiera escalar los pefiascos y alcanzar la cuspide de la montana. No sin esfuerzo pudimos trepar por aquellos escabrosos lugares, y llegar al lomo que forma en su punto mas elevado el Puig de Torrella.

Este monte es el mas alto de la principal cordillera de Ma- llorea, midiendo 1.445 metros. De su cuspide se descubre gran parte de la Isla, y se dominan las empinadas y blanquecinas crestas que lo rodean, siendo las mas proximas el Puzg de Mas- sanella (1.349 metros) y el Puig de U Ofra (1.090 metros).

La cordillera esta formada, segun el gedlogo francés M. Hayme, por tres principales periodos: el Lias se encuentra en las inmediaciones de Sédler, en la garganta llamada Se Muleta, y coustituye la base de la vertiente occidental de la cordillera; y el Oxfordiano y Neocomiano constituyen sus pisos superiores.

En la ctispide, la vegetacion es extraordinariamente pobre. A las especies mencionadas, sdlo pudimos anadir el Zazrus baccata, del cual encontramos un pié achaparrado entre dos rocas, y el Anthoxanthum odoratum; siendo infructuosos nues- tros esfuerzos para dar con el Llex balearica, que tambien debia encontrarse en aquella localidad.

Bajamos la loma por la otra vertiente, y reunidos al guia que nos aguardaba con las caballerias, nos dirigimos hacia el llano de Son Torrella por un atajo, con el objeto de ganar tiempo. Al atravesar una pequena hondonada, el Sr. Crespi me hizo observar 4 nuestros piés la misma labiada de la Coma den Arbona 6 sea la Scutellaria balearica, pero esta vez la ha- llabamos en abundancia y pudimos recoger 4 nuestras anchas todos los ejemplares que deseamos. Verdad es, que ignorando que teniamos en nuestras manos una‘nueya especie, no hici- mos gran provision. Durante la bajada, que fué penosa, y en la cual dieron pruebas las caballerias de tener un paso firme y seguro, andando sobre piedras sueltas y resbaladizas, reco- gimos tambien la Phyllirea stricta, Scrophularia canina, Thymelea velutina, Cyclamen balearicum, etc.

Kl Pla de Son Torrelia, es un ancho valle de fondo llano y casi horizontal, que corre entre las vertientes del Puig de Tor-

1 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8)

rella y de la Sierra de Cuba. Hallabase sembrado de trigo, y en los bordes de las mieses crecian los Caucalis daucoides, Micro- lonchus Clusii, Aceras pyramidalis, etc. Nuestro propdsito era recorrer longitudinalmente el llano, y pedir hospitalidad en una de las fincas que, segun nuestro guia, debian encontrarse al fin del valle; pero éste se hacia interminable, la noche se nos venia encima, la sed nos abrasaba por haber agotado nuestra exigua provision de agua, y mas de una vez creimos descubrir 4 través de la semi-oscuridad del creptisculo una casa de campo, que 4 medida que nos ibamos aproximando se convertia en un bloque calcareo, cuya blancura, destacdn- dose sobre el fondo de la vegetacion, nos habia hecho concebir la iusion de encontrar el techo que anhelabamos.

Al fin, era ya cerrada la noche, cuando llegamos 4 la casa del predio Hamado Zulichant @amunt. Un anciano arrenda- tario y un mozo de labranza eran todos los habitantes de aquella finea, y la Unica cama existente consistia en un mise- rable jergon de paja que el viejo conductor tenia para su uso. Si el albergue no era confortable, en cambio la acogida que nos dispenso el arrendatario fué inmejorable, ofreciéndo- nos con insistencia su propia cama y empenandose en que compartiésemos con él la frugal cena de sopas con verdura que tenia dispuesta. Negamonos rotundamente & admitir su jergon, pero aceptamos las sopas, con la condicion de que debia él tambien participar de nuestras provisiones.

En cuanto hubimos colocado las plantas en prensa y cenado ala luz de un candil, nos extendimos sobre las pieles destina- das 4 cubrir los aparejos de nuestras caballerias, y &pesar de este lecho poco blando, decir, por mi parte, que dormi de un tiron las cuatro 6 cinco horas que podiamos destinar al descanso.

A la madrugada del dia siguiente, 6 sea del 17 Junio, mién- tras el guia aparejaba las caballerias para proseguir el itinera- rario, salimos de la casa para saludar el sol naciente y dar una ojeada & aquellos alrededores. Al frente de la casa se levanta— ban casi & plomo los pefhascos que terminan la estribacion que constituye la sierra de Cuba, y en sus quebraduras crecian grandes matas de Viburnum Tinus, conocido vulgarmente en el pais por Rotabuch: 4 la derecha, erguianse imponentes las masas calcareas del Puig de Torrella, y 4 la izquierda se ex-

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tendia un largo y anchuroso valle poblado de encinas, por cuyo centro corre el renombrado torrente de Pareys.

Cémodamente instalados sobre las caballerias, emprendi- mos la sevunda jornada de la excursion. El arrendatario quiso acompanarnos hasta el barranco del Gorch blau, que debfamos seguir en toda su longitud y en direccion opuesta al curso del torrente. El barranco esta formado por dos elevados pefascos cortados verticalmente y hasta salientes en algunos puntos en su parte superior, dejando entre si un paso estrecho y som- brio, por donde se deslizan las aguas. Un camino de herra- dura serpentea unas veces @ orillas del torrente, y se eleva otras algunos metros para buscar sitios practicables , siendo el barranco tan angosto en varios sitios, que las aguas banan las bases de ambos escarpes, y los naturales han debido exca- var la pefia para abrirse paso. Hacia la parte superior del bar- ranco, el camino cruza el torrente por medio de un puente ar- tificial, y junto 4 este puente, se encuentra el llamado Gorch blaw.

Alli el lecho se ensancha y las aguas forman una especie de balsa grande y profunda, cuya tersa superficie refleja el puro azul de la béveda celeste. De aqui procedera probablemente la denominacion de Gorch d@au, 6 sea azul.

A orillas del torrente, en puntos htimedos, que el agua in- vade sin duda durante las avenidas, crecia en abundancia el Hypericum Cambessedesii, cuya floracion no habia empezado todavia; en las grietas de las rocas se veian los Sedum dasy- phylium, Silene velutina, Genista cinerea, Cephalaria balearica, Helichrysum Lamarckii, H. Fontanesii, Bellium ‘bellidioides,

- Crepis balearica, Digitalis dubia, Cyclamen balearicum, Acer opulifolium, Polystichum rigidum, etc.; y en las laderas ménos sombrias observamos los Hypericum balearicum, Pastinaca lucida, Vincetoxicum nigrum, Phiomis italica, Teucrium subs- pinosum, Piptatherum cerulescens y otras especies. Por mas pesquisas que hicimos para encontrar la Sazifraga tenerrima Wk., que segun el autor crece en las inmediaciones del puente, todos nuestros esfuerzos fueron infructuosos, por motivo sin duda de ser ya avanzada la estacion. Cerca de la salida del barranco, encontré una planta herbacea, de un metro de al- tura, al parecer vivaz, con grandes hojas opuestas y perfolia- das, que me fué completamente desconocida, y es probable sea

18 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10)

nueva para la flora balear: por desgracia, habia un solo pié que no estaba todavia en flor y quise respetarlo.

Al dejar el barranco, entramos en un ancho valle llamado pla de Cuba, parecido al de Son Torrella, al cual es paralelo, corriendo como éste entre dos lomas calcareas. Seguimos el valle en sentido opuesto al que llevabamos el dia anterior hasta llegar al predio Awmalutz, en donde hicimos alto para almor- zar junto 4 una fuente llamada font de se Roca, de mucha nombradia por la bondad de sus aguas potables.

lin aquellos alrededores, y 4 orillas del cauce de un torrente, entonces enjuto, recogi el Epzlobium hirsutum y vi algunos piés de la misma planta de hojas perfoliadas que antes habia llamado mi atencion, pero tampoco se hallaba en flor.

Terminado el almuerzo y arregladas las plantas recogidas, proseguimos nuestra ruta dejando a la izquierda un angosto valle de inclinadas laderas, llamado dels Tossals verts, y des- pues de una larga marcha, durante la cual nos vimos envuel- tos en una densa niebla, alcanzamos la extremidad mas alta del pla de Cuba, de donde arranca el Puig de Ofra. Entre otras especies, encontramos en el. valle los Ononis crispa., Medicago lupulina, Astragalus Poterium y Ephedra fragilis, y pendientes de los pefiascos de VOfra los Helichrysum La- marckit, Scabiosa cretica y Sibthorpia africana.

Desde alli empieza 4 descenderel camino y no se tarda a entrar en el barranco de Sdller. Este es estrecho, profundo y tortuoso, formado por dos inmensas murallas salpicadas de oscuras hen- diduras y verdes matorrales que le dan un aspecto salvaje. En su fondo, se desliza un torrente que forma en invierno elevados saltos. La cuesta, que baja rapidamente por la ladera y sigue todas sus ondulaciones, est& empedrada de piedras gastadas por el transito y resbaladizas que nos obligaron 4 echar pié a tierra, creyendo que seria temeridad bajar montados.

Sabiamos que el Buxus balearica debia crecer en aquella lo- calidad, segun indicacion de Bourgeau, y ya desconfiabamos de encontrarlo, cuando se nos presentd de repente en consor- cio.con otras dos especies no ménos interesantes: Bupleurum Barceloi y Teucrium pulverulentum. Al atravesar el lecho del torrente volvié 4 aparecer el Hypericum Cambessedesii y en las rocas de la ladera izquierda crecia tambien la Cephalaria balearica.

(1) Rodriguez.—FxCURSION AL PUIG DE TORRELLA. 49

La tarde era ya avanzada cuando salimos del barranco, en- trando en Birriaraix, en donde se bifurca el camino, y dejando a nuestra derecha el ramal llamado del Marrois que habiamos tomado al ascender. Al poco rato llegabamos 4 la villa de Sé- ller, completisimamente satisfechos del resultado de la excur- sion, merced 4 las numerosas especies, raras 6 caracteristicas de la flora balear, que llenaban nuestras prensas de viaje.

En la madrugada de Ja manana siguiente, despediame de mi companiero de excursion y de su simpatica hermana, para regresar a Palma y tomar, en la tarde del mismo dia, el vapor- correo que debia conducirme 4 Menorca.

Reciba el Sr. Crespi, al par que la expresion de profundo agradecimiento de un amigo por las atenciones que me dis- pensd, la excitacion sincera de un colega 4 proseguir la explo- racion de las sierras que rodean la villa de Sdller, no dudando que encontrara en aquellos hermosos sitios nuevos y bellos vegetales que vendran a enriquecer la flora de la Balear mayor,

ANALES DE HIST. NAT.— VIILIi 7 4

30 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12)

PLANTAS RECOGIDAS EN LA EXCURSION.

Ranunculaceas.

Ranunculus Weyleri M/arés.—Sitios sombrios de la vertiente N. del Puig de Torrella, 4 unos 1.400 metros. En flor y fruto. Su raiz parece ser perenne.

Helleborus fetidus Z.—Coma den Arbona; Puig de Torrella. En flor y fruto.

Cruciferas.

Brassica balearica Z.—Coma den Arbona, en las grietas de penas calcareas. En fruto no maduro.

Cistaceas.

Helianthemum virgatum Pers.— Puig de Torrella, en terreno pedregoso. En flor.

Forma de hojas blanco-tomentosas en ambas caras y sé- palos obtusos y pubescentes.

Poligalaceas.

Polygala rupestris Powr7.—Camino del Marrois. En flor.

(13) Rodriguez.— EXCURSION AL PUIG DE TORRELLA. 51

Cariofileas.

Silene inflata Sm. var?—Subfrutescente en la base: hojas blancas con pequefias espinas casi reflejas en los bordes: cima pauciflora: bracteas herbaceas, purptireo-escariosas en los bordes: pétalos sin escamas?: estilo filiforme, alcan- zando apénas la garganta de la corola.—Coma den Arbona; Puig de Torrella, cerca de la cuspide. En flor.

Sélo pude encontrar dos tallos con flores en mal; estado y no me ha sido posible determinar esta planta con seguri- dad; de todos modos, difiere bastante del tipo y no sera ex- trano que pertenezca 4 alguna de las especies préximas como son: S. commutata Guss., S. Tenoreana Coll., §. gla- reosa Jord., etc.

S. velutina Pour. —Gorch blau.

Arenaria balearica 2.—Puig de Torrella, en sitios sombrios de la vertiente N. En flor y fruto.

A. incrassata Zge. Icon. pag. 3, tab. IV; Wk. Ind. pl. bal. pa- gina 117. (A. Bourgeana Coss. ined.)—Coma den Arbona y Puig de Torrella, en las grietas de los pefiascos. En flor y fruto.

Ademas de las diferencias que hace notar Willkomm en la obra citada, la planta de Mallorca se aparta de la descrip- cion y figura dadas por Lange, en sus sépalos oblongo-lan- ceolados, insensiblemente acuminados, provistos de un solo nervio saliente.

Cerastium glutinosum /ries.—Puig de Torrella, en la ver- tiente N. En flor y fruto.

Geraniaceas.

Geraninm lucidum Z.— Puig de Torrella, en sitios frescos. En flor y fruto.

or ~m

ANALES DE HISTORIA NATURAL. (14)

Hipericineas. Hypericum perforatum L.—Inmediaciones de Sdller. En flor.

H. Cambessedesii Coss. (H. canariense Cambess.) Lechos de los torrentes del Gorch blau y del barranco de Sdéler. Flo- rece en Julio y Agosto.

H. balearicum L.—Comun desde las inmediaciones de Sdller hasta la parte mas alta de la Coma den Arbona; Ilano de Son Torrella; Tulichant @amunt; barrancos del Gorch blau y de Séuer. En flor y fruto.

Acerineas.

Acer opulifolium V7/7.— Penascos de la Coma den Arbona y de la vertiente N. del Puig de Torrella; Gorch blau.

Ramneas.

Rhamnus Alaternus Z.—Penascos del barranco de Sdller. En fruto.

R. lycioides Z.—Coma den Arbona. En flor.

Terebintaceas.

Cneorum tricoccum Z.—Gorch blau; barranco de Sdller.

Papilionaceas.

Anagyris fetida 1.— Barranco de Soller.

Genista cinerea DC.—Penas calcdreas de la Coma den Arbona, Gorch blau y Puig de l’Ofra. En flor y fruto.

Argyrolobium Linneanum /Valp.; (Chasmone argentea 1. Mey.) —Camino del Marrois. En fruto.

15) Rodriguez. wXCURSION AL PUIG DE TORRELLA. 53

Ononis crispa L.—Pla de Cuba, cerca de Aumalutx. En flor y fruto.

0. repens Z.—Camino del Marrois. En flor.

Anthyllis rosea Ik. ined. (A. Vulnerarial. var. rosea Wk. Ind. pl. bal., pag. 95.)—Penascos calcareos de la Coma den Ar- bona. En flor y fruto no maduro.

Se distingue del A. Vulneraria por sus hojas lampinas en la cara superior, con la hojuela terminal igual, 6, cuando mas, dos veces mas larga que las laterales; caliz blanco-es- carioso, estandarte y alas rosadas; carena purpurea, aguda y subtridentada en el apice.

Medicago lupulina L.—Pla de Cuba. Trifolium repens Z.—Camino del Marrois. En flor.

Astragalus poterium Vah/.—Cuspide del Puig de Torrella, Pla de Cuba. En flor.

Rosaceas.

Rosa sempervirens /.—Iinmediaciones de Sdller; Pla de Cuba. En flor y fruto.

ry

R. Pouzini Tratt.— Bonnave. Kn fruto.

Pomaceas.

Sorbus Aria Crantz.—Penas de la vertiente N. del Puig de Torrella. En flor.

Amelanchier vulgaris Woench.—Coma den Arbona. En flor.

Onagrarieas.

Epilobium parviflorum Scireb.— Tulichant d’amunt, en las _acequias. En flor y fruto, ZE\CATS.

54 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16)

E. hirsutum Z.—Pla de Cuba, en la orilla del torrente del Estret. En flor.

Crasulaceas.

Sedum dasyphyllum L. 3. glanduliferum G. G. Abunda desde las inmediaciones de Soller, hasta cerca de la cus- pide del Puig de Torrella; Tulichant @amunt; Gorch blau. En flor y fruto.

Umbilicus gaditanus Boiss:?—Tulichant @amunt. En fruto. Flores pentameras, raramente hexameras: Iébulos de la corola acuminados: fruto subcilindrico: estilo muy corto pero no nulo.— Esta planta es muy afine al U. horizontalis, del cual tal vez no pueda considerarse mas que como una va- riedad.

Umbeliferas.

Caucalis daucoides L.— Pla de Son Torrella y Pla de Cuba, entre las mieses. En fruto.

Laserpitium gallicum Z.— Penascos de la Coma den Arbona. En flor.

Anethum graveolens Z.? Pla de Cuba, entre las mieses. En flor.

Pastinaca lucida Gou.—Gorch blau.

Bupleurum Barceloi Coss.; Wk. Ind. pl. ba/., pag. 83.—Penas- cos del barranco de Sdller. En flor.

Pimpinella Tragium Vi/7.—Grietas de las rocas en la Coma den Arbona. Carecia atin de flores.

Conium maculatum Z.—PlA de Cuba.

(17) Rodriguez. EXCURSION AL PUIG DE TORRELLA. aD

Caprifoliaceas.

Viburnum Tinus L. (Nombre vulg. Rotabuch.) Tulichant damunt; Gorch blau. En fruto.

Lonicera pyrenaica Z.—Penas del Puig de Torrella, en la ver- tiente N. En flor. Forma de hajas obtusas, mucronuladas.

Rubiaceas.

Rubia peregrina Z. var. balearica Wk. Ind. pl. bal., pag. 54. (R. longifolia Poir. ex Coss. in Bourg. pl. Bal. exsic.)—Camino del Marrois; Puig de Torrella; barranco de Sdller. En flor yv fruto no maduro.

Galium Crespianum Rodr. spec. nova? (G. decolorans Bourg. pl. Bal. exsic.2). —Perenne. Tallos ascendentes, lampiifios, tetra- gonos, de1'/, 43 decimetros, algo engrosados sobre los ver- ticilos. Hojas 4-8 en cada verticilo, lineares, mucronadas, lisas, lampifias, largas de 1 4 2 centimetros, revueltas en los bordes. Panicula densa, oblonga, ramosa: pedicelos fructi- feros extendidos, poco mas largos que el fruto. Flores ama- rillas, olorosas. Corola con divisiones obtusas no apiculadas. Fruto lampifio arrugado, algo lustroso.—Planta saxicola, cuyos tallos y hojas no ennegrecen con la desecacion, olo- rosa hasta despues de seca.

Coma den Arbona sobre Bonnave, en las grietas de penas calcareas, 4 unos 600 metros. En flor.

Especie afine a los G. verum L. y G. decolorans G. G.; apartandose del primero, por el color verde que conservan sus tallos y hojas despues de la desecacion, del segundo, por el color amarillo intenso de sus corolas, y de Ambos, por sus tallos decididamente tetragonos, ascendentes, sus hojas re- unidas en verticilos de 4-8, lisas y lampifias, y su corola con divisiones obtusas, no apiculadas. Ademas difiere en su habitat., pues miéntras los G. verum y decolorans nacen en

oY

56 ANALES DE IISTORIA, NATURAL. - | (18)

los campos, prados y matorrales, la planta de Mallorca pa- rece ser exclusivamente saxicola, no habiendo encontrado individuo alguno al pié de los pefiascos casi siempre inac- cesibles en que crece. No es posible, por otra parte, admitir que esta planta sea hibrida de los G. verwm y G. Molluyo, como creen al G. decorolans la generalidad de los autores, porque el G. verum no se halla citado en Mallorca, ni tam- poco se encuentra el G. Moldugo en los alrededores de Soller. Fundado en estas consideraciones y en las diferen- cias consignadas, opino que este Galium, es una nueva es- pecie que dedico 4 mi companero de excursion D. Antonio Crespi.

G. cinereum 4AJ/. var? (G. corrudefolium Wk. Ind. pl. bal., pagina 55?)— Planta que no ennegrece con la desecacion: tallos suffruticosos, ascendentes, tetragonos: hojas 6-8 en cada verticilo: panicula con ramas cortas, patulo-ergui- das y pedicelos fructiferos erguidos, mas largos que el fruto.— Camino del Marrois y barranco de Soller. En flor y fruto.

Ops.—El G. cinereum All., que poseo de Céorcega, sdlo di- fiere de la planta de Mallorca por sus pedicelos frutiferos mas extendidos.

G. venustum /ord. Planta que ennegrece con la dese- cacion: tallos mas delgados que en la especie prece- dente: panicula con ramas mas extendidas: corola de 2 }s a 3 milimetros de diametro con divisiones muy obtu- sas y subtruncadas.— Barranco del Gorch blau. En flor y fruto.

G. corsicum Spreng.—Puig de Torrella entre las piedras. En flor.

Asperula levigata Z.—Camino del Marrois. En fruto. Crucianella latifolia £.— Camino del Marrois. En flor.

C. angustifolia Z.—Camino del Marrois. Ménos comun que la anterior.

(19) Rodriguez.— EXCURSION AL PUIG DE TORRELLA.

Dipsaceas.

Cephalaria balearica Coss.,in Bourg., pl. bal. exsicc. Wk. Ind. pl. bal., pag. 37.—Coma den Arbona; Gorch blau; barranco de Soller. Las cabezuelas no estaban abiertas todavia.

Scabiosa cretica Z.—Coma den Arbona; Puig de VOfra; bar- ranco de Soller.

Compuestas.

Bellium bellidioides Z.—Gorch blau; barranco de Soller. En flor y fruto.

Santolina Chamecyparissus L.—Coma den Arbona. En flor.

Helichrysum Fontanesii Cambess.— Penascos del Gorch blau. En flor.

H. Lamarckii Camdess.— Coma den Arbona; Gorch blau; Puig

de ’Ofra, barranco de Soller. En flor.

Onopordon illyricum Z.—Coma den Arbona y Puig de Torrella. Empezaba la floracion.

Cynara Cardunculus L.—Pla de Cuba; barranco de Sdéller. Notobasis syriaca Cass. —Pla de Cuba. En flor.

Microlonchus Clusii Spach.— Pla de Cuba, entre las mieses. En flor.

Lactuca viminea Zink.—Coma den Arbona. En flor.

L. tenerrina Powrr.—Camino del Marrois; Tuiichant d’amunt. En flor y fruto.

Crepis balearica Cos/a.— Penas calcareas de la Coma den Ar-

58 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (20)

bona, Puig de Torrella, Gorch blau y barranco de Soller. En flor y fruto.

Hieracium sericeum Lay.—Cuspide del Puig de Torrella. En flor.

Oss. —Segun Mr. Tirabal-Lagrave (Htude sur les Hiera- cium de Lapeyrouse, Bull. soc. bot. Fr. 1871), el H. sericeum Lap. es una especie compleja que comprende todos los Hie- racium de los Pirineos, cuyas hojas se hallan cubiertas de abundante vellosidad, entre ellos los H. saxatile Vill.. H. phlomoides Froel., H. cordifolium Froel., H. Loreti Fries., y otros creados por Mr. Scheele (Linnaea XVI.) La forma de Mallorca parece referirse al H. phlomoides por sus hojas den- ticuladas, mucronadas, cubiertas de vello blanco y lanoso, pedtinculos provistos en el apice de pelos glanduliferos y es- camas de la cabezuela con pelos glanduliferos.

H. purpureum Scheele?—Vertiente N. del Puig de Torrella a unos 1.400 metros. En flor.

Encontré un solo ejemplar bicéfalo de esta planta, que si bien difiere algo de la descripcion del H. purpureum, ésta es, sin embargo, la que mas le conviene. A primera vista, se distingue notablemente de la especie anterior por los carac- téres que siguen: Tallo desnudo, estriado, pubescente, con algunos pelos glandulosos:; hojas todas radicales con peciolo corto y lanoso, y limbo oval, obtuso 6 agudo, redondeado en la base, mucronado de el apice, y adornado en los bordes con pequenos dientes distantes entre si, con la cara superior manchada, y la inferior lanosa solamente sobre el nervio central y hacia los bordes; escamas de la cabezuela cubier- tas en el dorso de pelos negruzcos glandulosos; ligulas dé- bilmente pestafiosas.

Primulaceas.

Primula vulgaris Huds. var. balearica Wk. Ind. pl. bal., pa- gina 75.—Vertiente N. del Puig de Torrella, en las hendiduras de los penascos. En flor.

(21) Rodriguez.—EXCURSION AL PUIG DE TORRELLA. 59

Cyclamen balearicum Wk. /. c.—Puig de Torrella, Gorch blau.

Coris monspeliensis L.— Coma den Arbona.

Oleaceas.

Phyllirea stricta Ber/o/.—Laderas del valle de Son Torrella.

Asclepiadeas.

Vincetoxicum nigrum J/oench.—Camino del Marrois: Gorch blau. En flor.

Escrofulariaceas.

Scrophularia canina Z.—\Sitios pedregosos sobre el predio Son Torrella. En flor.

Linaria. ... . (Sect. Chenorrhinum DC.)—Planta perenne?. lampina hacia la base y vellosa en el apice, de unos 5 centi- metros, ennegreciendo con la desecacion. Tallos ascendentes. Hojas anchamente ovales, estrechadas en peciolo en la base, obtusas 6 subagudas, planas, las inferiores opuestas, las su- periores alternas. Racimo laxo y paucifloro. Pedicelos algo mis cortos que las bracteas, é igualando la longitud del ca- liz. Este con segmentos desiguales linear-espatulados , ob- tusos, velloso-glandulosos. Corola pubescente, rosada, de 8-9 milimetros (sin el espolon), la mitad mas larga que el caliz: espolon obtuso, igualando el tercio de la longitud de la corola. Capsula ovéidea, peloso-glandulosa.—Vertiente N. del Puig de Torrella, donde encontré un solo ejemplar en flor y fruto no maduro.

Especie afine 4 la L. origanifolia DC., de la que difiere es- pecialmente por sus hojas anchas, racimo paucifloro, pedi- celos mucho mas cortos, segmentos del caliz mas largos, etc. Parece aproximarse mas bien 4 las Z. crassifolia Kze. y L. glareosa Boiss. et Reut., que algunos autores sdlo admiten como variedades de aquélla.

60 """" SNALES DE HISTORIA NATURAL. (22)

Sibthorpia africana Z.—Camino del Marrois: Puig de VOfra.

Erinus alpinus L.—Vertiente N. del Puig de Torrella. En flor.

Digitalis dubia Rod7.; Wk. 7. ¢c., pdg. 73.—Coma den Arbona; Puig de Torrella; Gorch blau; barranco de Soller. En flor.

Orobanqueas.

Orobanche loricata Rch).?— Puig de Torrella, sobre las raices de una Carlina. En flor.

Labiadas.

Thymus Richardii Pers.— Coma den Arbona, en las grietas de penas calcareas y sitios casi inaccesibles. En flor.

Stachys cretica Z.; Wk. et Lge. Prodr. fl. Hisp. IT, pag. 440.— Tallos de 5-8 decimetros; hojas acorazonadas en la base; bracteas mas cortas que el caliz; semillas pardas.—Pla de Cuba, en los bordes de los campos. En flor y fruto.

Phlomis italica L.—Coma den Arbona; Gorch blau; barranco de Soller.

Scutellaria balearica (Secé. Galericulata.) Barc. in Anal. Soc. Hist. Nat. VI, pag. 399.—Planta perenne, pelosa en todas sus partes, con raiz delgada y rastrera. Tallos de 1-3 deci- metros, delgados, flexuosos, ramosos. Hojas opuestas, patu- las pecioladas, con los peciolos inferiores mas largos que el limbo: éste, generalmente purptireo en la cara inferior, oval, obtuso, acorazonado en la base, festonado, con el feston ter- minal de doble anchura que los demas. Flores axilares, solitarias, no unilaterales: pedtneculos mas cortos que el peciolo, desprovistos de bracteas. Caliz reflejo en la madu- rez, sin glandulas, peloso en el exterior, con el labio infe- rior redondeado. Corola de 6-7 milimetros, abierta en la gar-

(23) Rodriguez. EXCURSION AL PUIG DE TORRELLA. 61

eanta, pelosaen el exterior, rosada 6 purptirea con manchas mas oscuras y tubo recto que se ensancha desde la base. Aquenios pardo-amarillentos, rugosos.

Coma den Arbona, y Puig de Torrella, entre las piedras. En flor.

Brunella alba Pal/.— Camino del Marrois, la forma de flores blanquecinas; orilla del torrente del Gorch blau, lade flores azuladas. En flor y fruto.

Teucrium lancifolium Bois,; 7. lusitanicum DC. Prodr. et Auct. fl. bal.—Coma den Arbona, laderas del valle de Son Tor- rella. En flor.

T. subspinosum Powr7.—Coma den Arbona, Puig de Torrella; Gorch blau, barranco de Sdéler. En flor y fruto.

T. pulverulentum Coss. in Bourg. pl. bal. exsicc. (7. Polium

var?)—Penascos de la parte superior del barranco de Soller. En flor.

Plantagineas.

Plantago lanceolata Z.— Forma de hojas cubiertas en toda su longitud de pelos largos y extendidos, pedinculos pubes- centes, espigas pequefias y globulosas (P. capilata Ten.), bracteas enteramente lampinas.— Puig de Torrella. En flor.

Globulariaceas.

Globularia vulgaris Z., var. maior Wk.—Peiias de la Coma den Arbona. En flor.

Poligéneas,

Rumex intermedius DC.—Camino del Marrois; Puig’ de Tor- rella. En flor y fruto:

62 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (24)

Dafneas.

Tymelza velutina Meissn.—Vertiente S. del Puig de Torrella.

Euforbiaceas.

Euphorbia dendroides Z.— Barranco de Soller.

E. Characias Z.—Coma den Arbona y Puig de Torrella. En flor y fruto.

Buxus balearica Zam.— Barranco de Sdller en su parte supe- rior. En flor y fruto. .

Cupresineas.

Juniperus Oxycedrus L.— Pla de Cuba y Puig de Il’ Ofra.

Taxus baccata L.— Puig de Torrella en la cuspide. Sin flor ni fruto.

Gnetaceas.

Ephedra fragilis Des/.— Pla de Cuba. En flor.

Liliaceas.

Asphodelus microcarpus /iv.—Coma den Arbona. En flor y fruto.

Esmilaceas.

Smilax aspera L., var. balearica Wk. Ind. pl. bal. pag. 22.— Coma den Arbona; Puig de Torrella. En fruto.

(25) Rodriguez.— EXCURSION AL PUIG DE TORRELLA. 63

Orquideas.

Aceras pyramidalis Rchd.—Pla de Son Torrella. En fior.

Juncaceas.

Juncus effusus Z.— Tulichant d’amunt. En flor.

Gramineas.

Phalaris brachystachys Link.— Pla de Cuba, entre las mieses. En flor.

Ph. bulbosa Cav. (Ph. cerulescens Desf.)— Pla de Cuba, en los bordes de los campos. En flor.

Anthoxanthum odoratum £.—Cuspide del Puig: de Torrella. En flor.

Ampelodesmos tenax Zin4.— Abunda en toda la sierra. En flor y fruto.

Piptatherum cerulescens P. B.— Gorch blau.

Poa trivialis L.— Cerca de la clispide del Puig de Torrella. En flor.

Melica Magnolii G. G.—Camino del Marrois y barranco del Gorch blau. En flor.

M. Bauhini A//.— Puig de Torrella y barranco de Sdller. En flor.

M. minuta Z.—Grietas de los pefiascos en la Coma den Arbona y Puig de Torrella. En flor.

64 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (26)

Cynosurus polybracteatus Poi. Forma pequefia, con la hoja superior sobrepujando la espiga.— Vertiente N. del Puig de Torrella, En flor.

Helechos.

Polystichum rigidum DC., var. australe Ten. Pefias himedas a los lados del torrente del Gorch blau. En fruto.

Asplenium Trichomanes L.—Penas sombrias en el camino del Marrois y Puig de Torrella. En fruto.

LAS

VIBORAS DE ESPANA,

POR

D.O.N ED UL Age On 8.0.5 CA,

(Sesion del 2 de Abril de 1879.)

Nuestra fauna herpetoldgica, mas rica en especies & medida que mejor se estudia, ofrece un grupo tan interesante como comentado por el vulgo, el de las viboras, propio del antiguo Continente, y del que tenemos variada representacion en nues- tro suelo, de suyo accidentado, bajo zonas climatolégicas bien caracterizadas y de tipos opuestos. Las viboras estan, en efecto, extensamente repartidas por toda la Peninsula, y habra pocas provincias, 6 quiza ninguna, en la que dejen de presentarse algunos sitios apropiados para su existencia y multiplicacion, ya sea por la escasez de lo poblado 6 lo reducido de la agricul- tura, va por la fragosidad del terreno que es inutil para el aprovechamiento, dados los conocimientos y las necesidades de la actual @eneracion.

A pesar de las numerosas localidades en donde se conocen estos temidos seres, por fortuna raras veces pueden contarse los individuos como abundantes, probablemente porque su lentitud en los movimientos les hace con frecuencia presa de sus enemigos, en particular de las aves rapaces, sobre todo las nocturnas. Las cigiiefas, tan comunes precisamente en la época de la ‘cria y 4 la vez periodo de actividad para las vibo- ras; las piaras de cerdos y otros animales que puedan tomar- las con mana y presteza, as{ como la persecucion incesante del hombre, limitan en gran manera su propagacion, ya poco

ANALES DE HIST. NAT.—VIII. 5

66 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2)

fecunda por naturaleza. Mas son muchas las gentes que aun cuando viven en las comarcas invadidas por dichos reptiles, no los conocen sino imperfectamente y de oidas, recitando los mas absurdos refranes, y dando, no obstante, tales detalles sobre sus costumbres, 6 con respecto a los datos que ocasio- nan, que bien pudieran calificarse de fabulas fantasticas, si la costumbre en oirlas, y tal vez la ineludible accion del pais me- ridional en que vivimos, no nos hiciera propensos por caracter a juzgar tales relatos con mas benignidad.

Hl] aislamiento material en que de ordinario viven quienes por casualidad tropiezan con dichos animales, hoy poquisimas veces buscados de proposito, explica suficientemente el hecho indicado, ahadiéndose el que el odio que se las profesa lleva mas alla de la muerte la idea de su destruccion, mutilandolas en particular la cabeza, la parte que ofrece los mejores carac- téres diferenciales, tanto para el comun de las gentes, como para los naturalistas. Tales condiciones alejan indefinida- mente la popularizacion é imagen de las formas de las vibo- ras, de las que puede decirse que muy pocas veces llegan a los centros de poblacion, en donde dicho sea de paso, se des- conoce el valor de los museos locales de Historia natural, que tanto podrian contribuir a la cultura, despertando el deseo del conocimiento de vastos y nuevos horizontes, hoy ocultos a nuestras masas. ;

(Jue las viboras son temibles, en efecto, nadie lo ha puesto en duda, por mas que exista algun desacuerdo sobre el grado de peligro que su mordedura lleva consigo, en vista de lo variadas que resultan las observaciones; si bien la falta de estadistica por un lado, y por otro la observacion poco rigu- rosa 6 exacta practicada en general por personas que descono- cen las reglas para Hevarla a efecto, dificultan sobremanera la consiguiente generalizacion de los hechos cuyo estudio im- porta sin duda 4 los habitantes de los distritos rurales.

Como es sabido, en las viboras, un aparato glandular pon- zonoso, que desagua por medio de unos dientes huecos, @ la manera de colmillos, reemplaza 4 las glandulas salivales pard- tidas de los mamiferos; y si en éstos la saliva ess:indispensable para trasformar en verdaderos alimentos las féculas tan abun- dantes en la naturaleza, en aquéllas la ponzona, alterando rapidamente los humores y los tejidos animales, los hace de

(3) Bosca.— ViBORAS DE ESPANA. 67

facil digestion, envenenando a sus victimas quiza en la oscu- ridad de la noche, evitando una lucha incompatible con su natural tardo. Esto, al par que les sirve para la defensa indi- vidual, suple indudablemente el calor atmosférico necesario a otros reptiles que, como animales de temperatura variable, buscan en los rayos del sol una ayuda para acelerar su nutri- cion, harto contrariada ya por los largos periodos de abstinen- cia sufrida durante la invernada; pudiendo, por lo tanto, ex- tender su area de habitacion por regiones acentuadamente frias, en donde apénas se observan otros reptiles.

Es cierto que han causado con su mordedura la muerte 4 personas adultas y robustas, 4 pesar de alguna asistencia benéfica, practicada 4su manera, por los mismos campesinos; como tambien se afirma el haber sobrevenido malas conse- cuencias por las picaduras sufridas en condiciones individua- les nada envidiables, observandose tambien en los ganados y otros animales domésticos los mas variados efectos. La canti- dad variable de la ponzofia, asi como su grado de concentra— cion; las pérdidas de ésta & través de los vestidos en algun caso; la situacion de la mordedura, segun los tejidos y el modo de funcionar de la parte; las diferencias individuales por am- bos lados; la mayor 6 menor oblicuidad de los dientes respecto 4 la parte mordida, etc., son, 4 lo que parece, circunstancias todas que pueden modificar en variada combinacion los resul- tados finales.

No hay que olvidar asimismo que el animal, para morder con eficacia, necesita abrir extraordinariamente la boca, for- mando un angulo apénas marcado en la comisura, para que tenga lugar el oportuno movimiento de los huesos sobre los que se implantan los dientes ponzonosos, que de una situacion replegada é inofensiva para la vibora misma, pasan 4 desdo- blarse con cierta perpendicularidad 4 propdsito para penetrar en los tejidos; mas si la parte mordida fuera relativamente voluminosa para ser comprendida en el espacio intermandibu- lar, resultaria el ataque sin efecto.

La delgadez de los dientes huecos venenosos expondria al animal 4 que por rotura de éstos se quedara indefenso, si no existieran diferentes @érmenes de dichos dientes, que en cualquier edad pueden tomar ulterior desarrollo, garantia de su fisiologia en esta parte; pero por una anomalia bastante

68 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4)

frecuente suelen existir en simultaneo desarrollo dos dientes en uno de los lados, lo que si bien no supone una doble inocu- lacion ponzonosa de parte de aquel lado de la mandibula, es, sin embargo, otra circunstancia que puede agravar la herida en su malignidad para los efectos de la absorcion.

Kl doctor Viand-Grand-Mazais, profesor en la Escuela de medicina de Nantes, comunicé en 1875 una interesante nota a la Asociacion francesa para el progreso de las ciencias (1), en la que llama la atencion, entre otras cosas, sobre la menor eravedad ofrecida por la mordedura de una de las especies allt existentes, la Vipera berus, comparada con los casos ocasiona- dos por la otra especie, la Vipera aspis, lo cual parece racional atribuirlo a la diferencia especifica que afectaria 4 la secrecion ponzonosa en sus cualidades 6 en la cantidad. Con esta sospe- cha hemos interrogado repetidas veces & nuestros companeros los médicos, y en general 4 cuantas personas que por su ilus- tracion 6 circunstancias pudieran referirnos algunas observa- ciones sobre los accidentes de la mordedura de las viboras en nuestro suelo, y no sin sorpresa por nuestra parte, hemos oido afirmar unanimemente que los casos de verdadera terminacion funesta son muy raros, y aun desconocidos en alguna de las comarcas en donde la vibora existe; refiriendo no pocos casos de picadura 4 los animales que, como la cabra y el perro de caza, frecuentan mas los parajes expuestos 4 dicho accidente, en los que se ha visto igual benignidad que la referida para el hombre. Bien pudiera atribuirse este resultado a otra diferen- cia especifica en la ponzofia, cuando positivamente existe dife- rencia en la forma del animal, refiriéndonos 4 la vibora comun en las localidades del Centro y Mediodia de Espafia que hemos podido visitar; pues con respecto al volimen de las glandulas venenosas puestas al descubierto en una y otra especie, nada se deduce por ser aparentemente igual. La falta de estadis- tica nos mantiene en la duda sobre este asunto, aunque el silencio de la prensa, asi facultativa como politica, tan codi- closa siempre de noticias, parece mas bien confirmar las apre- ciaciones que quedan apuntadas.

La cauterizacion de las mordeduras por medio del hierro

(1) De la léthalité de la morsure des vipéres indigénes. Seance du 25 Aoit.

5) Bosca.— VIBORAS DE ESPANA. 69

candente para evitar la absorcion y destruir la ponzona, asi como el sajar la parte afecta para favorecer la salida de la sangre viciada antes que se difunda por la economia, son medios bastante conocidos y puestos en practica entre nues- tros campesinos y cazadores; mas no lo son tanto el medio de las ligaduras apretadas entre la picadura y el corazon para retardar la marcha de la sangre venosa, ni la succion verifi- cada aplicando los labios directamente para extraer en lo po- sible el veneno de las pequefias heridas, asi como tampoco el uso del amoniaco Hiquido en gotas extendidas conveniente- mente para que penetren y desnaturalicen el veneno organico de facil descomposicion.

Se atribuye cierta inmunidad 6 resistencia a los erizos y cerdos para con los ataques de las viboras, 4 las cuales aco- meten: respecto a los primeros se comprende que las ptias de que estan provistos por todas las partes superiores y laterales del cuerpo, asi como los movimientos a que las sujetan can las contracciones de la piel, les defienden lo suficiente; miéntras que los segundos, la agilidad con que les ponen las pezuiias sobre la parte anterior del cuerpo, unido a la lentitud del rep- til, es tambien lo suficiente para explicar el que venza siem- pre el que ataca. Lo grueso del epidérmis pudiera tambien pro- tegerles alguna vez, mas bien que la capa grasienta subcuta- nea tan abundante en el ganado de cerda, pues antes de llegar a ella tendria que danar a toda la piel, en cuyo espesor es sabido que se encuentra una activa absorcion general.

De los cerdos se sacé gran partido para desinfectar la mayor de las islas Hamadas Colubretes (costa de Castellon) al esta- blecer el faro que alli existe, llegando 4 exterminar las vibo- ras tan por completo, que al dirigirnos al indicado punto algu- nos ahos despues en su busca, los empleados en el servicio del alumbrado, tmicos habitantes humanos sobre aquel crater vol- canico, extrafaban grandemente nuestras preguntas; si bien, considerando de que son relevados con alguna frecuencia, me dirigi a los pescadores de la costa valenciana, quienes conser- van algunos relatos acerca de los peligros que corrian cuando por cualquier causa tenian que desembarcar en aquel islote.

La accion fascinadora que tambien se les suele atribuir, como a las serpientes en general, esta admitido que no es otra cosa mas que un quietismo instintivo en que quedan las ave-

70 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6)

cillas, roedores y otros pequenos vertebrados sorprendidos por el enemigo; acto en un todo semejante al llamado de la mor- tecina en algunos insectos, como los copréfagos y fitéfagos. Guia 4 los reptiles principalmente el sentido de la vista, que es quien llama la atencion hacia sus victimas, las que deben haber recibido por herencia no interrumpida lo que algun dia fuera puro ensayo en algun progenitor inteligente, escapado ala voracidad de sus bien diferenciados perseguidores.

El caracter de la ovo-viviparidad que tanto llamo la atencion de la Historia natural antigua, y al cual en sentir de algunos autores se debe el nombre genérico de Vipera por su etimolo- oia, es otra de las circunstancias bien demostradas, al ménos para alguna de sus especies, sacando de ello el vulgo no pocos discursos y erréneas consecuencias. Este hecho esta conside- rado hoy como de muy poca importancia, puesto que se ha observado en una misma especie a la vez ovipara, segun las circunstancias. Pudiera quiza reconocerse como causa deter- minante, la habitacion en localidades frias, de que ya antes dijimos que es capaz la vibora; en donde el alejamiento ordinario de los grandes centros reguladores meteoricos causa frecuentes cambios atmosféricos, casi siempre desapacibles. Obligada la hembra despues de su fecundacion 4 mantenerse en su escondite, a pesar del fatal desarrollo del embrion, ya tolerado en el abdémen en los primeros momentos con el volu- men maximo del huevo, no era cosa dificil el que prosiguiera su completo desenvolvimiento hasta terminarse el proceso con la escision de las membranas y la expulsion del nuevo sér en plena actividad.

II.

El género Vipera, de Daudin, es muy natural, compren- diendo cuatro formas 6 especies europeas, de las que tres, por lo ménos, habitan nuestra Peninsula, sin que fuera aventu- rada la sospecha de que se encontrara alguna especie mas, pues dadas las dificultades de que nos hemos ocupado ya en parte, con respecto 4 la recoleccion y el estudio general de nuestra fauna, a nadie debe extranar el atraso en que nos encontra- mos, siquiera se trate de seres tan superiores en organizacion y talla.

(7 Bosca.—VIBORAS DE ESPANA. 71

Las cuatro especies ofrecen entre si las analogias y el as- pecto que el grupo genérico supone, y en algunos de los deta- lles referentes 4 las escamas, en las diferencias de intensidad en la coloracion y matices, y aun en los mismos dibujos, por ser igualmente variables en todas ellas, dejan de poder ser utiles como Uultimas diferencias caracteristicas, con el valor que lo fueran, si de otros reptiles nos ocuparamos.

Kn efecto, las formas de su cuerpo, corto y musculoso; la cabeza con sus perfiles acentuados, bien limitada posterior- mente y de hocico mas 6 ménos romo por delante, con una arista de separacion (canthus rostralis) marcadisima entre:las partes superiores y laterales de dicho hocico; los detalles en el orificio nasal determinadamente abierto a los lados; el globo ocular un tanto rodado sobre su eje, con la pupila vertical; la disposicion de la boca provista de dos dientes alargados, hue- cos y suceptibles de movimiento; la cortedad de la cola; las escamas recargadas unas sobre otras, de forma lanceolada y con quilla, que cubren el cuerpo con el mismo é6rden y nti mero de séries; la falta de escudetes cefalicos propiamente di- chos 6 su existencia en corto numero; el escudete anal unico: y en lo correspondiente a la coloracion, el fondo moreno fer- ruginoso 6 gris de las partes superiores, asi como las tintas negruzcas de sus manchas 6 dibujos, sobre todo en la cabeza, que esta de igual manera adornada en las cuatro especies; el tamano promedio que alcanzan éstas, y la semejanza en la parte de sus costumbres conocidas, todo hace el que sean fa- cilmente reconocibles como del grupo, siquiera se haya visto con detenimiento alguna vez cualquiera de las especies.

No obstante estas semejanzas, Merrem separd una de las es- pecies, la Vipera berus. para formar con ella el género Pelias, al que le asigna como principal caracter el presentar la cabeza cubierta por algunos escudetes, remedando & los que de una inanera simétrica y constante ofrecen las culebras, por ejem- plo, miéntras que las demas viboras llevan tan sdélo peque- has escamas en toda la cabeza. Modernamente se ha lla- mado la atencion sobre la existencia de una sola fila de esca— inas interpuestas entre el borde ocular y las placas que guar- necen el labio de la mandibula superior, en la Vipera berus, _viéndose dos filas en las demas viboras, por lo que se agregé dicha circunstancia como caracter de primera fuerza para el

72 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8)

género Pelias. Pero ambos principales caractéres han sido des- virtuados, el primero por dejarse de presentar alguna vez en individuos del género Pelias, ofreciéndose en cambio en algu- nos ejemplares de las especies comprendidas en el género Vi- pera de Laurenti, hasta con alguna frecuencia; y en cuanto al segundo, por haberse encontrado tambien alguna V. berus con dos filas de dichas escamas (1). en vez de una, como es la regla general.

El Sr. Lataste, en una excelente nota critica sobre este asunto, leida ante la Sociedad Linneana de Burdeos (2), ex- pone las mas autorizadas razones en pro y en contra de la legitimidad del género Pelias, y se decide por su admision. despues de aducir observaciones de gran peso hechas por él mismo. Por nuestra parte afadiremos oportunamente lo que hemos podido observar en individuos recolectados en Espana, que confirman las elevadas miras de dicho autor, por lo que no dudamos en adherirnos al criterio de su interesante nota.

La Vipera berus L. (Coluber), es una de las formas especifi- cas & que antes nos referiamos, como existente en nuestra Pe- ninsula, si bien bastante circunscrita, a lo que parece, a las vertientes pirenaicas.

Habiala citado nuestro Asso, de las Bailias de Daroca (Hues- ca) (3), y teniendo presente que en la época en que escribid este autor se confundian generalmente todas las viboras, con el nombre especifico de Berus, por el solo hecho de ser cule- bras venenosas indigenas, se dudaba por los criticos extranje- ros que se han ocupado de nuestra fauna el que dicha especie se extendiera, en efecto, hasta Espana; hoy se viene llevando acabo una concienzuda revision bibhografica, 4 propdsito del mayor interés concedido 4 los datos referentes a la Historia natural descriptiva, poseida de miras mas altas y cienttificas que las que tenia antiguamente como tal ciencia. Mas la con- firmacion de que existe en el pais se debe en primer lugar

(1) Zataste: Essai d’une faune herpetologique de la Gironde. Appendice p. XIII.

(2) Note sur les Vipéres de la Gironde en général et sur le genre Pe/ias en particu- lier. Seance du 9 Decembre 1874.

(3) Introductio in Oryctographiam et Zoologiam Aragonizw.—M DCCLX XXIV. I. Co- luber Berus. Vulgo Vibora. Habitat in agro Darocensi, in tractu yulgo las Bailias. Nobis officinalis. In Extremadura sues Bero saginantur.

(9) Bosca.— VIBORAS DE ESPANA. 53

al senor Pastor, quien la publicéd en 1859 en sus Apuntes sobre la fauna asturiana, y recientemente la ha publicado tambien como de Lugo el Sr. Lopez Seoane, aun cuando la tiene como rarisima.

Aparte de estos dos datos publicados, debemos hacer parti- cular mencion de una autorizada noticia comunicada por el ilustrado catedratico del Instituto de Valladolid, el Sr. Perez Minguez, quien cogié un individuo de la especie a que nos referimos en Puente-Viesgo (Santander), y tambien de la exis- tencia de dos ejemplares en el Museo de Madrid, procedentes el uno de Ogarrio (Santander) y el otro de Bilbao.

Kstos dos ejemplares, regalados respectivamente por nues- tros ilustrados consocios, el catedratico Sr. Sainz Gutierrez y el Sr. Uhagon, ofrecen la particularidad de presentar los escu- detes cefalicos de que antes nos hemos ocupado, fracmentados é irreconocibles entre las demas partes cutaneas que cubren la region. Otro individuo, propio del gabinete de la Universidad, remitido de Galicia por el catedratico Sr. Macho de Velado, ofrece tambien igual caracter, siendo de desear el que se ad- quieran muchos ejemplares de aquella parte de la Peninsula, pues fuera facil que todos se distinguieran por dicha segmen- tacion, lo que, unido a sus bien senalados dibujos sobre el cuerpo todo y su talla mas bien pequena, podrian tal vez cons- tituir una curiosa variedad espanola, que senalaria en parte la transicion a las otras viboras.

Se reconoce esta especie por la cabeza prolongada con los diametros trasversos mas iguales entre si que en ninguna de las demas especies, provista normalmente, al ménos en los individuos extranjeros, de tres escudetes agrupados sobre la cabeza, con mas 6 ménos simetria, y rodeados por otros de mucho ménor tamanio; el escudete impar ocupa el espacio in- terorbitario, y los pares, puestos hacia detras, simulan unos parietales; el hocico es romo por delante y deprimido por en- cima. A lo largo del espinazo lleva una faja negruzca que es morena en el centro y acentuada de negro en las partes salien- tes de las sinuosidades que son multiplicadas, formando una cadena flexuosa, cuyas partes entrantes no suelen llegar hasta la linea media de dicha larga faja; sobre cada flanco hay una série de manchas redondeadas, tambien negruzcas, que se in- tercalan en los puntos correspondientes 4 los senos de la gran

74 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10)

faja dorsal. La parte inferjor es de un negro pizarreno que ocupa toda la anchura de los escudetes ventrales y caudales, ofreciendo tan sélo ligeros ribetes 6 salpicaduras blanqueci- nas hacia los extremos laterales 6 posteriores de cada escudete, que al remontarse suavemente sobre los costados determinan en el conjunto otra série de manchitas intercaladas con las de la fila del flanco; una mancha amarillo-verdosa ocupa los es- cudetes caudales del tercio posterior de la cola.

Esta es la vibora que el mismo eminente herpetdlogo Dumeé- ril confundié con una culebrilla de agua (Natriz viperina) de las que tanto abundan en nuestro pais, equivocacion debida principalmente a la coincidencia de presentar una faja dorsal negruzca, con el tamafio del animal ordinariamente igual; habiéndola tomado con la mano derecha, en la que le mordio, aunque sin consecuencias, por haber acudido a oportunos re- medios. Por los caractéres cientificos de la cabeza, asi como por la coloracion del abdémen inferiormente, son, sin em- bargo, muy faciles de distinguir entrambas especies, tenién- dolas a nuestra disposicion, pues la culebrilla de agua pre- senta la cabeza constantemente cubierta por anchos escudos simétricos en si 6 entre si, con la pupila redonda y el iris ama- rillo de oro: el abdémen tiene manchas cuadrilateras, negruz- cas, sobre fondo amarillento-verdoso, dispuestas con cierta regularidad.

La distribucion geografica de esta vibora alcanza a toda la Europa septentrional y media, asi como a Inglaterra, motivo por el que se alentaba la duda de que positivamente pudiera encontrarse entre las especies espanolas.

La forma especifica que mas se le aproxima es la Vipera as- pis 1. ( Coluber ), tambien existente en la Peninsula, pero poco reconocida 6 quizé muy rara, sin que se haya publicado a la fecha mas que de una manera vaga, como de los Pirineos, por el Sr. Perez Arcas (1), habiéndola visto nosotros en la colec- cion particular del Sr. Graells, de Montseny, en Cataluna.

Faltos de individuos espanoles para describir sus principales caractéres, nos referimos 4 los que poseemos de Francia, te- niendo en cuenta a la vez autorizadas publicaciones.

(1) Elementos de Zoologia, tercera edicion, p. 337.

(11) Bosca.— VIBORAS DE ESPANA. 5

Se distingue de la especie anterior por tener su cabeza no- tablemente triangular, ensanchada por su parte posterior, siendo lo normal el que no presente mas escudetes en la ca- beza que los supra-orbitarios, como en las otras especies; el hocico forma un ligero reborde hacia delante y arriba, mas acentuado en los individuos jévenes, dirigiéndose con cierta oblicuidad, desde abajo y atras, hacia arriba y delante, dos filas de escamas entre el ojo y los escudetes labiales. Sobre el dorso lleva una série de manchas negruzcas redondeadas 6 cuadrilateras, oblicuadas ya 4 un lado ya a otro, completa- mente separadas unas de otras por lo general; otras veces es- tas manchas confluyen uniéndose por algunos de sus lados, representando la faja dorsal de las especies anterior y si- ouiente; en otros casos tambien las manchas trasversas se separan en dos mitades, constituyendo con la série de man- chitas de los flancos, que tambien existe, un total de cuatro filas. Por su parte inferior esta sombreada con bastante uni- formidad por una multitud de puntos negros confluentes, so— bre un fondo blanquecino, que se deja ver mejor hacia los la- dos de los escudetes ventrales y subcaudales; hacia el extremo de la cola tambien se ve una mancha amarillo-verdosa, la que es comun a todas las viboras de Europa.

Se considera esta especie particularmente como de la Europa templada y meridional, siendo de esperar que nuevos recono- cimientos la descubran en otros puntos que los dichos de Espana.

La ultima de las viboras espanolas, la que verdaderamente esta repartida con profusion por toda la Peninsula, resulta ser una nueva forma especifica, confundida hasta el dia con la Vipera ammodytes, que es bien distinta, pero 4 la que no le faltan, sin embargo, algunas semejanzas que expliquen dicha confusion, la que hubiera sido imposible de todo punto, te- niendo a la vista entrambas viboras.

Fuerza es confesar que las mejores descripciones no bastan de ordinario cuando se trata de separar especies afines, como lo atestiguan los naturalistas practicos, prefiriendo la compa- racion directa de los objetos entre si a la mas clara de las des- cripciones que, sobre exigir mucho tiempo para poderlas apre- ciar cual corresponde, suelen a la postre dejar no pocas dudas, sobre todo si se atiende de una manera exclusiva 4 las frases

76 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12)

llamadas clasicas, que tanto seducen por su precision y laco- nismo; circunstancias incompatibles por lo visto con la idea de la filiacion de las especies, que necesita de un riguroso de- talle descriptivo y un lenguaje no siempre acomodado 4 las bellezas literarias.

Debemos al Sr. D. Fernando Lataste, naturalista, profesor en la Escuela practica de estudios superiores en Paris, y autor de variados trabajos sobre la herpetologia, una razonada cri- tica 4 nuestro Catalogo de‘los reptiles y anfibios observados en Espana, Portugal é/slas Baleares, y entre otras aclaracio- nes, imposibles de poder Hevar a término en nuestras actua- les circunstancias para el trabajo cientifico, la mas impor- tante, sin duda, es la de haber puesto en evidencia la ge- neral equivocacion en que nos encontrabamos con respecto a una especie que tanto interesa por lo comun y por la circuns- tancia de ser nociva. Ha sido publicada en el Boletin de la Sociedad zoolégica de Francia con el nombre de Vipera Latas- fez (1), y tanto por ser especie espanola como por haber visto algunos individuos con posterioridad que nos permiten recti- ficar los caractéres que se han dado, creemos oportuno repetir ante esta Sociedad su descripcion, aunque ampliada con res— pecto a la nota a que nos referimos.

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Procediendo al estudio de los caractéres que distinguen a esta especie, nos fijaremos sucesivamente en sus formas gene- rales y en las particulares de las diferentes partes del cuerpo, en las escamas y escudetes 6 placas propias de determinadas regiones, en la coloracion y dibujo ofrecido por las diferentes tintas de sus tezumentos, asi como de las costumbres, su dis- tribucion por la Peninsula y demas detalles correspondientes.

Formas.—\Las de la cabeza son las que interesan verdadera- mente, lo que, anadido al estudio de las partes cutaneas que la cubren, por si sédlo, queda la especie bien distinguida de todas las demas conocidas de este género. Dicha cabeza es cor-

1) Note sur une forme nouvelle ou peu connue de Vipere. Seance du 17 Mai 1878.

(13) Bosca.—VIBORAS DE ESPANA. i

diforme, con el diametro trasverso mayor, sobre los relieves de los musculos masticadores, igual al doble didmetro que puede tomarse al nivel de las érbitas; su longitud sobrepasa en un quinto a su mayor anchura, si bien esta anchura varia con el estado de contraccion muscular al tiempo de morir el animal. La parte superior es ligeramente céncava sobre la frente y por detras de la eminencia del hocico; los musculoes posteriores de la cabeza quedan de ordinario,. por su robustez, muy aparentes, estando la boca cerrada, y entre ellos, en su intermedio, se ve un ligero canal correspondiente al eje de la cabeza, limitandola ademas en su parte posterior y lateral; la cara ofrece sus lados verticales, bien limitados del plano supe- rior por un borde 6 canto saliente, presentando una abolla- dura infraorbitaria, que corresponde al nacimiento sobre la encia de los dientes ponzonosos. La region inferior, convexa hacia el menton, es céncava en su porcion posterior, con una linea hendida 4 lo largo de la mitad anterior de la man- dibula, determinada por la contractilidad de la piel entre los tres Q cuatro pares de las grandes escamas de aquella region.

El hocico es truncado con oblicuidad hacia arriba y delante. ligeramente abombado, prolongandose en una punta blanda, obtusa, trasversalmente aplastada, vertical 6 casi vertical, como de dos milimetros de altura. Las narices laterales son grandes, abiertas, formando una ligera vuelta de espira, obli- cuada hacia detras y arriba, sobre un escudete tinico. El ojo es pequeio, y su pupila en rigor no puede llamarse vertical por hallarse ligeramente inclinada hacia delante.

El cuello es bien marcado, de un grosor comparable & la raiz de la cola en las hembras; el tronco cilindraceo, muscu- loso, ligeramente acanalado sobre la espina dorsal, en su mitad posterior; la cola corta, como un sétimo de la longitud de la cabeza y tronco reunidos, algo mas larga en los machos; obtusamente triangular en su origen, se redondea por encima, terminando rapidamente en punta, un tanto aplanada por debajo, en su wltimo tercio.

Tegumentos.—La placa rostral es triangular, alargada, de lados curvos 6 flexuosos, abovedada en su base para el paso de la lengua; cubre el hocico en toda su altura hasta alean- zar el pequeno escudete del apice de su punta 6 berruga;

78 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (14)

dicho escudete que termina el apice del érgano berrugoso esta doblado hacia detras y abajo, a lo largo de la berruga, hasta alcanzar el plano de la cabeza; los escudetes que revisten los dos costados de la berruga, formando parte de la arista rostral, son irregulares, doblados anterior y posteriormente sobre dicho érgano, cuyo borde oblicuo constituyen en toda su altura; los rostro-nasales, en triangulo isdsceles, con el lado superior hacia arriba, concurriendo con el angulo superior interno a la base de la berruga; el escudo nasal redondeado se extiende en su altura, desde el primer par de placas supra- labiales de cada lado, hasta la segunda y tercer escama de la arista rostral, que la forma ademas otra escama comun 4a la arista y al 4ngulo orbitario superior anterior. Un escudete aovado, tan largo como el mayor diametro de la drbita, cubre a ésta por arriba, rodeando el ojo hasta ocho 6 diez escamitas desiguales; otras escamas tambien desiguales en su forma y numero ocupan el espacio comprendido entre el escudete nasal, las placas supra-labiales y las escamitas del borde orbi- tario, al que forman una segunda fila. Parte superior de la cabeza cubierta por pequenas escamas irregulares (1), lisas. que 4 los lados de la cabeza y posteriormente, siguiendo los relieves de aquellos musculos, principian 4 tomar el caracter de las escamas del tronco; las dos escamas mas anteriores, que son pequenas, suben verticalmente, entre el extremo infe- rior del escudete del apice de la berruga, y el que forma el borde, en el plano posterior de dicha prolongacion del hocico. Region temporal con escamas exagonales grandes y lisas. Placas supra-labiales en ntimero de nueve 6 doce pares; placa mentoniana triangular equildtera, seguida a cada lado de doce & quince infra-labiales, que como las demas de la mandibula inferior, tienen las formas y analogas disposicio- nes a las de los ofidios en general.

Las escamas del dorgso son lanceoladas, de punta obtusa, con una quilla fina é igual, que las recorre en todo su eje; pre- séntanse empizarradas y dispuestas en filas oblicuas 4 uno y

(1) Poseemos en nuestra coleccion un individuo macho, recolectado en Puertollano, que ofrece la irregularidad que ya nos ha oecupado, presentando los escudetes cefi- licos en un todo semejantes 4 los de la cabeza del gén. Pelias.

(15) Bosca.—ViIBORAS DE ESPANA. 79

otro lado. Dichas escamas van aumentando ligeramente de tamano, de delante hacia detras del tronco, y de lo alto del dorso hacia los flancos; en la porcion media del tronco se cuentan veintiuna séries, de las cuales las correspondientes en cada flanco, sobre los escudos abdominales, son lisas y puli- das; las supra-caudales semejantes 4 las del tronco, pero mas pequenas, y la escama del extremo es cdnico-piramidal, aguda, con pequenos surcos en sus lados y ligeramente encor- vada hacia arriba.

Escudos sub-abdominales anchamente trapezoideos, con los costados libres redondeados, elevandose un poco sobre los flancos, y sus diametros longitudinal y trasverso estan en la proporcion de 145; los tres escudos primeros, sub-gulares, mas estrechos en el diametro trasversal; su niimero varia entre 135 y 141 6 mas; el anal es unico, de mayor altura que los ventrales, y su borde posterior libre, es redondeado- eliptico. Escudetes stub-caudales en dos filas, andlogos en su forma a los ventrales, hasta la cuarta parte de la cola, des- pues se estrechan sucesivamente en su extension trasversa. llegando a formar exagonos, que son regulares hacia la extre- midad de la cola; éstos forman de 35 a 43 pares, los ultimos escuamiformes.

Coloracion.— lista varia bastante en intensidad y accidentes de sus matices segun los individuos, mas los dibujos ofrecen una cierta constancia. Kl fondo general de toda la region superior es de la tinta que resultaria de una mezcla de gris terroso con verde de oliva claro, la que toma un matiz rojo y tambien ceniciento claro, por la larga permanencia del ejem- plar en el alcohol; las quillas de las escamas no compren- didas en las manchas 6 dibujos, son de una tinta mas clara; y la coloracion de las manchas todas, excepto la de la extremi- dad de la cola en su parte inferior, son de un negro de hollin mas 6 ménos intenso. El fondo de las partes inferiores es de un blanco brillante, mas 6 ménos limpio y aparente.

Los dos distintos aspectos superior é inferior, de la colora- cion general, llevan tambien dos tipos de dibujo; el tipo supe- rior se inicia en los individuos bien coloreados, con una mancha en / sobre el occipucio con el vértice hacia delante, que alguna vez no llega 4 cerrarse; en la abertura de esta mancha, toma origen la gran faja extendida sobre el espi-

80 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16)

nazo, desde la nuca hasta la cola, en la que se pierde. Forma una cadena 6 faja flexuosa, que ofrece una série de ensan- chamientos redondeados 6 romboideos, que se separan por estrangulaciones irregulares que le dan un aspecto variado segun las partes y tambien los individuos; llegando en algu- nos a constituir manchas aisladas, comunmente hacia la por- cion posterior. En los ensanchamientos de esta cadena, se distinguen un borde 6 sub-faja por cada lado, negruzco, ribe- teado exteriormente por ligeros toques blanquecinos, dejando en la parte media un espacio moreno acafetado.

Las partes laterales del total dibujo superior, se manifiestan por unas manchitas variables sobre la frente y otros puntos de la cabeza. Kl iris aparece punteado de plata en el borde pupi- lar y en su mitad superior, el resto es negro. Una faja negruzca y brillante va oblicuamente por ambos costados de la cabeza, & buscar el cuello, desde el borde ocular posterior. sobre los carrillos y extremo del labio superior, convirtién- dose sobre los flancos en una série de manchitas que se inter- calan con los senos de la faja del dorso.

Kl tipo de coloracion de las partes inferiores del cuerpo en general, principia 4 manifestarse sobre el borde de los labios superiores, limitando con limpieza la faja brillante de la sien, inferiormente se extiende tambien 4 toda la mandibula inferior, asi como por los escudos abdominales y subcaudales, interesando mas 6 ménos la fila inmediata de las escamas costales. Un enarenado de puntos negruzcos aislados 6 con- fluentes salpica con diferente intensidad, principalmente los bordes labiales, y la mitad anterior de cada escudo ventral; sobre la parte libre de éstos se ven cuatro 6 seis manchitas del mismo color, irregulares en su forma, pero distribuidas en tantas séries cuantos son los escudos sub-abdominales, bas- tante uniformes para cada individuo, y de un conjunto agra- dable a la vista.

No hay que olvidar que la variabilidad de las tintas y dibu- jos, que ya nos ha ocupado, es un hecho comun 4 todas las especies del grupo, y es probable que & esto se deban algunas diferencias establecidas por el vulgo para sus denominacio- nes; aunque tambien pudieran obedecer 4 verdaderas dife- rencias especificas, de cuyo estudio no se ha proporcionado ocasion.

(17) Bosca.— ViBORAS DE ESPANA. ai

aqui las dimensiones de un ejemplar hembra de una talla mediana:

Longitud total....... asa; ee we.ee- 544 milfmetros. Idem de la cabeza............ erect tans 20 » PASAUAOMATONCOs:. : ......cvaaeeteate | 440 » Idem, de la cola. ....s.6c0 Se erate adm »

Circunferencia en la parte mas gruesa del abdémen desocupado......... 66 »

Habita de preferencia en los parajes desiertos de suelo pe- dregoso, expuestos al Mediodia, rasos 6 de vegetacion escasa, saliendo de su escondite en los dias serenos y apacibles des- pues de los frios de Marzo, permaneciendo estirada y como dormida al calor del sol, no léjos de su guarida. Su vida activa parece mas bien crepuscular 6 nocturna, pues aparte de lo que pueda -deducirse de la configuracion de su pupila, los campesinos aseguran que sale 4 tomar el fresco durante las noches de verano, y una prueba de que asi lo creen, es que para pernoctar en el campo, al aire libre, en los sitios sena- lados como abundantes en viboras, toman varias precauciones, ecuyo valor no hemos podido atin apreciar, cuales son el apa- ear bien el fuego de las hogueras encendidas para el aderezo de sus sobrias comidas, con que dicen se evita el que acudan dichos reptiles, atraidos por el brillo de las ascuas; y tambien hacen el sacrificio de consumir gran numero de ajos, no siem— pre faciles de adquirir léjos de poblado, machacandolos y esparciéndolos en torno del hato, pues parece haberse obser- vado que su olor?penetrante les repugna; siendo de notar, que para las horas*de la siesta, indispensable en muchas provin- cias de Espafia, y durante el cual los jornaleros y pastores se entregan 4 un descanso tan completo y prolongado como puede ser el de la noche, nada se precave contra tan temibles animales, 4un cuando sea en las mismas localidades.

Durante la época de los grandes calores es indudable que se trasladan A los parajes frescos mis inmediatos, ya sea porque positivamente les moleste el calor excesivo, ya porque en las humbrias encuentren pasto mas abundante entre la vegeta- cion, siempre favorecida en dichos sitios. Los haces de lena 6 mies, los troncos cortados, asi como las piedras de regular ta- mano no muy clavadas en el suelo, forman no pocas veces su

ANALES DE HIST. NAT.— VIII. 6

82 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18)

madriguera provisional; y en la otohada, segun se nos ase- cura, no es raro verlas colgadas sobre las bifurcaciones de los arbustos, que alguna vez al escapar les ha servido como de una funesta horca, por haber quedado sujetas, gracias a la amplitud de su cabeza, comparada con la estrechez del cuello, asi como por la dificultad de ciertos movimientos. Este hecho, bien comprobado en Francia para con la Vipera aspis, no debe ser ménos cierto en la especie espafola, pues se refiere de un modo exacto por cuantos tienen motivo de haberlo visto; y en la sierra de Cérdoba, a la temporada en que esto se observa la llaman época de la gargola. Posible es que busquen entre la espesura de la mata una superficie bafiada por los rayos del sol, ya apetecible en el otofio, al ménos para los animales de temperatura variable, 6 quiza procuren el elevarse sobre el terreno para descubrir en los alrededores algun sitio 4 propo- sito para invernar, 4 donde es seguro que se dirigen varios in- dividuos 4 la vez. El periodo de letargo es en ellas prolongado, encontrandoselas juntas y apelotonadas, con la cabeza hacia la periferia de la entrelazada pelota, formada en ocasiones por quince y mas individuos que ocupan un hueco entre las pe- has, en las raices de arboles 6 matas muy afiejas, en el espe- sor de algun muro, monton de piedras, etc.

La lentitud de sus movimientos es grande, recordando con este motivo lo que oimos 4 un cazador de viboras en el cerro de San Servando, frente a Garrovilla (Badajoz), quien aseguraba que lo dificil en su oficio, muy lucrativo en otro tiempo, era descubrir al reptil que suele permanecer en el quietismo mas absoluto, a pesar de las voces y ruidos, dando lugar no pocas veces & que se crea si son sordas; pues por lo demas puede de- cirse que vibora vista, vibora cogida. Y en efecto, teniendo la serenidad propia del que posee el conocimiento exacto de las cosas, y aprovechando desde luégo el primer momento de sor- presa para el animal, es hasta facil apoderarse de él, comple- mente vivo y sin necesidad de mutilarle, con tal de evar al- gunas pinzas, tenazas 6 algun palo en horquilla, que sirva para manejarle 6 sujetarle 4 distancia. Sus movimientos en el plano vertical son muy dificiles, 4 causa de estar parcial- mente limitados, por el desarrollo particular de las apofisis de las vértebras, de tal manera que la vibora tomada por la cola no puede subir su cabeza lo suficiente para llegar 4 morder

(19) Bosca.— ViBORAS DE ESPANA. 83

la mano que la sostiene; ademas, estos animales son excesi- vamente timidos, y ya dominados 6 sujetos una vez se nece- sita de vivas instigaciones para que se resuelvan a picar.

Un individuo que conseguimos vivo y completamente in- tegro, lo conservamos por espacio de ocho dias para realizar algunos experimentos sobre el envenenamiento de algunos animales que teniamos preparados, y 4un colocandolo en las circunstancias de temperatura, luz y demas que crefamos fa- vorables, tuvimos que resolver el guardarlo en el alcohol antes que desmereciera, sin haber tenido ocasion de verle abrir la boca ni una sola vez.

Si se la sorprende junto asu escondite se retira hacia detras, valiéndose de los movimientos de la cola, procurando mostrar su cabeza amenazadora hasta el ultimo momento, al mismo tiempo que produce una especie de soplido muy perceptible.

Los sapos de diferentes especies, son las presas mas fre- cuentes que le sirven como alimento, asi como gruesos ortép- teros, segun pudimos deducir del examen de un excre- mento.

La época del celo para esta especie debe ser en el mes de Mayo, pues encontramos un macho que por el estado de tur- gencia de su pene manifestaba una préxima funcion, sin que existiera mas que uno solo de estos érganos bien desarrollado, el del lado derecho, que aparecia saliente como unos cuatro milimetros; cilindraceo-truncado, con pliegues 6 rugosidades circulares, y con una porcion de espinas de varios tamanos, corneas y agudas, las mas largas sobre el borde terminal y en el centro las pequenas. Respecto 4 la hembra, una que fué muerta en el mes de Abril ofrecia en su abdémen hasta ocho huevos bastante atrasados, puestos unos 4 continuacion de los otros en forma de rosario y muy prolongados.

Esta vibora, 4un cuando equivocada en su determinacion, se ha indicado como de la Serrotay Barco de Avila en esta pro- vincia; del cortijo del Judio (Sevilla); de Portugal; de Barce- lona, Salamanca y Béjar; de la Granja y Nava-Cepeda (Avila), asi como tambien de las Herrerfas, en el Escorial; de Cabanas, Laranje y otros puntos de Galicia; de la Alcarria (Guadalajara), y de Santa Marta (Badajoz). La hemos poseido é poseemos de Ler- ma (Burgos); Puerto-Llano; Almodévar del Campo; Caracuel; despoblado de Caracollera y Malagon (Ciudad-Real); de Garro-

St ANALES DE HISTORIA NATURAL. (20)

villa (Badajoz); Luchente (Valencia); Morella (Castellon), y de Avejuela (Teruel).

Como se ve por estas citas, bien puede asegurarse que su distribucion por la Peninsula es completa, teniéndose como abundante, sobre todo, en las provincias meridionales y del centro, como tambien en Portugal; y con respecto 4 la altura que alcanza su habitacion sobre el nivel del mar, puede citarse como dato auténtico el comunicado por nuestro reputado na- turalista malacdlogo el Sr.G. Hidalgo, que encontré un ejem- plar de gran talla en Pea Gorvea (Navarra), 4 mas de 4.000 piés de elevacion, sefalandose como de algunas localidades en la orilla del mar, en la costa de Valencia, en el bosque lla- mado Dehesa de le Albufera.

Atendida la analogia que existe entre la fauna general me- diterranea, no seria de extranhar el que nuestra vibora se en- contrara tambien en la costa de Marruecos y de la Argelia; idea que ha encontrado apoyo en el eminente naturalista de San Petersburgo, doctor Strauch, quien cree en la posibilidad de que en dicha region se tenga de igual manera equivocada la nueva forma de vibora que damos a conocer, con la Vipera ammody tes.

Kl nombre vulgar con que se la distingue es el de Vidora, existiendo, no obstante, en Andalucia, segun el Sr. Machado, los nombres igualmente vulgares de Vibora cornuda, pequena vtbora, propia de las dehesas, y el Viboro0, que aseguran que es.de mayor talla que la vibora cornuda, y cuya habitacion es en las montanas. Hl nombre de vibora cornuda se aplica en Italia a la verdadera Vipera ammodyles (Vipera dal corno, segun Betta), y seria de mucho interés el averiguar en qué se funda la separacion vulgar de los dos nombres dichos que se cono- cen en Sevilla, pues pudieran darnos gran luz sobre el asunto, aunque nada tendria de andmalo el que la distincion entre la pequena vibora y el viboro, asi como las diferentes estaciones en que se encuentran, obedeciera a simples diferencias de edad, .

In la parte de Cataluna y Valencia, donde se hablan dialec- tos derivados del antiguo llemosin, se las denomina Fscursd, y Lsewrzon en el bajo Aragon. Tambien alli existe la preocu- pacion de grandes diferencias entre los sexos de la vibora, queriendo manifestar hasta un aspecto muy distinto, incom-

21) Bosca.—VIBORAS DE ESPANA. 5

patibles de todo punto tratindose de una misma especie. La palabra Vidora tiene tambien su empleo, por lo ménos, en algunos de los pueblos de la provincia de Valencia, como en Alcira, Carcagente y Jativa, para designar otro reptil, el Gon- gylus ocellatus, en el que fuera posible haber observado la ovo- viviparidad 6 la prenez, por lo ménos, bastante frecuente en la familia de los escincidos, tomando la etimologia por analogra razon a lo que se ha dicho por los autores a propdsito del nombre vulgar de nuestros reptiles venenosos.

Réstanos tan sdlo el dejar consignada en este sitio una frase que resuma los caractéres especificos mas importantes, asi como algun otro que, sin dejar de corresponder mas 6 ménos a las demas especies del género, contribuya, no obstante, 4 redondear la idea de las formas generales del animal.

Vipera Latastei Bosca.

V. vostvo in verrucam brevem, compressam, triangularem. sculellisque jucta-positis, minimé squamis imbricatis, cooper- tam; supra lateribus carinato: scutello rostrali integro, cum apicalt verruce conjuncto: hoc parvo, deorsim et posterius flexo: caring scutellis mediis irregularibus, priorsim retrorsimaue flexis, verruce marginem obliquam constituentibus: rostro-nasa- libus in triangulum scalenum, angulo supero-interno verruce basim attingentibus: sub scutello apicalt posticé duobus parvis ad capitis superficiem extensis: supra fascié dorsali flexuosa vel moniliformi, ferruginéa, nigro-marginala, ad margines punctis albidis aspersd: infra colore albido, nitido, macularun nigro-cerulescentium serie transversd in unocuoque scuto abdo- minali: his 135-141; caudalibus, medio divisis, 35-43: caudd septimam partem totius longitudinis equante.

Habitat in Peninsula ibericd.

Las analogias de la Vapera Lataster, para con la Vipera am- modytes , nos obligan a ocuparnos de esta cuarta especie euro- pea, bien reconocida hoy como de Italia, Austria y Grecia, para que se signifiquen mas sus diferencias. Su principal caracter se ha sacado de la existencia de una verruga sentada sobre el extremo stipero-anterior del hocico, la cual es cilin-

86 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (22)

drico-cénica, de unos cuatro milimetros de altura, oblicua hacia delante y susceptible de algun movimiento. Este extrano érgano debe servirle al animal para reconocer los objetos al tacto, y esta revestido de escamas empizarradas con su base hacia abajo, semejantes 4 las que cubren la parte inmediata de la cabeza. El escudo rostral alcanza solo a los dos tercios de la altura 6 grueso del hocico, existiendo otro escudete an- cho que forma una especie de prolongacion del rostral que llega hasta la base de la verruga. En cuanto a las formas del cuerpo y dimensiones respectivas, las escamas y escudetes, la coloracion y dibujos, con otros muchos detalles, puede decirse que tiene cuanto se ha descrito en la especie espa- hola, que es a la que mas se parece tambien por la faja dor- sal; sin embargo, dicho dibujo presenta en aquélla ménos sinuosidades, y sus partes salientes 6 ensanchamientos de la cadena son ménos redondeadas 6 marcadamente agudas. En toda la region inferior del cuerpo aparece como som- breada por multitud de puntos negros, que dejan peque- hos espacios blanquecinos, con cierta alternativa, sobre la parte posterior libre de los escudos ventrales.

Como puede deducirse de lo dicho, el lugar que ocupa nues- tra vibora espafola entre sus congéneres conocidas es inter- medio entre la aspis, en la que se inicia un ligero reborde 6 elevacion sobre el hocico, tanto mayor cuanto que el indivi- duo es mas joven; y la ammodytes, que figura como el miem- bro extremo de una clasificacion asi natural como sistematica, entre las especies dichas.

SOBRE UNA ESPECIE Y UN GENERO NUEVOS

DE

ANFIBIOS DE ESPANA,

POR

DON: EDUARDO BOSCA..

(Sesion del 5 de Marzo de 1879.)

M. F. Lataste, reputado herpetdlogo, acaba de leer ante la Société zoologique de France, de la que es digno vicepresidente, la descripcion de un nuevo urodelo de nuestra Peninsula, el cual tiene el aspecto de un Z777¢ton; no obstante, la falta de una cresta a4 lo largo del dorso en los machos, durante el periodo de la reproduccion, le ha hecho separar constituyendo con él un género nuevo, cuya descripcion, asi como la de la especie, es como sigue:

Pelonectes, n: 2.

Triton, absque cristaé dorsali, pedibus liberis, caudd abrupte acuminata et breviter mucronata, nunguam filiform appendice ornatd; arcu fronto-temporali osseo; gulad plicd transversd dis- tinctissimé ornatd ; cute glabra aut subtiliter granulosa ; corpore quadrangulare sed nunguam angulis superioribus in cristam cutaceam productis; cloacd maris ut Tritonum, sed femine pa- rum conice productad, ut Huproctorum.

Pelonectes Boscai, n. sp.

Capite deplanato, antice sub oculis valdé dilatato, ore rotun- dato; lobis super-labialibus maximis; lingud parva, anterius

RR ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2)

afiad, posterins latercbusque liberd; dentiwm palatinorum seriebus inter nares incipientibus , anticé parallelis, poslice di- vergentibus; membris gracillimis, digilis via depressis; caudd parm elatd, corpore longiore.

o7.-— Cauda elatiore. Supra fusco-flavescens , maculis parvis nigris rotundatis distantibus; sublis croceus, concolor vel nigro- punctulatus; abdomine a dorso separato margine albescente, an- leritis usque ad oculos prolongald; posteriis usque ad apicem inferioremque aciem caude extensd: tpsd inferiore acie caude maculis rotundatis majoribus notata.

Oo. Cauda angustiore. Supra fusco-viridescens; sublus wt mas, nisi albescente margine lalerum distinctiore serie nigro- rum punctorum inferius juxta—posild, caude inferiore acie ante- rius croced, posterits albescente. \F. Lataste. )

Como es sabido, el género Zriton ofrece no pocas dificulta- des en la determinacion de sus especies, habiendo en su grupo diez de las especies polimorfas 6 frecuentemente litigio- sas, mas frecuentes 4 medida que se estudian grupos mas in- feriores; dando con ello eficaz apoyo a la doctrina transfor- mista, tan demostrada ya entre los organismos inferiores. El sexo, la estancia mas 6 ménos prolongada en tierra 6 en el agua, la época del celo sobre todo, son verdaderas fases para los caractéres, en una misma especie. De tal manera son estos ultimos importantes, que una detenida revision de las especies europeas han reducido notablemente las admitidas como tales por Duméril y otros autores, por haberlas fundado precipita- damente sobre ejemplares cogidos fuera de las condiciones antes senaladas.

No es de extranar, pues, que esta misma especie encontrada en Toledo por el Sr. Perez Arcas, figurara con el nombre de Triton Parisinus? Laur., en la coleccion de la Universidad de Madrid; mas posteriormente, recolectada por mi en la provin~ cia de Ciudad-Real, precisamente en el tiempo mas apartado al de la cria, en el otono, no pude referirla a ninguna de las especies que poseo en mi coleccion, por mas de que existen casi todas las de Europa, si bien ataviadas con los colores y modificaciones propias de la primavera, por lo que determiné remitirla en consulta 4 dicho Sr. Lataste, quien me habia dis- pensado ya en otras ocasiones, su preferente atencion, para el

(3) Bosca.—ANFIBIO NUEVO DE ESPANA. 89

arreglo de mis apuntes sobre la fauna herpetolégica de la Pe- ninsula y de las Baleares. No obstante sus multiplicados re- cursos para resolver el asunto, me manifestd su franca opi- nion, de que nada definitivo se podria adelantar, miéntras no pudiera hacerse el estudio con los caractéres de sexualidad bien desarrollados, resolviéndome en su consecuencia 4 man- tener a través del invierno, tres ejemplares de los adquiridos, los cuales comian las moscas, lombrices, pequenos moluscos sin concha, 6 la carne cruda que les presentaba; permitién- doles la benignidad del presente invierno 6 el abrigo de la casa, una vida activa é igual desde el primer dia.

En una de mis ultimas excursiones al despoblado de la Caracollera, siguiendo la sierra que separa el extenso valle de la Alcudia, del rio Valdeazogues, en los arroyos de aguas constantes, he encontrado de nuevo algunos individuos mas de dicha especie en perfecto estado de determinacion, asi como unas larvas que supongo seran de la misma especie, proceden- tes de la cria del afio pasado; lo que remitido 4 Paris, cual se habia convenido, ha dado el aumento en otra forma mas, a nuestra rica fauna de anfibios.

Kste hallazgo ha coincidido con el de la misma especie en Coimbra, la cual se ha remitido al Museo de Bruselas con el nombre de Triton palmatus, que es indudablemente hasta ahora la especie que mas se le aproxima: por esto envio en- trambas especies vivas, machos y hembras, para que los sefo- res de la SoclEDAD DE HISTORIA NATURAL que gusten, puedan cerciorarse de sus diferencias, poniéndolas 4 su disposicion.

=

QUELQUES FORFICULIDES EXOTIQUES,

PAR

AD RE BO Di) abun: Oc IN Ys:

(Sesion del 5 de Marzo de 1879.)

Gen. Diplatys (Serville).

D. Raffrayi, spec. nov. Nigro-fusca, pronoto anguloque humerali elytrorum fer- TUgineis ~.

Long. corp. 10""; force. 1™.

Téte noire, large, plate; front un peu bombé, avec deux fossettes vers le milieu; occiput tres-applati, offrant quelques sillons longitudinaux. Les six premiers articles des antennes noirs; le 1°* cylindrique, gros, assez court; le globuleux, trés-petit; les trois suivants presque sphériques; le court, tronconique... (Le reste manque.)

Pronotum couleur de rouille, aussi long que la téte, mais beaucoup plus étroit, un peu bombé par devant et déprimé par derriére; ses angles antérieurs et son bord postérieur arrondis. Il est un peu dilaté vers le milieu et rétréci en arriére, avec un sillon longitudinal médian et ses cotés laté- raux rebordés; écusson couleur de rouille, trés-petit.

Llytres ayant environ trois fois la longueur du pronotum, Wun brun foncé avec les angles huméraux couleur de rouille, tronquées postérieurement,

92 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2)

Partie saillante des ales aussi longue que la moitié de Pély- tre, noiratres avec la suture membraneuse plus pale.

Pattes longues, @un brun noir.

Abdomen cylindrique, dun brun noir luisant; et seg- ment munis Wun faible pli tuberculiforme; dernier segment elobuleux, @une largeur double de celle des précedents; avant- dernier segment étroit, transversal, coupé droit postérieu- rement tant en dessus qu’en dessous.

Branches de la pince Vun noir brun, contigues, courtes, larges, aplaties, avec une impression longitudinale médiane, triangulaires, droites, la pointe un peu recourbée en dedans, inermes.

Tout le corps est hérissé de poils bruns, longs, et disposés par bouquets.

Musée de Madrid: 1 0’. Habitat. Zanzibar: cette espece a été rapportée par lin-

trépide voyageur et naturaliste Raffray, a qui nous la dé- dions.

Ke est trées-voisine de Diplatys macrocephala (Pal. Bauv.), dont elle ne différe guere que par la taille plus petite et la co- loration,

GEN. Echinosoma (Serville. )

E. Wahlbergi (Dohrn), Stet. Hntom. Zeitung, xxiv, p. 64-65. (1863).

Musée de Madrid: 2 <.

Habitat Zanzibar: rapportée par M. Raffray.

Tres-jolie espéce rencontrée déja en Caffrerie.

Gen. Labidura (Leach).

L, trispinosa (Dohrn), S/el¢t. Hat. Zeit. xxiv, p. 310-311. (1863.)

(3) Brony.—QUELQUES FORFICULIDES EXOTIQUES. 93

Cette espéce extrémement curieuse par les épines dont sont ornés latéralement ses segments abdominaux et par Pextreme longueur de la pince, n’était signalée jusqwici que de l’Inde orientale.

Nous ajouterons a l’excellente description de M. Dohrn que les antennes se composent de 35 articles.

Musée de Madrid: 1 ¢.

Habitat. Abyssinie: rapportée par M. Raffray. °

L. livida, spec. nov.

Pallidé flava; abdomine, segmento primo flavo excepto, grisev, vitléd longitudinali medid castaned ornato. Forceps ~ basi distans, intus multidenticulata, flava, dimidio apicali Fusco; Q brachiis contiguis, tnermibus, fuscis, apicem versis incur- valis.

Long. corp. «7 9, 19". fore. ~ 9. 78™.

Téle assez bombée, d’un jaune pale ainsi que les parties buceales et les antennes; celles-ci d@’environ 30 articles de la méme forme que ceux de Ladidura riparia. Yeux noirs.

Pronotum Vun jaune pale, un peu plus étroit que la téte, rectangulaire, un peu plus long que large; sa moitié anterieure bombée, Vautre moitié déprimée; le bord postérieur arrondi; il présente une faible ligne longitudinale médiane: cotés laté- raux rebordés.

Elytres Vun jaune pale, un peu plus longues que le. pro- notum, de la largeur de la téte; tronquées postérieurement, faiblement pointillées.

Ailes entiérement cachées sous les élytres.

Pattes Vun jaune pale.

Abdomen: ¢ a cotés paralleles; glabre, luisant; et der- nier segment dorsaux jaunes, le reste d’un gris jaundtre avec une bande longitudinale médiane, de couleur marron peu apparente. Le dernier segment, grand, presque carré, pré- sente au milieu une impression presque triangulaire et un tubercule de chaque céoté placé au dessus de chaque racine

94 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4)

de la pince. © dilaté au milieu, de la méme couleur que chez le 5’, sauf le dernier segment qui est brun; celui-ci est rétréci & Vextrémité postérieure et présente une impression linéaire longitudinale médiane avec deux tubercules comme leo.

Branches de la pince: (7 écartées & la base, robustes, arron- dies, presque paralléles jusqu’a la pointe recourbée en dedans, fortement crénelées intérieurement a partir des */, jusquaux */, de leur longueur; les */, a partir de la base sont jaunes, le reste brun: 9, contigiies ala base, d’un brun jaunatre, assez robustes, arrondies, inermes, presque droites jusqu’a la pointe recourbée en dedans.

Cette espece ressemble beaucoup a la Ladbidura riparia; elle en differe par la coloration, la forme du dernier segment abdominal et la pince du <7 simplement crénelée et depourvue de dents.

Musée de Madrid: 1 57, 1 Q.

Habitat. Santa Catalina (Brasil): rapportée par le voyageur et naturaliste espagnol M. Ferdinand Amor.

Gen. Brachylabis (Dolhrn.).

B. chilensis (Blanch.)—~ Chelidura chilensis, Blanchard, in Gay, Historia de Chile, Zool., T. vt, 10, Orth. pl. 1, fig. 1 (1851).

2 Forficula testaceicornis , Blanchard, in Gay, Hist. de Chile.

Zool. T. vi, 11-12 (1851).

Brachylabis chilensis, Dohrn, Bnt. Stett. Zeit., xxv, 295-296

(1864).

Musée de Madrid: 1 7. Habitat. Baeza (Equateur): rapportée par le professeur

M. F. Martinez y Saez, de Madrid. Déja signalée du Chili.

5) Brony.—QUELQUES FORFICULIDES EXOTIQUES. 95

Gen. Labia (Leach.).

L. bicolor, spec. nov. Flavide grisea; dimidio posteriore elytrorum , ultimo abdomi- nis segmento, dimidio forcipis apical, fuscis ©.

hone corp: '72"47/, fore 12"), -

Téte médiocrement bombée, d’un jaune grisatre ainsi que les parties buccales. Suture occipitale bien visible; occiput varié de jaune et de gris; yeux noirs; antennes d'un gris jaunatre; le l' article gros, long, cylindrique; le trés petit, globuleux, le long, assez mince, cylindrique; le presque sphérique; les 5°, 6°, 7°, 8°, 9°, sallongeant graduellement en passant de la forme sphérique 4 la forme tronconique. (Le reste manque. )

Pronotum Vun jaune grisatre, un peu plus étroit que la téte, presque orbiculaire avec une forte impression transversale vers les */, & partir de la base.

Elytres de la largeur de la téte, ayant 2 foix et ‘/, la lon- gueur du pronotum; tronquées postérieurement; leur moitié an- térieure est d’un jaune grisatre, leur moitié posterieure brune.

Partie saillante des ailes aussi longue que la moitié de Pély- tre, jaunatre, son sommet atteignant Vavant dernier segment abdominal.

Pattes Van jaune erisitre; cuisses assez larges, aplatiés sur les bords, comprimées longitudinalement au milieu.

A bdomen convexe, ses cotés presque paralléles; un peu dilaté au milieu, dun jaune grisatre, glabre et terne. Dernier seg- ment brun, grand, un peu retréci posterieurement, avec une trés-faible impression longitudinale médiane et deux petites fossettes au milieu, pres du bord posterieur; celui-ci rebordé.

Branches de la pince contigues, arrondies, assez gréles, inermes, droites jusqu’’a la pointe un peu recourbée en dedans; la moitié basale est jaundtre, le reste brunatre.

Musée de Madrid: 1 ©.

Habitat. Abyssinie: rapportée par M. Raffray.

6 ANALES DE HISTORIA NATURAL. 6)

GEN. Sparatta (Serville).

S. rufinal(Stal). Oefvers. af K. V. Ak. Forh. 1855 et Freg. Fug. Resa, pag. 307 (1858). Dohrn, Sett. Bnt. Zeit. xxvi. p. 69 (1865).

Cette espece qui ne differe @uere de Sparatia pelvimetra (Serv.), que par une taille un peu plus petite et la couleur noire du pronotum, pourrait bien n’étre quwune variété de cette derniére.

Musée de Madrid: 1 vy.

Habitat. Baeza (Kquateur): rapportée par M. Martinez y Saez. Signalée de Rio-Janeiro.

GEN. Opisthocosmia (Dohrn.)

0. luctuosa (Stil). Ancistrogaster luctuosus, Stal, Oefvers. af kK. Vet. Ak. Forh, 1855; et Freg. Hug. Resa. p. 306. T. v, fig. 1. (1858.) Dohrn, Ste¢t. Hut. Zeit. xxvi, p. 78 (1865).

Musée de Madrid: 1 Q.

Habitat. Baeza (Equateur): rapportée par M. Martinez y Saez. Indiquée de Rio-Janeiro.

GEN. Forficula (Linné.)

F. teniata (Dohrn), Séett. Hunt. Zeit. xxin, p. 230 (1862), id. id. xxv1, p. 85, (1865.)

Cette jolie espece est assez répandue dans les collections. Musée de Madrid. Donnée par M. Bolivar.

Habitat. Mexique. Signalée de la province d’Oaxaca, et de Mirador ( Méxique).

OX TAREOGC

DE LOS

LEPIDOPTEROS

OBSERVADOS EN LOS ALREDEDORES DE BILBAO,

POR

PON THEODOR OO. SHE BO .L.D. (Sesion del 6 de Noviembre de 1878.)

Desde el aio 1875 me he dedicado a recoger, observar y criar, en los alrededores de Bilbao, los lepidépteros que forman el objeto de este catalogo.

Para su determinacion los he mandado 4 mi amigo el sefor doctor Réssler, de Wiesbaden, quien se ha encargado, como buen amigo, de hacer la descripcion de las especies nuevas, despues de haber consultado con otros naturalistas alemanes (el senor profesor Zeller y doctor Wocke) para tener seguridad, en cuanto es posible, respecto a las especies nuevas 6 dudosas. Kl resultado de sus trabajos ha sido publicado en la Stettiner Entomologische Zeitung, 1877, basado en Jas notas y ejempla- res que le habia mandado.

Kn el presente doy la traduccion de este trabajo, adicionado con las especies recogidas en estos tltimos afios y con figuras exactas de las variedades y especies nuevas descritas.

En la distribucion de las especies y demas grupos, he se- guido el érden establecido en el catalogo del Sr. Staudinger.

Seria de gran interés que otros entomédlogos publicasen tam- bien el resultado de sus observaciones en diferentes partes de Espana, como ya ha hecho con tan buen éxito el Sr. Cuni y Martorell en el distrito de Barcelona, pues con estos trabajos se

ANALES DE HIST. NAT.—VIII.

~

98 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2)

podria, en tiempo no lejano, constituir un catalogo bastante completo de la fauna espamiola. ; Dichoso me consideraré si mi modesto esfuerzo diera impulso en esta direccion !

Tendré el gusto de completar esta lista, Dios mediante, en lo venidero, esperando que no me ha de faltar la benevolencia de la Comision de Publicacion de la Sociedad Espanola de His- toria natural, 4 la cual tengo que agradecer el haber creido digno de que vea la luz publica este mi modesto trabajo.

Para mayor claridad en la descripcion de las especies creo oportuno dar la explicacion de los términos empleados.

A. Ale anteriores (alas anteriores). B. Ale posteriores (alas posteriores). a. Margo anterior (margen anterior). bd. Margo posterior vel limbus (margen posterior 6 limbo). c. Margo interior (margen interior). e. Basis (base 6 raiz). D. Angulus anterior (Angulo anterior; y tambien punta de ala). EK. Angulus posterior (angulo posterior). Linea del limbo se llama la que limita las alas (linea limbalis ). Cilig, el fleco (las escamas que pasan de la linea limbal). Area basalis (el Area de la base). Area media (el Area media). Area limbalis (el area del borde 6 posterior). Scapule (los parapteros ). Collare (el dorso). Abdomen (el abdémen formado por 6 67 anillos).

Rae

(3) Seebold.—LEPIDOPTEROS DE BILBAO. 99

LEPIDOPTERA.

RHOPALOCERA.

Papilio Podalirius L., var. Feisthameli Dup.—Desde Abril y Julio hasta Octubre. Machaon L.—Comun.

Pieris brassic@ L.—Comun. rape L.—Comun. napi L.—Comun. Daplidice l..—No parece frecuente.

Antocharis cardamines L.—Con frecuencia, pero en la prima- vera solamente.

Leucophasia sinapis L.—Hasta ahora no encontré ninguna de sus variedades.

Colias Hyale L.—Un par solamente cerca de Portugalete, en Agosto de 1877. #dusa ¥F.—Comun. var. HeliceHb.—No parece frecuente en el otofio; nunca la encontré de la primera generacion en la pri- mavera.

Rhodocera rhamni L.— Frecuente. Cleopatra L.—Frecuente.

Thecla ilicis F.— Fin de Julio. 7rubi L.—Muy rara.

Lycena betica L.—Vuela sobre los Ulez. Telicanus Lang.—Aparece en Julio yal principio de No= viembre.

100 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4)

Lycena Argiades Pall.—Con frecuencia.

var. Polysperchon Be.—Frecuente.

var. CoretasO.—Un solo ejemplar.

A@gon S. V.— Casi sin las marcas metalicas en el envés.

Argus lL.

Icarus Esp.

Bellargus Rott.—Junio y Octubre; las Ode un azul muy hermoso y mas oscuras que las de Francia.

Corydon Poda.—Un solo ejemplar cerca de Portugalete.

Hylas Esp. (Dorilas 0.)—En Mayo.

Argiolus L.—Comun.

Arion L.—KEscaso.

Vanessa C-album \..— scaso. Polychloros lL. wrtice L..—Un solo ejemplar de Portugalete. JolL.—Comun (miéntras falta completamente cerca de Bordeaux). Antiopa L. Atalanta L. cardwi L.—Comun.

Argynnis Dia L.—Comun. FHuphrosine L.—Escasa. Lathonia L. Paphiat.

Ks notable que el género tan comun Melitea F. pa- rece que no tiene representantes en este distrito.

Melanargia Galathea L.—Comun.

Satyrus Alcyone Schiff.—Abundante en Julio, de color muy oscuro. Semele. Arethusa, var. dentata Stgr.—Frecuente. Dryas Sc.—Escaso.

Pararge 4geria L.. var. Meone Esp.—Desde Febrero hasta Di- ciembre. Megera L.

(3) Seebold.—LEPIDOPTEROS DE BILBAO. 101

Epinephele Janira L. var. Hispulla.—Comun, muy grande y de color oscuro. Tithonus L.—Muy negro de color. .

Cenonympha arcania L.—La cinta blanca estrecha. Pamphilus i.

Spilothyrus alcee Esp. (malvarum).—Escaso.

Syrichthus malve L. Alveus H. Saou.

Nistonades Tages L.—Comun.

Hesperia Acteon Esp.—Frecuente. Comma lL. Sylvanus Esp.

Cyclopides Morpheus Pall. (Steropes).—Un solo ejemplar.

Observacion.— De ropaléceros no se conocen hasta ahora mas de cincuenta y ocho especies, y por eso el distrito se pre- senta muy pobre, visto que de Catalufia ya se conocen ciento cinco especies, segun el catalogo de D. Miguel Cuni y Marto- rell; y otros distritos en Alemania, por, ejemplo, el de Wies- baden, presentan mas de ciento siete especies (Dr. Réss- ler, Lepid. de Nassau). |

Ademas, entre las especies de Bilbao, solamente tres, Papilio Feisthameli, Rhodocera Cleopatray Lycena Telicanus in- dican que estamos en el Sur de Europa.

HETEROCERA.

A. Sphynges L.

Acherontia A tropos L.—Cerca del mar. Dos ejemplares llega- ron & bordo de un vapor 4 16618 kilémetros de tierra. caso que ya se ha observado para mayores distancias. probando el gran deseo de viajar y el vigor del vuelo en esta especie.

102 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) Sphing convoloult L.—Comun.

Deilephila euphorbieé L.— Frecuente cerca del mar. Las oru- gas que se trasforman en Agosto dan en parte la ma- riposa en el mes de Octubre; otras en la primavera.

livornica Esp. (lineata ).—Un ejemplar en Mayo.

Smerinthus tilie L.—Escaso. ocellatus L.

Macroglossa stellatarum L.—Comun. Sesia chrysidiformis Esp.

Zyge@ena filipendule L. var. Ochsenheimeri T. angelice O.

No cabe duda que en las alturas debe haber otras muchas especies de este género.

B. Bombyces.

Sarrothripa undulana Hb. (revayana Sch.)—Hscasa. Farias clorana \. Hylophila bicolorana ¥ss\.

Nola chlamydulalis H. centonalis H.

Nudaria murina H.---Muy grande y de color oscuro, Calligenia miniata Forst. (rosea F.) Setina irrorelia Cl.—Escasa.

Lithosia caniola Hb.—De menor tamano que los ejemplares italianos. lutarella L. sororeola H. (aureola Hb.)—Escasa.

Luchelia jacobee L..—Comun.

Nemeophila russula L.—Comun.

Callimorpha Hera L.—F recuente y de gran tamafio.

(7) Seebold.— LEPIDOPTEROS DE BILBAO. 108

Arctia caja L.—Escasa. | villica L.—Poco rara.

Spilosoma fuliginosa L.—Comun. lubricipeta Esp. menthastri Esp.

Cossus ligniperda F.—Un solo ejemplar.

Zeuzera pyrina L. (esculz L.)—Un solo ejemplar. Psyche wnicolor Hfn.—Comun.

Epichnopteryz pulla Esp.—Muy pequena y negra. Fumea intermediella Brd.

Orgyia gonostigma F.—Comun. antiqua L.—Escasa; en Octubre.

Porthesia chrysorrhea L. auriflua F.

Ocneria dispar L.—Muy comun.

Bombyz crategi L.—Escasa. neustria L.—Comun. trifolit Esp. guercus L. rubi L.—Un solo ejemplar en Junio.

Lasiocampa potatoria L.—Comun. prum L.—Un solo ejemplar en Junio; escaso. -— quercifolia L.—En Junio; escaso.

VN

Saturnia pyri Schiff.—La oruga en Agosto, lamariposa en Ju- nio: comun en 1878. pavonia L..—La oruga comun en los brezos.

Drepana curvatuia Bkh.—Un solo ejemplar. Ciliz glaucata Scop.—Escasa.

Harpyia vinula L.—Escasa. furcula L.—Escasa.

Plerostoma palpina L.—Frecuente.

104 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8)

Cnethocampa processionea L.—La oruga en Marzo y Junio; fre- cuente. pityocampa Schiff.—Comun en todas partes, destruye los pinos. La cria muy dificil y peligrosa. |

Phatera bucephala L.—Comun. Pygera pigra Hutn.—Un solo ejemplar: (ex larva). Thyatira batis L.—En Agosto: cerca de Portugalete.

Cymatophora ociogesimo Hb.—Agosto. Portugalete

Cc. Noctue.

Acronycta aceris L.—Hscasa. megacephala F.—En Agosto: (ex larva . rumicis L.—Escasa.

Bryophila muralis Forst. Moma Orion Esp.

A grotis janthina Ksp. fimbria L. ieterjecta Hb.—Rara. pronuba L.—Comun. comes Hb. agathina.—Un solo ejemplar: (ex larva). corticea Schiff. crassa H. conspicua H. (agricola).—En Julio. saucia H.—En Junio y Octubre. putris L. vestigialis L.—Cerca del mar.

Mamestra brassice L. geniste Bork. oleracea L.—Comun. sod@ Rbr.—Aparece en Noviembre.

dysodea Hb.—La oruga vive en las Lactucca. serena ¥.

(9) Seebold.— LEPIDOPTEROS DE BILBAO. 105

Dianthecia cucubali Schiff—Un solo ejemplar cerca de Por- tugalete.

Polia dubia Dup. (cerulescens Bv.)—Un solo ejemplar. Miselia oxyacanthe L.—Comun. Luperina vitialba Tr.—En Agosto.

Hadena furuncula Schiff. ( bicoloria Vill.)—Frecuente en Agos- to. Ejemplares grandes de color rojo con una linea negra en el pliegue de las alas anteriores.

Friopus juventina Cramer, Hzot., Lam. 400, 1782. (pleridis F.) —A fin de Junio.

Polyphenis sericata Lang.—Cerca de Portugalete. Trachea atriplicis L.—Rara. Brotolomia meticulosa L.—Comun.

Leucania pallens L. putrescens Hb.—Un solo ejemplar. vitellina Hb. L-album L. lythargyria Esp.—En Julio.

Caradrina exigua Hb.—En Agosto. hospes Tr.—Un solo ejemplar. cubicularis L.—Comun.

ambiguas. V.

Acosmetia caliginosa Hb.

Teniocampa gothica L.—En Febrero. ineerta Hfn.—En Marzo.

Orthosia lota Cl.—En Noviembre: (ex larva). Xylina ornithopus Hfn.

Plusia gamma L..—Comun. gutta Gn.—Un solo ejemplar. chrysitis L.—Fz larva.

Anophia Ramburti Rbyr.—Julio y Agosto,

106 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10)

Anarta myrtilli L.

Heliothis peltiger Schiff.—Agosto. armiger Hb.—Escaso.

Acontia lucida Hin. (solaris Esp).—Junio y Agosto. luctuosa Schiff.—Comun.

Thalpochares candidana F. (minutana Hb.), H. S. 451.—En Julio y Setiembre.

Hl dibujo exactamente como en los ejemplares de Dalmacia, pero el color mas bajo. La tinta general co- lor de leche, en las 9 oscurecido por gris lila en el area media; las fajas trasversas muestran solamente un vestigio de color de ocre rojo. Los ejemplares de Bilbao son mas grandes que los italianos, iguales a los mayores de la Zh. elichrysi Rbr. y Paula Hb., a la cual se parecen mucho por su color, siendo las fajas trasversas de gris-oscuro y no rojo, y las alas poste- riores de gris-claro. Para esta variedad el Dr. Réssler ha propuesto el nombre de cantabrica,

ostrina Hb.—En Julio; escasa. parva Hb.—En Julio; escasa.

Prastria venustula H.— En Julio. fasciana L.—Muy comun en todo el verano.

Prothymia viridaria Cl. Agrophila trabealis Sc. Buclidia glyphica L. Grammodes algira L..—En Julio.

Catocala elocata Esp.—Un solo ejemplar. optata God.—En Octubre, un solo ejemplar cerca de Por- tugalete. aymphea Ksp.—Dos ejemplares a mediados de Julio; su oruga es todavia desconocida.

Herminia derivalis H.—Rara. Pechipogon barbalis Cl.—Comun.

Hypena lividalis Hb.—Un ejemplar,

ee

(11) Seebold.— LEPIDOPTEROS DE BILBAO. 107

Hypena rostralis L.—Un solo ejemplar. proboscidalis L.—Comun. obsitalis H.—Pasa el invierno en las casas y bodegas,

Rioula sericealis Sc.—Comun.

D.—Geometre.

Pseudoterpna pruinata Hufn.—Escasa. coronillaria Hb.—Frecuente en el mes de Julio; algu- nos ejemplares ennegrecidos de manera que la faja trasversa de las alas anteriores parece como una série de manchas blancas sobre el fondo oscuro. Se encuen-

tra en los troncos de pinos.

Nemoria porrinata Z.—Comun. viridata L.—Comun. —- strigata Muell. (estivaria Hb.)—Frecuente, fin de Junio; la oruga es polifaga.

Thalera fimbrialis Sc.— Mediados de Agosto.

Jodis lactearia L- (eruginaria Hb.)—Frecuente en el mes de Mayo. Norbertaria Roessl. n. sp.—/(Lam. I, f. 4.)

Se encontr6é a principios de Julio con otros ejempla- res de la Nemoria porrinata Z. (y no con la J. lactea- ria L.)

«Todas las partes del cuerpo, especialmente lacabeza, las antenas y las piernas, semejantes y del mismo tamano que en la J. lactearia L. Las alas mucho mas cortas, y en el limbo cortadas mas en linea recta. Las alas anteriores isopleuras. Las,escamas mas densas y no trasparentes como las de la dactearia L., sino como las de Melrocampa margaritaria. El color de la superfi- cie, y tambien de las fajas trasversas, blanco, como en la M. margaritaria. Las fajas trasversas no des- vanecidas en sus bordes, pero, sin embargo, de la misma forma que en la J. dactearia, aunque propor- cionalmente tan anchas como en la M. margarilaria.

108 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12)

La superficie es de un verde mas oscuro. El dibujo del enves tambien mucho mas distinto y claro que en la J. lacteavia. Si acaso, aunque no es probable, en adelante se obtuviera una aberracion de la segunda generacion de la /. laclearia, es ésta tan notable que necesitaria una denominacion particular. Se ha tomado el nombre del hijo del Sr. Seebold, que fué quien la encontro.»

Despues de haber dado esta descripcion el senor Roessler encontré yo algunos ejemplares mas en este ano, y la especie parece ser bien distinta de las demas. Todavia no he podido averiguar sus costumbres.

Acidalia perpusillaria Wv.—A principios de Agosto, en sitios

SeCOS.

moniliata F.—Kscasa.

dimidiata Hfn.—Mediados de Julio.

straminata Tr.—Kscasa.

subsericeata Hw.

trigeminata Hw.

politata H.—Frecuente.

filicata H.—¥in de Julio.

dilutaria H.—Comun.

degenerata Hb. et var. rubraria Stgr.—Kjemplares mas encarnados que los del Norte.

aversata L.

rubricata ¥.—Frecuente.

manicata H.S.—Dos 9. Queda dudosa, no existiendo des- cripcion con el dibujo de H. 8.

Seeboldiata Roessler, n. sp.—(Lam. I, f. 5.)

Tamafio y contorno de las alas como en la A. dege- nerata Hb., pero la margen anterior mas corta, la punta (angulo anterior) parece mas rectangular, casi como enlaA. remulata. La faz de tinta morada, la frente y las antenas del mismo color, como el envés de las alas. La tinta de la superficie es entre encarnado de ladrillo y rojo de rosa, mas intenso en el margen anterior de las alas superiores. Con el microscopio se ven todas las alas espolvoreadas de escamas negras bas- tante densas para oscurecer el color,

(13)

Seebold.— LEPIDOPTEROS DE BILBAO. 109

El dibujo y la sombra negruzcas, pero no por el efecto de las escamas negras, sino procedente de un poco de gris mezclado con la tinta del fondo. Los flecos mas claros que el area posterior oscurecida con gris y de color 70jo0 ductente como en la A. vebicaria.

Las fajas trasversas tienen casi la misma direccion que en'la A. degeneraia; estan formadas en las alas superiores por dos lineas finas limitando el area media estrecha. La segunda es la sombra mediana a modo de linea, delante de la cual se ve el punto cén- trico. La siguiente, que limita el area posterior, es casi paralela al limbo. Ella sola tiene un punto negro sobre cada costilla, un punto igual se halla en la terminacion de cada costilla en los flecos de todas las alas por la cara y el envés.

En.las alas posteriores sdélo se ve claramente la con- tinuacion de las primeras fajas trasversas como en la A. degenerata; la Ultima, ménos clara, termina fes- tonada. Kl punto central mas fuerte que en las alas anteriores. }

El envés de las alas es de color rojo-blanquecino, la sombra mediana distinta, de alli hasta la base hay un tinte oscuro. Las lineas punteadas son mas distintas en todas las alas. Puntos céntricos distintos. Delante de! limbo una linea negra distinta, interrumpida en cada término de la costilla.

Acidalia subherbariata Roessler, n. sp.—/ Lam. |, f. 3.)

Vuela en Julio (1).

En el tamano, figura y color casi igual 4 la A. her bariata, pero con las alteraciones siguientes. Las an- tenas corlas, poco pestaiosas (herbariata sin pestanas). Kl color un poco mas amarillo de ocre, los Angulos anteriores de las alas mas afilados. El frente de color amarillo claro. Las alas superiores son por encima de un solo color con las tres fajas trasversas visibles, y distintas y sin interrupcion. La segunda trasversa re-

(1) Segun comunicacion del Sr. Staudinger, esta especie dehe ser su miserata Stgr., de Andalucia.

110

ANALES DE HISTORIA NATURAL. (14)

presenta la sombra mediana; el punto central, distin- tamente visible, esta dentro de ella.

La tercera faja trasversa, limitando el area poste- rior, es la mas recta, la més oscura y la mas distinta. Sobre las costillas tiene puntos, y asi parece festo- nada. Kl ala posterior tiene dos lineas distintas que limitan el campo medio, entre las que se halla el punto céntrico. Sigue como en las alas anteriores el area posterior, oscurecida con vestigios de la linea festonada.

En la A. herbariata las dos primeras fajas trasver- sas de las alas anteriores no se pueden distinguir entre las sombras irregulares, y la tercera esta fuerte- mente festonada como en la A. vuslicata. Fn los extre- mos de las nerviaciones la A. subherbariata lleva pun- tos negros unidos por una linea fina y no interrumpida. Elenves de las dos especies es de color amarillo, das Jfajas trasversas de la A. subherbariata fan oscuras como en la cara, el limbo alin mas distinto. miéntras en la A. herbariata no hay dibujo alguno.

Acidalia punctata Tr.

Muy grande, Hegando casi al tamano de la A. um-

bellaria H. alpina. Los ejemplares de Bilbao no se distinguen de aquélla més que por el tamafo mas pequeno y su color mas blanco. Me parece que ambos representan las formas locales de una especie. La diferencia en tamafo no puede considerarse de mu- cha importancia, visto que la A. zacanata alpina (mu- data Tr.) tiene cerca de doble tamafio de la de Ale- mania.

caricaria Reutti.—En Junio.

Un poco mas pequefa y de color blanco mas puro que los de Alemania.

immutata L. (sylvestraria).—En Julio. strigillaria H.—Frecuente en Junio y Julio. emutaria H.—Julio y Agosto.

imitaria H. —Rara en Julio; la oruga sobre el Galzum.

ornata Sc.—Escasa.

Zonosoma orbicularia Hb.—De Junio a Agosto; escasa.

ee

(15) Seebold.— LEPIDOPTEROS DE BILBAO. i

Zonosoma pupillaria Hb.—En Febrero.

var. gyrala Hb. La oruga, de color verde-mar, en Noviembre, sobre las #rica y Cistus salvifolius. La mariposa en Abril.

porata F.—Frecuente.

punctaria L.—Frecuente.

Se encuentra tambien la aberracion sin dibujo. polvo rojo casi esparcido sobre un fondo mas claro: los cuatro puntos céntricos blanquecinos.

Timandra amata L.— Rara.

Abraxas grossulariata LL..—Poco frecuente. adustataSchiff.—Comun. marginata L.—-Frecuente.

Stegania trimaculata Vill.—Junio 4 Agosto; rara.

Cabera pusaria L.—Frecuente. exanthemaria Sc.—Frecuente.

Selenia bilunaria Esp. Angerona prunaria L.—Comun.

Rumia crategata L.—Muy grande, con fajas trasversas g'ri- ses festonadas.

LE pione paralellaria Schiff.—Fin de Julio. advenaria Hb.—Comun. La oruga debe vivir sobre otra planta, pues no hay en los alrededores de Bilbao ba- yas de mirtilo.

Macaria notata L.—Escasa; Agosto. alternaria Hb.—Escasa: Agosto. liturata L.—En Junio. estimaria Hb.—La oruga cencefia manchada de verde y blanco, vive en Octubre sobre el taray. La mari- posa aparece en Mayo.

Hemerophila abruptaria Thnb.—La oruga en Noviembre sobre las jaras (Cistus).

Boarmia gemmaria Brahm.—Ejemplares muy grandes; comun en Julio.

112 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) Boarmia consortaria F.—Escasa.

Pachycnemia hippocastanaria Hb.—Frecuente: la oruga sobre los brezos (£rica).

Gnophos obscuraria Hb.—Rara.

mucidaria Hb.—En Marzo y Setiembre: la oruga sates en Agosto; vive sobre varias especies de trébol (Z7ifo- lium). La mariposa mas pequena que la de Austria. El enyés de las alas de color mas oscuro con una faja trasversa clara, las manchas mayores y mas difusas.

asperaria Hb. var. collaria H. 8S. —La oruga en Noviem- bre sobre las jaras /Cistus): la mariposa escasa. en Junio.

Ematurga atomaria L..—Comun.

Phasiane petraria Hb.—Frecuente. clathrata \..—Ménos frecuente.

A spilates gilvarea Hb.—Frecuente en los montes. citraria Hb.—En Mayo y Agosto, cerca del mar.

Ligia opacaria Hb., ab. rubra Stgr.—La oruga en los setos; en la primavera se alimenta con hojas de rosales y zarzas: la mariposa en Noviembre.

Sterrha sacraria 1,.—Agosto y Setiembre: frecuente en 1877

Ortholita plumbaria ¥.—Comun.

limitata Sc.—Comun.

wperibolata Hb.—Rara; en Setiembre.

bipunctaria Schiff.—Algo oscura, pero no tanto como en la var. gachtaria Frr., principalmente el area me- diana, sino toda la superficie. Mas cerca de la mar es mas negra. De diez ejemplares nueve son negros; la aberracion es constante, y el nombre de bdipuncta- ria, var. maritema mihi, me parece justificado. (Lam. I,

Ff: Gy. Minoamurinata Sc.—Frecuente. Anaitis plagiata lL.

Cidaria truncata L. var. immanata Hw.—Rara.

(17)

Seebold.— LEPIND6PTEROS DE BILBAO. 113

Cidaria ferrugata Cl.—Comun.

sociata Bkh.

procellata ¥.—Kscasa.

alchemillata LL.

candidita Schiff.

bilineata L.

rubidata ¥.—Escasa.

vétialbata Hb.

tersata Hb.—En Agosto.

fluviata Hb. .gemmata Q).—Un solo ejemplar.

Eupithecia oblongata Thnb.—Frecuente.

coronata Hb.—En Julio, sobre los castafios.

rectangulata LL.

scopariata Rbr.—La oruga sobre los brezos (F#rica) en Marzo; la mariposa en Junio.

nanata Hb.

innotata Hb.

isogrammata H.S.

tenuiata Hb.

euphrasiata Schmid.

castigata H. S.—Fig. 164.

abbreviata Stph.

sobrinata Hb.

pumilata Hb.—Comun y con muchas variedades, oruga sobre el aligustre y otros arbustos.

ultimaria B. Gen.— La oruga sobre el taray (Zamariz gallica): (ex larva).

Mi corta permanencia en ésta no me ha permitido aun estudiar y criar las especies de Hupithecia, tan interesantes y numerosas.

(MIGROLEPIDOPTERA.)

/

E. Pyralidina.

Cledeobia augustalis Schiff.—Agosto, cerca de Portugalete.

Aglossa pinguinalis L.—En las casas, desde Julio hasta No~

viembre.

ANALES DE HIST. NAT.—VIII. 8

114

ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18)

Aglosa cuprealis Hb. En las casas, desde Julio hasta No-

viembre.

Asopia glaucinalis L.—Kn Mayo.

Endotricha flammeaiis Schiff—Comun.

Scoparia ambigualis Tr.—Kn Julio, frecuente sobre los cas-—

tafios. Tambien se encuentran algunos ejemplares con el area media oseurecida como en la Se. fre- quentella.

dubitalis H.

Zelleri Wk.—Escasa:; en Julio.

lineola Curt.—Rara.

crategella Hb.

Srequentella Stt.—No es rara; el area media siempre esta oscurecida en algunos ejemplares: tambien toda el ala entera, y tanto que del dibujo no se ven mas que las dos lineas que limitan el area media y las otras claras formando la cruz en el area wltima.

angustea Stph.— Escasa, sobre los Alamos hasta Di- ciembre.

pallida Stph.—En sitios determinados. pero alli en gran numero.

vandaliella H. S. (resinea Hw.)—Rara.

Odontia dentalis Schiff.—En Agosto.

Botys cingulata 1.

En Agosto. cerca del mar.

porphyralis Schiff.

purpuralis 1..

sanguinalis L.—Julio y Agosto.

cespitalis Schiff.—Tiene dos generaciones.

nolygonalis Hb. (limbalis Tr.)—En Agosto.

asinalis Hb.—En determinados sitios, desde Julio hasta Octubre; la oruga vive en la Rubia peregrina.

hyalinalis Hb.—Rara.

numeralis Hb.—La 9 con un tinte color de rosa en las alas superiores.

crocealis Hb.—Comun.

Fuscalis Schiff.—De gran tamafio.

stachydalis ZK.—Kscasa.

(19) Seebold.— LEPIDOPTEROS DE RILBAO. 15

Botys ferrugalis Hb.—Comun. ruralis Sc.—Comun. nubilalis Hb.—En Julio y Agosto. verbascalis Schiff. rubiginalis Hb.

Furycreon palealis Schiff.

Nemophila noctuella Schitf.—Muy comun. Aparece tambien una variedad muy pequena de dibujo casi impercep- tible.

Pionea forficalis 1. Perinephele lancealis Schiff. Margarodes unionavis Hb.—Un solo ejemplar en Portugalete.

Diasemia litterata Sc.—Comun. Ramburialis Dup.—Escasa, Julio hasta Setiembre.

Antigastra cutalaunalis Dup.—Kn Agosto, cerca del mar. y en Octubre cerca de Marquina.

Agrotera nemorals Sc.—Frecuente en Julio.

Ancylolomia tentacule/ia Hb.—En Agosto. cerca de Portuga- lete. en sitios secos: en algunos 7 las lineas longitu- dinales de color castaho-oscuro.

Crambus alpinellus Hb.—Cerca del mar. careclellus Z.—Kn Agosto. cerca del mar. wuliginosellus Z.—iin Agosto. malacellus Dup.—En Agosto, cerca del mar. pascuellus \,.—Comun: Junio. pratellus, var. alfacarellus Steger. craterellus Sc.—De poco tamano; frecuente. Jlatistrius Hw.—Un solo ejemplar cerca del mar. culmellus 1..—Comun. geniculeus Hw. perlellus Sc.

Dioryctria abietella Z\k.—La oruga debajo de la corteza de los pinos todo el ano. (Todavia se duda si es mendacella Ster.)

116 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (20) Nephopteryz arygrella ¥.—Escasa.

Pempelia semirubella Sc.—Comun en Agosto. palumbella ¥. subornatella Dup.

Brephia compositelia Fz.—Un solo ejemplar que forma una va- riedad.

Acrobasis porphyrella Dup.—Aunque son muy exactos los di- bujos de H.8., sin embargo, parecen haberse hecho por un ejemplar viejo, y no dan una idea de la esplen- didez de los colores de esta mariposa. La tinta princi- pal es de un color rojo-purptireo luciente; los dibujos amarillo de ocre estan avivados por un blanco entre plata y porcelana; rojos son tambien los palpos, los hombros y el dorso. No hay duda que es una imitacion de la flor del brezo (Frica). La oruga vive en las pun- tas secas de esta planta de Febrero 4 Mayo. La mari- posa aparece en Julio y Agosto.

fallouella Ragonot.—En el dibujo y el aspecto se parece i la Myelois suavella, siendo un poco mas pequefia y de color gris-claro sin mezcla ninguna de encarnado ni en el dibujo, en el cual queda reemplazado este co- lor por el amarillo-palido apénas visible. La frente de color gris claro, el dorso de gris mas oscuro, el cuerpo gris-claro con un pincel terminal. La mitad de las alas superiores desde el dorso de color gris-blanco, la otra mitad gris-amarilla. Un poco delante de la mitad de la margen anterior se encuentra un triangulo negro con la base en la margen anterior, encerrado en direccion de laraiz 6 base por la faja trasversa clara oblicua: del otro lado limitado distintamente.

Dicha faja trasversa oblicua se pierde muy recta en su terminacion, en cuyo punto la A. suavella es de color rojo yla A. fallouel/a eva un poco amarillo, li- mitado como en la otra en direccion de la raiz por una linea perpendicular pequefia y negra. En el envés tam- poco hay diversidad importante entre Ambas, pero el color es mas claro y el dibujo mas distinto.

Myelois cribrum Schiff.—Julio y Agosto, comun.

(21)

Seebold.— LEPIDOPTEROS DE BILBAO. Wi

Eccopisa effractella Z.—En Julio; escasa.

Nyctegretis achatine‘la Hb.—En Julio.

Ancylosis cinnamomelia Dup.—En Agosto.

Euzophera oblitella Z.—En Agosto; rara.

Homeosoma nebulella Hb.

binevella Hb. sinuella ¥.

Ephestia elutella Hb.—Comun.

interpunctella Hb.

Aphomia sociella L.—Escaso.

Achrea griseella ¥.—En Mayo, en las casas.

F. Tortricina.

Teras hastiana L.—€n las variedades Byringera H. (muy oscu-

ra), radiana, y tambien wnicolory sin dibujo ninguno, de color de castana, de manera que casi es imposible distinguirla de la variedad ¢7istana H. La orugia sobre el sauce. La mariposa en Julio y Noviembre.

variegana Schiff.—En Julio; frecuente.

var. asperana ¥.— liscasa.

logiana Schiff.

ferrugana Tr.—Escasa.

Tortriz semialbana Gn.

unifasciana Dup.

heparana Schiff.— Escasa.

politana Hw.—Febrero a Abril, en sitios secos.

Conwayana ¥.

Loe ffilingiana 1.

viridana L.

pronubana H.—La oruga sobre el Smilax aspera y en las ortigas muertas.

angustiorana H. 8.—En Mayo: la oruga creo vivira so- bre el sauce.

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ANALES DE HISTORIA NATURAL. (22)

Tortriz viburniana F.—Rara.

steineriana H.

pilleriana Schitf—Numerosa en 1877. La oruga vive so- bre plantas bajas; Portugalete.

grotiana F.—Fines de Julio, en las alturas cerca de Bilbao.

gerningana S. V.

seeboldiana Roessler, 2. sp. (Lam.1, 7.2 +

Muchos’, pero las@ todavia no se han encontrado; proxima a la 7’. prodromana Hb., pero mas pequena; la misma forma de las antenas y de las otras partes del cuerpo ydelos miembros: tambien tiene elmismo color que la 7. prodromanda. Lasalas anteriores son mas estre- chas, casi deigualanchura sobre la base; las dos terce- ras partes de la margen anterior escotadas; da lercera parte delante de la punta encorvada. Kl limbo mas obli- cuo; las alas posteriores mas estrechas y mas puntia- cwudas que las de la Z’. prodromana. La distincion princi- pal, sin embargo, consiste en las escamas. Las alas an- teriores tienen un fondo luciente de color de plomo- oscuro vy no se pueden ver en él escamas. De este fondo salen, como crin, largas escamas claras, de color rojo-amarillo y amarillo-claro, vy en algunos ejempla- res se encuentran escamas casi blancas, todas ellas grandes y dispuestas paralelamente a las costillas.

Hn el mayor numero de ejemplares estas escamas no forman dibujo ninguno, 6 solamente un dibujo muy distinto, pareciendo un encaje visto con el microsco- pio. Kn muy pocos ejemplares (los que tienen sola mente escamas gris-claras ) se percibe. cuando la luz hiere en cierta faja trasversa, mas oblicua. sin em- bargo, que la de la 7’. prodromana. y mas oscura que el fondo de las alas y marginada de grandes escamas blanquecinas. La 7. prodromana, al contrario, no tiene mas que escamas grises iguales sin brillo y de forma de lacinias. Las alas posteriores son mas oscuras que las de la Z. prodromana: los flecos mas claros y la linea delante de los flecos ménos distinta. El envés se parece mucho al de la anterior. La mariposa sobre el Ulex ewropeus en Febrero y Marzo.

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Seebold.— LEPIDOPTEROS DE BILBAO. 119

Sciaphila wahlbomiana L. y var.—Escasa.

Cheimatophila tortricedla Hb.—Kn Febrero, sobre los robles.

Cochylis Hamana L.—Mas pequena que la de Alemania y las

alas mas anchas,. Tambien en el dibujo hay alguna di- ferencia.

zegana L.—Rara.

ambiguella H. (roserana)/—F recuente.

straminea Hw.—Los ejemplares mas oscuros con eleva- ciones redondas lucientes, bastante grandes, sobre las alas anteriores, formandoles un adorno plastico: una mancha muy oscura sobre la margen interior.

zephyrana Fr.— Forma pequena de color verde-ama- rillo.

lesserana Vr.

francil/ana ¥.—La mariposa en Agosto en las matas del Crithmum maritimum. Esta var. bilbaénsis se distingue de la forma regular porque la primera faja trasversal no esta interrumpida, y ambas son mas anchas v de color mas rojo.

roseana Hw.—En Agosto, mas rara.

ambiguana Frol.

notuland Z.

posterana Z.—Una sola 9 var.. de la cual el senor profe- sor Zeller afirma que tambien ha sido encontrada por el Sr. Maun cerca de Brussa, llamandola en su carta collaterana. Es mas grande que los mayores ejempla- res alemanes. La cabeza amarilla, los hombros ama- rillo-castano. Color del fondo de las alas anteriores de un hermoso amarillo brillante con puntos dispersos color de porcelana; las manchas grises de la C. doste- rana, en ésta son amarillas de ocre, principalmente la mancha mediana grande sobre la margen interior: tambien las manchas en el area posterior y en el margen anterior. Los dibujos negros del tipo y las li- neas negras del limbo se encuentran sin alteracion alguna. Las alas anteriores oscuras, color tinta-gris negra.

hybridella Hb.

carduand Z.

120 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (24) Retinia buoliana Schiff.—Un solo ejemplar.

Penthina profundana ¥.—¥) tipo y las variedades son frecuen- tes en el mes de Julio.

ochroleucana H.—-En Junio, la oruga sobre el rosal.

variegana Hb.—Entre muchos ejemplares, uno de tinta eris-clara.

pruniana Hb.—Rara.

oblongana Hw.—Fn las alturas, en Mayo y Julio; el co- lor del fondo gris de plomo, a excepcion de una faja trasversa estrecha delante del angulo anterior que es oscura.

sellana H.—En Mayo; escasa.

fuligana Hb.—Rara; en Mayo.

nigricostana Hw. var. remyana H.S.

striana Schiff.

Jacunana Dup.—Comun.

cesprtana Hb.

Aspis uddmanniana L.—Rara.

Aphelia lanceolanag H.—Comun en parajes determinados. venosana Z.—Un solo ejemplar.

Lobesia permiztana Hb.—Hscasa.

Grapholitha expalidana Hb.—Son de menor tamano que los ejemplares del Sur de Alemania; la punta de las alas mas roma; el limbo mas vertical; el color mucho mas claro; el fondo de un amarillo de tierra palido y tam- bien la cabeza y el torax. Pero los dibujos finos de las alas anteriores son tan conformes con los del tipo, que no hay duda de que es tan sdlo una variedad local 6 una segunda generacion mas pequena.

hohenwarthiana Tr.—Tambien son mas pequenos los ejemplares que los de Alemania, acercandose 4a la var. Jaceana Z., pero con dibujos mas distintos y de colo- res mas Vivos.

cecimaculana Hb.—KEn Junio.

Seeboldi Ressler, n. sp.— (Lam. |, f. 1.)

Proxima a la Gr. emulana Schl.— Poco mas pe- quena que esta especie; la cabeza y el torax gris; la

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Seebold.-— LEPIDOPTEROS DE BILBAO. 121

frente y los palpos blancos; éstos largos, prominen- tes y erizados de pelos. Las antenas del o poco den- tadas; las de la 9 redondas; el abdémen gris; el wtimo anillo con un fuerte pincel de color amarillo de ocre. Las alas anteriores estrechas, sin pliegue la margen anterior, y el limbo casi recto, el primero un poco es- cotado en su mitad. El angulo anterior agudo con una mancha oscura de forma triangular, limitado por el tltimo par de garabatillos; eZ color del fondo de las alas anteriores blanco, cubierto de numerosas lineas tras~ versas ondeadas perpendiculares de color gris-azulado. Una linea trasversa oblicua oscura nace antes del ul- timo tercio de la margen anterior, desapareciendo de- lante de la luna en la margen interior: ademas existe en algunos ejemplares oscuros (principalmente en las 9) mas 6 ménos distinta una faja trasversa para- lela 4 la principal, que nace en el primer tercio de la margen anterior. En la isopleura, formada por la faja trasversa principal, se encuentra otra tercera (no siempre visible), vy la luna blanquita con tres rayas negras paralelas; la superficie restante es de color uniforme 6 tambien cubierta de rayas oscuras, de- jando libres los dobles garabatillos blancos a4 igual distancia. Las fajas trasversas tienen un color mas vivo amarillo-castano que las rayas ondeadas de gris azul-bajo; en la mitad del ala, desde la base hasta la Ultima faja trasversa, sigue waa raya blanquecina longitudinal interrumpiendo la faja trasversa principal y visible a simple vista. Los flecos largos, blancos, con una linea terminal oscura y otra mediana ménos dis- tante; las alas posteriores grises; laQ las tiene mas oscuras. Los flecos’ blanquecinos, con una linea me- diana y de limbo muy fuerte. El envés de las alas an- teriores y el cuerpo son gris-negros, y los flecos mar- e@inados de oscuro; las alas posteriores mas claras.

Vuela por la tarde a fines de Mayo y al principio de Junio en las alturas aridas entre la verba, los brezos y aliagas. .

Grapholita decolorana Vrr.—¥in de Agosto, Un poco mayor que

los ejemplares de Silesia que tiene el senor profesor

122 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (26)

Zeller de color gris-claro, y no amarillo-claro como aquéllos. Los dibujos de gris vivo sobre un fondo mas oscuro gris-amarillo son tan conformes con los de la Gr. decolorana, que no se puede considerar como di- versa especie, sino como variedad producida por la tendencia de la fauna de este distrito a oscurecer los colores. La cabeza solamente ha quedado de color amarillo. Las alas posteriores son tambien de color erTis.

Grapholitha modestana H. 8. (fig. 301).—El color gris-castano (mas negro que en el dibujo de H. S&S.) y el contorno de las alas inducen en el error de suponer que sealaG7. he- paticana, var. confusana 6 cirsiana; el examen del di- bujo, sin embargo, prueba conformidad completa con la fig. 301 de H.8., el cual. de positivo, como todos los demas de esta lamina, parecen hechos por una mano poco diestra, lo cual no permite reconocer la elegancia de las lineas del original. La mariposa